Medios de comunicación de Montalegre

La difusión de las actividades de Montalegre se realiza desde hace muchos años a través de la HOJA INFORMATIVA MENSUAL, y por supuesto a través de esta web, donde todo tiene su espacio digital. Mes a mes, la rectoría de Montalegre elabora la Hoja, en catalán y en castellano. Puntualmente y en poco espacio se informa del calendario litúrgico y se publica la editorial del rector, en el adverso. En el reverso, se detallan los horarios de la iglesia, de las misas, de la adoración al Santísimo, los retiros para hombres y para mujeres, y el Grupo de Oración. Igualmente, de las ausencias de ese mes de los sacerdotes que atienden la pastoral de la iglesia. Por último, de las actividades actuales y futuras de Montalegre.

En este mes de septiembre de 2021 se ha querido destacar que se mantiene abierta la inscripción de la formación para PRIMERA COMUNIÓN, POST COMUNIÓN, CONFIRMACIÓN PARA JÓVENES Y ADULTOS, así como de INICIACIÓN CRISTIANA.

También se ha anunciado que el próximo 9 de octubre peregrinamos al Santuario de Torreciudad, en Huesca. Será una peregrinación de todo el día. Iremos en autocar, rezaremos el rosario, asistiremos a misa en el templo del Santuario y disfrutaremos de la nueva actividad llamada VIDEO MAP sobre el retablo de alabastro blanco del templo.

Por último, se ha anunciado que en Montalegre, durante el mes de octubre, Mes del Rosario, rezaremos de lunes a viernes el Rosario a las 17.15. Al terminar podremos enlazar la oración con la santa misa.

La hoja mensual se edita en papel y se suele encontrar en el mueblecito de publicaciones al entrar en la nave central, a la izquierda, hasta el fin de existencias. En la web se puede encontrar en la página de INICIO en una de las pestañas de la izquierda, en la parte superior de la página.

Para cualquier consulta o inscripción: montalegre@montalegre.org

Comunicación Montalegre

A pesar del ruido y el polvo, en Montalegre se celebran las misas y se imparte el sacramento de la confesión

En Montalegre seguimos en obras. Ahora están tomando un aspecto espectacular. No solamente por la existencia de los andamios a todo alrededor del edificio, tanto por la parte que da a la calle Valldonzella, así como la que da a la plaza, sino porque además en la nave central se han erigido varias torres de andamios para poder realizar la restauración del artesonado de madera del techo de la nave.

Todo se está llevando a cabo según lo previsto, y las incidencias se va resolviendo. Sin embargo, lo que más preocupa a la rectoría de Montalegre es poder celebrar el culto como Dios manda y sin peligro para los asistentes. Asimismo, que el sacramento de la reconciliación se pueda impartir con normalidad en los confesionarios. Es evidente que el ruido impera. Pero con esfuerzo y rezando todos conseguiremos que las obras lleguen a buen término.

Y ahora que no hay restricciones para prevenir contagios masivos del covid19, probablemente el aforo se verá reducido por otro motivo: La falta de espacio pues los andamios no permiten una circulación fluida.

En ese sentido, seguimos agradeciendo la paciencia de todos los asistentes, fieles y visitantes al templo de Santa María de Montalegre por los inconvenientes que estas obras están ocasionando. Nos quedan unos cuantos largos meses por delante para que todo vuelva a brillar tal como se merece el conjunto de Montalegre, catalogado como patrimonio histórico de la ciudad de Barcelona.

Isabel Hernández Esteban

Matrimonio y familia, un gran misterio

Junto al año de san José celebramos el año de la Familia que se prolongará hasta mediados del próximo 2022. Hasta ahora hemos dedicado la editorial mensual a san José; a partir de este inicio de curso y hasta el final del mismo lo dedicaremos a la familia fundamentada en el amor humano auténtico y que tiene como característica específica la entrega alegre y generosa del hombre y la mujer.

Esta familia se inicia con el don y misterio del matrimonio. El matrimonio es una realidad natural, que responde al modo de ser persona, varón y mujer. En ese sentido enseña la Iglesia que “El mismo Dios es el autor del matrimonio (GS 48, 1). La vocación al matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del hombre y de la mujer, según salieron de la mano del Creador” (CEC, 1603).

