Con el Bautismo de Jesús nos llegó la purificación

En la misa solemne del último domingo del tiempo de Navidad, a las 12 horas del 10 de enero de 2021, los asistentes recibimos la bendición que impartió el presbítero con agua bendita, recordando así las promesas de nuestro bautismo, en la festividad del Bautismo de Jesús.

Al iniciar la celebración, el rector explicó el acto bendicional. Primero bendijo el agua, luego se aspergió, siguió el altar y las personas que estaban en el presbiterio. Descendió a la nave central y fue bendiciendo a todos los fieles y también a los que estaban en la capilla abierta de los confesionarios. A todo ello, la soprano colaboradora señora Rosa Parellada, entonaba cantos bellísimos, acompañada del organista.

Mn. Xavier Argelich manifestó que la bendición sustituía, en este caso, al acto penitencial, añadiendo: Que esta agua nos purifique. Seguidamente se cantó el Gloria.

De forma sucinta recogí las siguientes palabras de la homilía del celebrante:

En el Evangelio de hoy, San Marcos describe el bautismo de Jesús con un pasaje breve pero fundamental. A lo largo de los siglos se une a los hombres a través del bautismo para ser purificados y esta unión inseparable nos incorpora a la Iglesia y a la remisión de los pecados. El relato contiene la expresión viva de la presencia del Espíritu Santo en el Bautismo. La maldad del mundo se purifica con las aguas pues Jesús se sumerge en el río Jordán y a través de ellas se inicia la recepción de los dones de Dios, por ello es muy importante recibir el Bautismo cuanto antes, así como que es fundamental el sacramento de la Confirmación para recibir la fuerza del Espíritu Santo. Por el Bautismo nacemos como hijos de Dios, hijos amados de Dios.

Acabó la celebración, con la última adoración a la imagen del Niño Jesús con una pequeña reverencia y el canto del Adestes Fideles, hasta la próxima Navidad, si Dios quiere.

Isabel Hernández Esteban

Año de San José y de las Familias

Después de un año marcado por la emergencia sanitaria y sus drásticas consecuencias iniciamos un año con la esperanza de ir saliendo de esta situación con la ayuda de Dios. Y para ello, el Santo Padre nos convoca a vivirlo de una manera muy especial: dedicándolo a San José y, a partir de la festividad de este santo, también a las familias.

El pasado 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, el papa Francisco nos sorprendía gratamente con la proclamación de un año especial dedicado a San José con motivo del 150 aniversario de la proclamación de este santo varón como Patrono de la Iglesia Universal. Para todos nosotros es un motivo de gran alegría poder transcurrir todo este año que acabamos de iniciar bajo el patrocinio de San José.

Durante este año procuraremos acercarnos más a la figura entrañable de San José. Lo haremos siguiendo al Papa Francisco que, en su carta apostólica “Con corazón de Padre”, con la que convoca este año especial, nos lo presenta como Padre amado, Padre en la ternura, Padre en la obediencia, Padre en la acogida, Padre de la valentía creativa, Padre trabajador y Padre en la sombra.

La figura de San José ha estado muy presente en la piedad y enseñanzas de la Iglesia, por eso, nos será fácil tratarlo y conocerlo más provocando en cada uno de nosotros grandes deseos de imitarle, aprendiendo a querer más a Jesús y María. También provocará en nosotros buenos deseos de amar más la Iglesia y acercar a más gente al Amor de Dios.

San José es el cabeza de familia de la Sagrada Familia de Nazaret. Al solaparse en buena parte de este año las dos intenciones del santo Padre puede ser una buena ocasión para que todos pongamos nuestras familias bajo el patrocinio de éste Santo.

Mn. Xavier Argelich

Un retablo de Santiago apóstol con santa Ana

Una vez acondicionado, el día 11 de diciembre de 2020, se instaló frente al altar de la Capilla del Santísimo de Montalegre un retablo de madera maciza y rojiza que podemos calificar de antiguo, fruto de un donativo de un benefactor de la Obra. Por lo que sabemos había presidido el altar de oratorios privados, y muy especialmente el de la familia benefactora. Teniendo en cuenta la magnitud del retablo precisa una pared grande donde reposar.

