Este mes de agosto nos esperan los Juegos Olímpicos, un acontecimiento universal que se repite cada 4 años y que centrará la atención de millones de personas de todo el mundo durante bastantes días.
A lo largo de este tiempo veremos actuar muchos atletas, hombres y mujeres, en diferentes especialidades deportivas, en unos casos en deportes individuales, en otros en equipo. Y lo que contemplaremos nos hablará siempre de esfuerzo y superación para alcanzar unos objetivos. Miles de jóvenes han estado preparándose, esforzándose, luchando contra sus propios límites para poder llegar a competir en los Juegos.
De hecho el deporte, la práctica deportiva, con sus exigencias y sacrificios, dedicación y esfuerzo, desde el comienzo del cristianismo ha sido un punto de referencia en el que los predicadores se han fijado para hablar de la vida cristiana.
El mismo San Pablo lo hacía dirigiéndose a los Corintios:
¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos, sin duda, corren, pero uno solo recibe el premio? Corred de tal modo que lo alcancéis. Todo el que toma parte en el certamen atlético se abstiene de todo; y ellos para alcanzar una corona corruptible; nosotros, en cambio, una incorruptible. Así pues, yo corro no como a la ventura, lucho no como el que golpea al aire, sino que castigo mi cuerpo y lo someto a servidumbre, no sea que, habiendo predicado a otros, sea yo reprobado.(1 Co 9, 24)
La vida espiritual tiene grandes similitudes con la vida de los deportistas, con la gran diferencia de que la vida espiritual es para todos, jóvenes y mayores, que han de competir contra ellos mismos. Las virtudes cristianas necesitan la ayuda de Dios, pero también la correspondencia particular de cada persona, con la ilusión de llegar cada día un poco más allá, como los deportistas: un centímetro más alto, un centímetro más lejos, un segundo más rápido…
Además en esta Olimpiada el triunfo de uno no excluye a los demás, todos pueden alcanzar el lugar más alto de podio, todos podemos ser campeones.
Mn Francesc Perarnau
Se ha editado recientemente un plano-guía de la ciudad de Barcelona en el que se destacan los lugares donde estuvo o visitó san Josemaría Escrivá, a lo largo de su vida. En el plano se citan 22 lugares, con la dirección completa, haciendo referencia a la dirección tal como era en la época de la visita, relacionándola con la dirección actual. Es la propuesta de un recorrido histórico del santo que se inicia en el año 1924 con la visita al Convento de los Padres Mínimos, después su estancia en Barcelona, previa al paso de los Pirineos en el año 1937. También, cuando vino con el venerable D. Alvaro del Portillo junto con el Siervo de Dios José María Hernández Garnica el año 1940; o las visitas Basílica de la Sagrada Familia en los años 1940 y 1946, entre otros lugares. Queremos destacar que san Josemaría vino a rezar a la Iglesia de Santa María de Montalegre el día 20 de noviembre de 1972, cosa que también se cita en el plano, en su punto 20. Este recorrido nos invita a visitar la ciudad desde otro punto de vista, el del peregrinar recordando la vida de un santo.
El plano-guía se adjunta a continuación.
Isabel Hernández Esteban
A partir del día 23 de julio de 2012, todos los lunes después de la misa de las 19h se hará una charla sobre la Fe, en la capilla de la Virgen de la Medalla Milagrosa. La charla durará hasta las 20h, y se repasarán los conceptos básicos del Catecismo de la Iglesia Católica (CEC), una buena ocasión para prepararnos para el próximo Año de la Fe, anunciado por el Santo Padre, Benedicto XVI.
Para más información hablar con el Mn. Joan Marcé.
A lo largo del año litúrgico brillan muy especialmente las fiestas de la vida del Señor y de la Santísima Virgen. También, como una corona que enmarca todo el año, encontramos las celebraciones de los santos. No hay día en que no se recuerde a algún santo. Son muchos los que están en el santoral, que vendría a ser como el “listado oficial” por decirlo de algún modo. Pero sabemos que hay muchos más. Hay muchos mártires en el Cielo, gozando ya de la eterna bienaventuranza; no sabemos sus nombres, pero tenemos la certeza de su santidad. Hay muchos otros hombres y mujeres, laicos, religiosos, miembros del clero…, tenemos la seguridad de que son una multitud, que han vivido su fe plenamente y que han alcanzado la santidad desempeñando sus deberes ordinarios, muchas veces muy sencillos, con mucho amor.