Por lo tanto, no se trata de una creación cultural, pues sólo el matrimonio refleja plenamente la dignidad de la unión entre varón y mujer. Sus propiedades esenciales -unidad e indisolubilidad- no han sido establecidas por ninguna religión, sociedad, legislación o autoridad humana, sino que las deducimos de su misma naturaleza. Ahí radica el gran misterio del amor humano, de la unión del hombre y la mujer.

El amor exige entrega, una entrega que sea total y definitiva, no sería auténtica entrega si fuera parcial y temporal o condicional. La totalidad de esa donación mutua es la clave de aquello en lo que consiste el matrimonio, porque de ella derivan sus cualidades esenciales y sus fines propios. Sólo una entrega que sea don total de sí y una aceptación también total responden a las exigencias de la dignidad de la persona. Qué importante es procurar entender este misterio enraizado en el misterio del amor de Dios.

Por eso se entiende que no haya distintos modelos matrimoniales y familiares según las preferencias del momento. El matrimonio sigue a la naturaleza humana y sus características propias son reflejo de ella. El matrimonio nace del acto libre por el que una mujer y un varón se dan y reciben mutuamente para ser matrimonio, fundamento y origen de una familia.

Mn. Xavier Argelich

 

Padre en la sombra

En este mes de agosto en el que celebraremos la solemnidad de la Asunción de la Virgen María a los cielos en cuerpo y alma, vamos a considerar un último aspecto de la vida de san José: La de Padre en la sombra.

El que no esté muy habituado a la devoción al santo Patriarca, le puede sorprender este calificativo. El Papa Francisco nos explica el sentido correcto de esta expresión: “Con la imagen evocadora de la sombra se define la figura de José, que para Jesús es la sombra del Padre celestial en la tierra: Lo auxilia, lo protege, no se aparta jamás de su lado para seguir sus pasos”.

Efectivamente, san José es, para Jesús, la sombra de Dios Padre en la tierra, porque, pasando casi desapercibido, realiza a la perfección su especial paternidad: “Ser padre significa introducir al niño en la experiencia de la vida, en la realidad. No para retenerlo, no para encarcelarlo, no para poseerlo, sino para hacerlo capaz de elegir, de ser libre, de salir”. (Patris corde, n. 7). Sin protagonismo, lleva a cabo toda la responsabilidad de un padre con su hijo. Y lo hace de una manera maravillosa, sabiendo que los protagonistas de su vida son el Niño y la Madre. Se sabe instrumento escogido por Dios para una tarea maravillosa cómo es la de introducir en la vida humana al Hijo de Dios hecho hombre.

San José continúa siendo padre en la sombra y protege y acompaña en su camino terreno a todos los que procuran venerarlo, como protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre. San José amó a Jesús como un padre ama a su hijo, le trató dándole todo lo mejor que tenía. Con la gracia de Dios fue capaz de llevar a cabo la tarea de sacar adelante en lo humano al Hijo de Dios.

Busquemos aprovechar bien este mes de agosto, que muchos transcurriréis junto a vuestras familias, para ser, en la sombra, auténticos instrumentos de Dios para el crecimiento humano y espiritual de los que nos rodean. Imitando así a María y a José.

Mn. Xavier Argelich

HORARIOS DE LAS MISAS DURANTE EL MES DE AGOSTO 2021 Se suprime la misa de 6 de la tarde (18h)

Como en años anteriores, recordamos que las misas de 6 de la tarde (18h) se suprimen todos los días de la semana (incluso los domingos) durante el MES DE AGOSTO.

El resto de misas se celebrarán normalmente. De lunes a sábado: 10, 12, y 19h. Domingos y festivos: 11, 12 y 19h.

Las obras de rehabilitación del templo seguirán su curso durante este mes de agosto, cumpliendo así los plazos previstos, sin impedir que se celebre el culto habitual.

Agradecemos la comprensión y paciencia ante las molestias que ocasionan las obras.

Comunicación Montalegre

Padre trabajador

Cuando Jesús predica en Nazaret sus conciudadanos se sorprenden y extrañan de sus conocimientos y de su elocuencia, llegándose a preguntar: ¿de dónde le viene a éste tal sabiduría y prodigios? ¿No es éste el hijo del artesano? Lo conocen por el oficio de san José.