El retablo, en general, es una representación artística preferentemente de arte sacro, aunque también son conocidos los retablos narrativos en el ámbito del teatro. El que ahora está en Montalegre es religioso y sencillo, de una sola pieza, es decir, no se cierra ni es transportable, a diferencia de algunos de los siglos del gótico o del barroco que podían presidir procesiones o ir de casa en casa.

El que podemos contemplar ahora en Montalegre, en la parte superior del retablo está representado Jesucristo clavado en la Cruz y muerto, y al pie llorando la Virgen María, su Madre, y el discípulo Juan. Le siguen a derecha e izquierda unas cabecitas de dos ángeles. En la parte central, debajo de la cruz, está representado el apóstol Santiago, a su derecha santa Ana y a su izquierda la Virgen María, nuevamente, ahora con el Niño Jesús en brazos que sujeta, al igual que santa Ana, la representación del calvario. Alrededor de las pinturas descritas resiguen flores grandes rojas y de trazos simples.

A los retablos de oratorios privados, se solían incorporar los santos que correspondían a las onomásticas de los señores de la casa, por lo que podemos pensar que el caballero se llamaba Santiago y la señora Ana, tal como en el mismo retablo viene escrito, sobre puesto en forma de cenefa. Ambos, devotos de la Cruz de Jesucristo bajo la protección de Nuestra Señora la Virgen Santísima, quedan a perpetuidad en este retablo de madera roja, que habrá visto y oído muchas misas y oraciones.

Isabel Hernández Esteban

Aprender el Catecismo y rezar por la pandemia (3)

El día 1 de diciembre de 2020, día de San Eloy, patrono de la metalurgia, de los orfebres, joyeros y plateros, nuestra colaboradora Isabelita Hernández inició la actividad contemplando, como todos los martes, los Misterios Dolorosos.

El rosario

Utilizó los textos del Santo Rosario de San Josemaría, un rosario intenso, conveniente también para el Adviento, un tiempo fuerte. Después de cada misterio, el breve extracto leído invitaba a meditar. En presencia de Dios iniciaron el rosario en el Nombre del Padre….

  • Para el primer misterio, La Oración en el Huerto, leyó:

Jesús, solo y triste, sufría y empapaba la tierra con su sangre. De rodillas sobre el duro suelo, persevera en oración… Llora por ti… y por mí: le aplasta el peso de los pecados de los hombres.

  • Para el segundo misterio, La flagelación del Señor, leyó:

Suena el golpear de las correas sobre su carne rota, sobre su carne sin mancilla, que padece por tu carne pecadora. —Más golpes. Más saña. Más aún… Es el colmo de la humana crueldad.

  • Para el tercer misterio, La coronación de espinas, leyó:

Coronado de espinas y vestido con andrajos de púrpura, Jesús es mostrado al pueblo judío: Ved aquí al hombre. Y de nuevo los pontífices y sus ministros alzaron el grito diciendo: ¡crucifícale!, ¡crucifícale!

  • Para el cuarto misterio, Con la Cruz a cuestas, leyó:

Pero no lleves la Cruz arrastrando… Llévala a plomo, porque tu Cruz, así llevada, no será una Cruz cualquiera: será… la Santa Cruz.

  • Para el quinto misterio, La muerte de Jesús, leyó:

Ahora tiene sed… de amor, de almas. Todo está consumado. Niño bobo, mira: todo esto…, todo lo ha sufrido por ti… y por mí. —¿No lloras?

 

La segunda parte de la actividad consistió en el COMENTARIO DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, el cual trataría sobre la AMABILIDAD y el EXAMEN DE CONCIENCIA.

 

Breve introducción a la Amabilidad

Si consultamos el Catecismo de la Iglesia Católica o el Compendio NO encontraremos el vocablo AMABILIDAD. En sus índices encontraremos palabras próximas como AMOR, AMISTAD.

No obstante, la amabilidad es algo bueno, en las letanías a la Virgen Santísima la llamamos MADRE AMABLE. Entendemos pues que es una característica de la conducta de la Virgen María, Ella perfecta en todo, entre todas las VIRTUDES también ES AMABLE.

Así que acudiremos al índice analítico del Compendio y buscaremos VIRTUDES. A virtudes hay muchas referencias. También podemos acudir al índice general que nos remite a:

La Tercera Parte Catecismo, llamada La Vida de Cristo. El capítulo primero está dedicado a la Dignidad de la persona humana. En uno de los apartados nos describe la vida ascética de la persona humana en LAS VIRTUDES, en los puntos 377 al 390: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, como virtudes humanas. Y las teologales, Fe, Esperanza y Caridad.

