El Papa León XIV nos visita y hemos procurado prepararnos lo mejor posible para recibirlo. Nosotros lo esperamos con ilusión y con deseos de estar con él y escuchar sus palabras. Aunque no todos podremos asistir a sus encuentros, nos llena de esperanza tenerlo en nuestra ciudad. Por eso, no solo le damos la bienvenida, sino que nos hemos preparado con oración personal y comunitaria para disponer nuestro interior para recibir todas las gracias que en estos días nos concederá nuestro Señor.
Queremos alzar la mirada a la Cruz que corona la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia y aún más arriba, al mismo Jesucristo. Por eso, la visita del Vice-Cristo en la tierra nos empuja hacia una mayor consciencia de quienes somos y a dónde nos encaminamos. El Papa viene a confirmarnos en la fe, en esa fe en Dios que llena toda nuestra existencia e ilumina todo nuestro peregrinar terreno hacia Él. ¡Alzad la mirada! No nos quedemos en lo emotivo del momento, profundicemos en ese Amor de Dios que nos lleva a vivir con entrega a Él y a los demás en todas las circunstancias de nuestra vida. La mirada elevada nos facilita afrontar cualquier situación personal, familiar, profesional y social con una visión totalmente distinta a la mayoría de las personas que tenemos a nuestro alrededor. Las vemos y afrontamos con una luz muy especial y con una actitud interior llena de esperanza.
Al levantar la mirada descubrimos con facilidad por qué suceden las cosas, por qué existo y el porqué del valor de la verdad, entre tantas otras cosas. Existo por y para Dios, para gozar de su amor y encarnarlo. Todo lo que me sucede es para que ese amor crezca en mí y se derrame a mi alrededor. Descubro y veo con claridad la verdad que hay en el ser humano y en el mundo creados y procuro, entonces, vivir en Verdad. Aprovechemos al máximo este gran momento histórico.
Mn. Xavier Argelich