A quienes vivimos aún en la tierra y estamos llamados a la santidad, como solemnemente nos recuerda a todos el Concilio Vaticano II, a veces nos puede parecer una meta muy alta, quizá inalcanzable. Sentimos el peso de las miserias y de los pecados. Quizá, ante las derrotas que sufrimos en nuestras peleas por ser mejores, nos venga la tentación del desánimo, del “no voy a poder…”
Es entonces cuando hay que mirar a esos hermanos nuestros que ya han llegado.
La Iglesia nos propone la vida de los santos como modelo, que nos sirve de referencia, que nos marca un camino o un ejemplo a seguir… Por eso siempre ha ayudado la lectura de las biografías de los santos, al proponernos caminos de santidad tan diversos.
Al mismo tiempo los santos son también intercesores. Desde siempre la Iglesia ha confiado en la intercesión de los santos.
En el Evangelio descubrimos cómo la Santísima Virgen o los apóstoles se acercan a Jesús para interceder por otros. El ejemplo más precioso es la petición de María a Jesús en Caná de Galilea: ¡No tienen vino! Con que mirada y con que gesto María acompañaría aquella corta petición… Así se presenta delante de su Hijo con las peticiones que cada día sus hijos en el mundo le confiamos.
Vemos también a los Apóstoles repartir entre el pueblo aquellos panes y aquellos peces que el Señor había multiplicado. Así los santos se convierten en distribuidores de las gracias y dones que Jesús ha puesto en sus manos para nuestro provecho.
Mn Francesc Perarnau
Tal como habíamos anunciado, se celebró la misa de San Josemaría el 26 de junio a las 19 horas. En esta ocasión la presidió Mn. Brossa, concelebrada con el rector Mn. Perarnau y Mn. Blasi. La iglesia estaba llenísima, también se ocupó parcialmente la grada que hay debajo del rosetón llamado “Miserere”. Los cantos de la misa y los gozos del santo los cantó la Coral Canigó acompañada al órgano por el concertista de la Casa, Josep Masabeu, dirigiendo la ceremonia Mn. Juventeny; colaboraron en las lecturas fieles habituales de la iglesia.
En la homilía Mn. Brossa destacó el mensaje del evangelio que se acababa de proclamar, el de la pesca milagrosa, invitándonos a ser apóstoles como lo fue Pedro … La santidad significa hacerse amigo de Dios porque Dios abra sus obras en nosotros, como lo hizo Pedro, dándole su tiempo y su vida .. Y añadió: Celebramos hoy la festividad de San Josemaría, él hizo a Pedro, le prestó su barca … En el libro “Camino” dejó escrito: “Estas crisis mundiales son crisis de
santos”, ahora con más motivo necesitan que haya muchos santos …. Sin separar la santidad del apostolado, hemos de ser santos en el ordinario, en el trabajo, en la familia. Por último y con motivo de la carta apostólica del Santo Padre Benedicto XVI Puerta Fidei, y con ocasión del año de la fe que se iniciará el 11 de octubre de 2012, nos dijo que leyéramos el Catecismo y que nos abriéramos a la fe para poder abrir la puerta de la fe a muchas personas que nos rodean.
Una vez terminada la Santa Misa todos los fieles pudimos venerar las reliquias del santo, momento en el que se cantaron los gozos y otras canciones marianas.
Isabel Hernández Esteban
EL MARTES DÍA 26 DE JUNIO,
A LAS
07:00 DE LA TARDE
SE CELEBRARÁ UNA MISA SOLEMNE CON MOTIVO DE LA FIESTA DE
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ
Presidirá la celebración el Dr. Xavier Brossa
de la Delegación del Opus Dei en Cataluña
Cantará la Coral DEL COLEGIO CANIGÓ.
AL ACABAR SE VENERARÁ LA RELIQUIA DEL SANTO.