Y para que seamos firmes en las teologales primero hemos de ser arduos practicantes de las humanas. Un resumen de los consejos prácticos de Santo Tomás de Aquino para practicar las virtudes son los siguientes: dormir, bañarse y hablar con un amigo. San Josemaría también decía: No hay orden sin virtud ni virtud sin orden.

Dormir: es necesario descansar y dormir lo suficiente para trabajar bien, mantener el temple, morderse la lengua, tener visión para ser justo, conducir sin atropellos.

Bañarse: es necesario cuidarse no solo ir limpio y bien arreglado sino también cuidar la alimentación y la salud.

Hablar con un amigo: es necesario hablar con Dios primero, ser sociables con las personas de nuestro entorno y más allá. Nuestra manera de vivir no es hacerlo en una cueva, hemos de ser amigo y amiga, confidentes, saber escuchar para que se nos escuche. Y si todo esto lo practicamos por amor a Dios, seremos AMABLES.

 

Pero ¿Qué significa ser amable?

Consultamos en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) y dice: AMABLE ES DIGNO DE SER AMADO, AFABLE, COMPLACIENTE, AFECTUOSO.

La colaboradora citó el libro EL PODER OCULTO DE LA AMABILIDAD en el que se describe esta virtud de mil maneras, o en 57 facetas como un diamante convertido en brillante.

Parece que la amabilidad consista solo en ser cortés, saludar, decir buenos días, o sonreír, cosa que si ahora hacemos con mascarilla no se ve, pero podemos mover la cabeza, ponernos la mano en el corazón, etc.

Pero es mucho más. La Sra. Hernández leyó diversas frases del libro citado:

  1. Ser amable significa, acudir en auxilio de otros que necesitan ayuda, si está en tu mano prestársela.
  2. La amabilidad devuelve a Dios a las almas extraviadas, abriendo corazones que parecían obstinadamente cerrados.
  3. La acción amable más nimia vale más que la peor acción.
  4. La amabilidad acaba con la tristeza y la pesadumbre de las almas.
  5. La amabilidad detiene la corriente de la ira, elimina el resquemor del fracaso y enciende la ambición valerosa.

 

El examen de conciencia

Está ligado a la conducta moral de todo católico y de toda persona de bien. En el ejercicio de nuestra libertad personal, los católicos tenemos unos mandamientos que deberíamos cumplir, unas obras de misericordia que deberíamos realizar, unas virtudes que deberíamos practicar, pero por encima de todo deberíamos AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PROJIMO COMO A TI MISMO.

En el Catecismo el examen de conciencia está relacionado con el Sacramento de la Confesión, o de la Reconciliación como decía San Juan Pablo II o de la Alegría como ha dicho el Papa Francisco.

En la Segunda Parte del Catecismo, llamada la Celebración del Ministerio Cristiano, en su sección segunda se citan los Sacramentos de Curación, puntos 303, 304 y 374. El examen de conciencia es un acto propio que se recomienda hacer antes de confesarnos o bien con cierta periodicidad; es bueno anotar las cosas que surjan para hacer la confesión clara, concisa, y concreta.

La RAE nos ayuda a entender el concepto, la cual dice del Examen de Conciencia: La recordación de las palabras, obras y pensamientos con relación a las obligaciones que se tienen.

Con la finalidad de profundizar en la virtud de la amabilidad, la ponente distribuyó entre los asistentes un escrito con un examen de conciencia sobre la amabilidad para que cada cual lo haga, si lo desea, particularmente.

 

EXAMEN DE CONCIENCIA: ¿CÓMO ES MI AMABILIDAD?

PENSAMIENTOS AMABLES

  1. ¿Se niega mi corazón a perdonar a alguien que me ha ofendido?
  2. Cuándo otros me hacen daño ¿Recuerdo cómo ha perdonado Dios mis pecados?
  3. ¿He alimentado resentimiento hacia otros?
  4. ¿Me ha llevado mi susceptibilidad a mostrarme antipático ante los demás?
  5. ¿He creado un ambiente negativo dejándome llevar por mi mal humor?
  6. ¿Alimento deliberadamente pensamientos hostiles y vengativos hacia otros?