Sin duda, san José, fue un Padre trabajador. Ejerció con diligencia y responsabilidad su trabajo profesional. Nos lo podemos imaginar trabajando en su taller, con presteza y maestría, y a la vez, con esfuerzo y empeño, con ilusión por realizar una tarea bien hecha, que satisfaga a sus clientes, entregando puntualmente y bien acabados los encargos recibidos. No sin gran acierto, la Iglesia celebra la fiesta de san José obrero y es modelo y ejemplo de hombre trabajador. Por eso, para todos los que procuramos realizar nuestras tareas habituales cara a Dios, buscando su Gloria, acudimos con frecuencia a la intercesión del santo Patriarca.

Como padre de familia, san José, realizó su tarea pensando en ella, superando las dificultades y el cansancio por amor a Jesús y a María, no solo para llevar el sustento necesario al hogar, sino porque los amaba. Se esmeró siempre en cumplir la voluntad de Dios que incluía proteger y sustentar a las personas que se le habían confiado.

Como buen Padre y trabajador se preocupó de enseñar el oficio a su hijo, a Jesús, que quiso aprender un oficio al igual que todos nosotros. Lo aprendió de san José y lo realizó junto a él durante muchos años. Aprendamos también nosotros a realizar nuestras tareas y trabajos con esmero y responsabilidad, haciéndolas por amor a Dios, a nuestros seres queridos y a toda la humanidad, conscientes de que el trabajo y cualquier ocupación honrada y digna nos perfecciona, nos santifica y lleva el mundo a Dios.

Mn. Xavier Argelich

San Josemaría, el santo de la vida cotidiana

La universalidad de San Josemaría se propaga como las ondas que hace una piedra sobre el agua. El sitio web del Opus Dei, con cierta antelación fue publicando las diferentes misas que se celebraban el mismo día 26 de junio de 2021, y nos sorprendimos con gran alegría de las diversas posibilidades horarias de las misas que se iban a celebrar, en concreto en Barcelona.

En Montalegre, finalizó la Novena de la Familia a San Josemaría el mismo día en el que celebramos la festividad del santo, que coincide con el día de su traspaso. El final de la novena se enlazó con la santa misa y la veneración de la reliquia San Josemaría Escrivá, que como dijo el Papa Juan Pablo II el día de su canonización es el Santo de la Vida Ordinaria.

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Celebración y homilía sobre san Josemaría

Presidió la celebración, Mn. Josep Miquel Bombardó, el cual hizo una homilía sobre la semblanza de San Josemaría, en la que se describen, a trazos, los primeros años del caminar del Opus Dei de la mano de su Fundador. Entre otras cosas dijo:

El Señor, en su amor y cuidados de Buen Pastor por nosotros, nos ha dado Santos que nos ayudan y guían en nuestro camino de la vida, con su ejemplo y amor, con un corazón a la medida del Corazón de Cristo.

San Josemaría es para nosotros, particular y especialmente, Padre y Pastor, porque a través de él el Señor nos transmitió su mensaje de santidad.

Fue escogido por Dios para ser arcaduz del mensaje divino de la santidad en la vida ordinaria: de que Dios anda con nosotros y quiere que nosotros -sus hijos- andemos siempre y constantemente con Él (que le tengamos presente, en nuestro corazón, en nuestros quehaceres, en nuestra vida corriente, en la familia, en nuestras diversiones y descansos, en nuestros dolores y alegrías, en la caridad y en el celo por las almas). Que no olvidemos que somos sus hijos, y que estemos con Él (como los apóstoles con Jesús).

Con este mensaje, se han abierto los caminos divinos de la tierra.

A su vez, el Señor le pidió que fundara una familia -el Opus Dei- donde todos sus hijas e hijos encontraran el calor, el amor y la fortaleza para vivir este camino de santidad y apostolado en el “bel mezzo de la strada”, y a lo largo de toda su vida.

Sabemos cómo San Josemaría dijo que “sí” a Dios en lo que le pidió. Se dejó llevar por Él, con gran generosidad, procurando ser un instrumento fidelísimo en sus manos.

Escribió en sus Apuntes íntimos, al principio de los años 30 del siglo pasado: “Es menester que yo sea santo y padre, maestro y guía de santos.”