PALABRAS AMABLES

  1. ¿He procurado evitar el pecado de mi cónyuge?
  2. ¿He descuidado mi deber de evitar el pecado de quienes están a mi cargo o corregir sus fallos?
  3. ¿He dejado de evitar con mi silencio o mi consentimiento que se difame a otro, cuando podría hacerlo?
  4. ¿He dejado de instruir a alguien en la verdad religiosa?
  5. ¿He calumniado a otros atribuyéndoles pecados que no han cometido?
  6. ¿He mentido para obtener algún beneficio en perjuicio de otros?

OBRAS AMABLES

  1. ¿Tomo en consideración el hecho de que cuando muera, no me llevaré mis bienes conmigo?
  2. ¿He buscado dar publicidad a mi limosna o recibir elogios por hacerla?
  3. ¿He buscado ocasiones para vengarme de otros infligiéndoles daño?
  4. ¿He hecho daño a otros con mis arrebatos de ira o mi impaciencia?
  5. ¿He rezado a diario por mis padres, mi familia y mis bienhechores?
  6. ¿Procuro dar buen ejemplo?

(Extracto del libro El poder Oculto de la Amabilidad. Lawrence G. Lovasik, 3ra. Edición. 2015. Patmos. Rialp)

 

La actividad finalizó con el rezo de la Oración para el fin de la Pandemia del Papa Francisco:

Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como un signo de salvación y esperanza. A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos, que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe. Tú, Salvación del pueblo romano, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que lo concederás para que, como en Caná de Galilea, vuelvan la alegría y la fiesta después de esta prueba. Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y hacer lo que Jesús nos dirá, Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo y se cargó de nuestros dolores para guiarnos a través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Amén. Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.

 

La Sra. Hernández convocó a los asistentes para un nuevo comentario el SEGUNDO MARTES DEL MES DE ENERO, EL 12 DE ENERO DE 2020, en el cual se comentarán LOS SACRAMENTALES.

Comunicación Montalegre

 

 

En la intimidad del Pesebre

Con el tiempo de Adviento hemos iniciado el año litúrgico -la celebración anual de los misterios de nuestra fe- que marca el ritmo espiritual de todo creyente. Durante las cuatro semanas de Adviento los textos litúrgicos nos ayudan a disponer nuestra mente y nuestro corazón para acoger la venida de nuestro Señor Jesucristo al mundo. Procuremos meditarlos pausadamente con las luces que nos otorgue el Espíritu Santo.

Si lo hacemos así, al final de este tiempo, seremos capaces de adentrarnos en el gran misterio de la Encarnación y del nacimiento del Hijo de Dios. Al contemplar el Pesebre nos será más fácil ser un personaje más en el establo de Belén. Este año, por las circunstancias actuales, viviremos una Navidad especial y algo distintas. Nos será más difícil vivirlas como nos gustaría: tendremos menos movilidad y habrá menos manifestaciones físicas de afecto y cariño. Por eso, es el momento de mostrar esas manifestaciones al Niño-Dios y a su Madre, sin descuidar a san José.

Estos días exclamamos con frecuencia: “Ven, Señor Jesús”. Dentro de pocos días cantaremos villancicos celebrando el nacimiento del Mesías y Redentor. Cuando llegue ese momento, si hemos sabido aprovechar el Adviento, nos resultará sencillo dar cabida en nuestro interior al Niño, para abrazarlo, besarlo, bailarle, cantarle y decirle tantas cosas bonitas que brotarán del corazón sin ningún esfuerzo. Y ahí estarán, junto al Niño, todos nuestros familiares y seres queridos, también los que nos han dejado durante estos meses pandémicos.

Nos llenaremos de fe, esperanza y caridad, los grandes dones que el Niño trae a la tierra. Y con ellos, la paz, el gozo, la bondad y la prosperidad. Adentrémonos en la intimidad del Pesebre y descubramos el significado para nuestras vidas del nacimiento del Hijo de Dios. Obtendremos seguridad y esperanza para afrontar las actuales incertidumbres y para superar los miedos. Descubriremos el camino del Amor de Dios y del amor a los demás. Ese amor que experimentaremos junto al Niño, María y José en el pesebre.

Mn. Xavier Argelich

José María Hernández Garnica vivió heroicamente las calamidades de su tiempo

La santa misa en sufragio del alma del Siervo de Dios, presbítero, José María Hernández Garnica se ha celebrado en Montalegre a las 7 de la tarde del martes 17 de noviembre de 2020, coincidiendo con el aniversario de su nacimiento en Madrid hace 107 años. Al no haber impedimento canónico, la misa fue de difuntos con los ornamentos morados.

Los fieles habituales de Montalegre conocen la sepultura de este Siervo de Dios ubicada en la Capilla del Santísimo del templo. Allí rezan, imploran y escriben sus peticiones en un Cuaderno dispuesto para esta finalidad. Como dijo el rector de Montalegre al inicio de la celebración eucarística Rezamos para impetrar su intercesión, acudiendo hoy también a Santa Isabel de Hungría.

En la homilía, Mn. Argelich incidió en los padecimientos y enfermedades que sufrió José María Hernández Garnica: Fue uno de los más íntimos colaboradores de San Josemaría, entregándose fidelísimamente al Fundador de la Obra y a la Iglesia… Prestó un servicio discreto y eficaz… San Josemaría confiaba en él, siendo uno de los tres primeros sacerdotes de la Obra. Impulsó muchas actividades apostólicas y centros, especialmente en países de expansión, en el empeño por secundar la llamada de Dios plenamente. Sufrió muchísimo. En los años de la Guerra Civil estuvo en la cárcel, allí sufrió penalidades, estuvo a punto de ser fusilado. Fueron tiempos de muchas carencias que le provocaron secuelas importantes. Le extirparon un riñón lo cual también le produjo consecuencias… En los momentos más difíciles y graves al inicio del conflicto bélico tuvo un encuentro providencial con el ahora Beato Álvaro que le repuso el ánimo y le dio fuerzas para sobreponerse a los desconciertos que dificultaban su avance personal y espiritual. Luego, con ese ánimo pudo impulsar las actividades apostólicas…

… Hoy he referido las enfermedades e incertidumbres de nuestro hermano José María porque hoy en día se vive la pandemia con frenos a la actividad apostólica. El rector recordó como que, en los primeros meses de la pandemia, el templo se mantuvo abierto, pero sin fieles, y lo primero que hacían los sacerdotes que acudían a Montalegre para atender a los pobres que solicitaban ayudas o para ofrecer sufragios, después de visitar al Santísimo era rezar a José María. También hizo alusión a la encíclica del Papa Francisco Fratelli tutti, el cual se dirige a los que gobiernan el mundo para que cambien sus directrices en bien de los pobres.

A lo largo de la celebración de Réquiem, la soprano Rosa Parellada interpretó en gregoriano junto al organista de la Casa Josep Masabeu las siguientes piezas: En la entrada el Requiem aeternam, en el salmo el Aleluya, en la comunión Lux Aeterna, y en el traslado a la capilla del Santísimo In Paradisum, así como otras de Segarra, y al final de todo el acto El Virolai.

El responso por el siervo de Dios

Mientras José María Hernández Garnica no sea canonizado, la Comisión impulsora de la devoción privada seguirá adelante con sus trabajos, señalando el rector que hay milagros, pero de momento José María es Siervo de Dios, por ello ante su sepulcro dirigió un responso y aspergió agua bendita.

Pequeños detalles

Miembros de la Comisión colaboraron en la celebración, así como otros colaboradores habituales de Montalegre, a todos ellos Mn. Argelich agradeció sus servicios.

Para ayudarnos a recordar las medidas de seguridad y de distancia, en toda la nave central se pegaron en los bancos unas etiquetas que indicaban el lugar para sentarse. Igualmente, en el vestíbulo, se colocaron carteles a tal efecto, además de mantenerse el dispensador del gel hidroalcohólico para la higiene de las manos.

Isabel Hernández Esteban

 

 

 

 

Santa misa ofrecida por los cooperadores difuntos del Opus Dei

En la hora vespertina del sábado 14 de noviembre de 2020, se celebró en el templo de Santa María de Montalegre una misa ofrecida por los cooperadores difuntos del Opus Dei. Presidió la Eucaristía Mn. Ignasi Font, vicario de la Delegación del Opus Dei en Catalunya, concelebrando el rector de Montalegre, Mn. Xavier Argelich.

Antes de comenzar el acto, el rector recordó a los fieles presentes las indicaciones sanitarias y de distancia que habían de respetarse a lo largo de toda la celebración.

Al iniciar la celebración el vicario indicó que esta misa no podía ser de difuntos debido a que la liturgia no lo permite pues a las 7 de la tarde de un sábado es siempre misa vespertina del domingo. No obstante, prosiguió, se puede ofrecer por las intenciones que se hayan dispuesto, como por los cooperadores difuntos del Opus Dei, los difuntos de la pandemia y por otras intenciones que se hayan reservado, pues “El mejor servicio que podemos ofrecer a las almas es la misa”.

En la homilía el vicario agradeció al rector la acogida con la que siempre responde para celebrar esta santa misa. Comentó que las lecturas del 33 Domingo del tiempo ordinario están relacionadas con la alegría: A pesar de las circunstancias, la felicidad es completa y profunda si nos ponemos al servicio de la voluntad de Dios. La alegría proviene de Dios, y por ello hemos de procurar entender los hechos actuales viendo a Dios en cada circunstancia. La vivencia positiva de que Nuestro Padre Dios nos da realmente lo que necesitamos, nos serenará, y nos acrecentará el don de la alegría…El vicario recordó una carta del prelado Fernando en la que escribía sobre la vocación única al Opus Dei: Todas las tareas son Bonus et Gloriam de todos, una misión apostólica que la hacemos todos juntos en comunión de los santos, fijándonos en las cosas pequeñas y examinándonos cómo va nuestra relación con Dios… En relación a la alegría, el Papa Francisco llama al sacramento de la confesión como el Sacramento de la Alegría… Hemos de rezar mucho, rezar más, procurando vivir felices aquí abajo pues como decía Sanjosemaría La felicidad del cielo es para los que saben ser felices en la tierra… Dirijamos nuestra mirada a Santa María de Montalegre.

 

El Coro de Betlem

Una mención especial corresponde dar a este grupo coral que se situó en el coro de la nave central, junto al órgano romántico del templo. Su actuación nos conmovió. Las voces y los instrumentos que utilizaron, como la flauta travesera, elevó nuestra alma a la oración y a la alegría.

El vicario agradeció el acompañamiento de la coral, así como a los lectores y a otros colaboradores que hicieron posible el desarrollo de la celebración.

 

Isabel Hernández Esteban

Esperanza en medio de la crisis

La crisis sanitaria, laboral y social ocasionada por el covid-19 se ha incrementado en estas últimas semanas y las previsiones de los entendidos es que seguirá aumentando. Ante esta situación es fácil desanimarse, agobiarse, paralizarse como consecuencia de la incerteza o la inseguridad, provocando incluso una crisis espiritual más grande de la que ya están sufriendo un buen número de creyentes.

Pero, la vida espiritual precisamente es la que nos ayudará de manera más efectiva a afrontar la crisis actual y superarla, sino sanitariamente, si en los demás aspectos. La fe y, por lo tanto, la vida de piedad, más intensa por las circunstancias, nos impulsan a vivir el momento presente esperanzados. Con una esperanza firme y segura que nos pone en movimiento, nos estimula a buscar soluciones concretas y eficaces ante las dificultades provocadas por la pandemia. Nos empuja a estar más cerca de Dios y de los demás, especialmente de los más afectados. Nos lleva a afrontar la enfermedad y la muerte de nuestros seres queridos y de nuestros amigos y conocidos con la certeza de que vamos al encuentro de la Vida eterna, de la felicidad sin fin.

La esperanza cristiana es seguridad en la lucha, en el combate espiritual, es constancia en el esfuerzo por ser mejores, es saber que Dios nos dará los medios para afrontar y superar las dificultades que se nos presenten, es consciencia de que Dios nos gobierna contando con nuestro esfuerzo, por eso cultivar la esperanza significa robustecer la voluntad (Surco, 780).

La esperanza es virtud teologal por la que deseamos y esperamos de Dios la vida eterna como nuestra felicidad, confiando en las promesas de Cristo (Compendio CEE, 387). Los cristianos vivimos de esperanza porque llevamos el alma iluminada con un horizonte eterno al que nos dirigimos. No depende de nosotros, de nuestro ánimo, sino de la venida de Cristo a este mundo que con su amor redentor nos da vida y esperanza.

Mn. Xavier Argelich