¡Qué claro lo tenía nuestro santo! Se daba cuenta de que Dios le había escogido -sin mérito por su parte- para una misión. Y para cumplir esa misión y llevar almas a Dios, sólo había un camino: ser santo.

Se esforzó en seguir al Señor y estar siempre cerca suyo, porque sabía que él solo no podría realizar el ideal tan grande, la luz tan clara, que había recibido. Se acercó a la Eucaristía, a Jesús sacramentado, con el cual surgió un profundo amor y una gran fe. Jesús fue siempre su gran Amigo, su gran amor. Se identificó con sus sentimientos, por Él lo hizo todo.

Y participó de la Cruz de Cristo de una manera sorprendente. En ese andar tras los pasos del Señor, haciendo lo que Dios le pedía, contó siempre con la amorosa presencia de la Madre de Jesús, y Madre nuestra, a la que él llamaba la Señora. Ella fue su refugio, fortaleza, consuelo, a lo largo de toda su vida. Sin Ella no hubiera podido llevar adelante lo que el Señor le había encomendado. Y con Ella venció las batallas y superó grandes obstáculos.

Precisamente ahora conmemoramos el 75º aniversario de su primer viaje a Roma, cuando el 21 de junio de 1946, se arrodilló a los pies de la Virgen de la Merced. Este primer viaje a Roma se producía en horas particularmente difíciles, cuando el camino jurídico para la aprobación de la Obra por la Santa Sede parecía estar cerrado. Ustedes han llegado con un siglo de anticipación, había dicho un alto personaje de la Curia a D. Álvaro. San Josemaría, aunque estaba muy enfermo, decidió emprender aquella travesía tan llena de incomodidades.

Durante el itinerario, el santo Fundador acudió constantemente a la intercesión de Sta. María. El jueves 20 de junio, en el trayecto de Madrid a Barcelona, visitó dos santuarios marianos: el Pilar por la mañana; y por la tarde, al pasar por el Bruc, quiso que el coche se desviara hasta Montserrat para rezar de nuevo a los pies de la Virgen.

En la mañana del viernes 21, san Josemaría dirigía la meditación en el oratorio de un centro situado en la calle Muntaner (de Barcelona) con unas encendidas palabras: ¿Señor, Tú has permitido que yo de buena fe engañe a tantas almas? ¡Si todo lo he hecho por tu gloria y sabiendo que es tu Voluntad! ¿Es posible que la Santa Sede diga que llegamos con un siglo de anticipación…? Nunca he tenido la voluntad de engañar a nadie. No he tenido más voluntad que la de servirte. ¿Resultará que soy un trapacero?

Su oración en aquellos momentos fue un continuado y encendido acto de fe.

Y esta misma mañana, después de la Sta. Misa, el Padre fue a la Basílica de la Mercè, para encomendarle las intenciones que le llevaban a Roma. Fue la única visita que hizo en Barcelona. Después pidió a sus hijos, que fueron a despedirle, que no dejasen de ir a la Mercè durante el tiempo que durase su permanencia en la Ciudad Eterna.

Se embarcó en el JJ Sister, el sábado 22. La travesía resultó especialmente agitada y duró casi 30 horas. Desembarcó a las 11 y media de la noche en Génova. A la mañana siguiente san Josemaría y D. Álvaro celebraron misa a las 7,30 en la Basílica dell’Annunziata, muy destruida por los bombarderos de la II Guerra Mundial; celebró en una capilla que tenía presidiendo una escultura de la Virgen con el Niño en brazos.

Ante estas dificultades vine a Roma, con el alma puesta en mi Madre la Virgen Santísima. y con una fe encendida en Dios Ntro. Señor, a quien confiadamente invocaba, diciéndole: ¿Qué será de nosotros, Padre mío?: habíamos dejado todo: la honra –con tanta calumnia encima-, la vida entera, haciendo cada uno en su sitio lo que el Señor pedía”.

Dios nos escuchó, y escribió en estos años romanos, otra página maravillosa de la historia de la Obra.

San Josemaría volvió a dar gracias a la Virgen de la Mercè, en Barcelona, el 21 de octubre de 1946.  Una vez más la Virgen premiaba el esfuerzo de su querido hijo, su fe y su generosidad, para hacer el Opus Dei en la tierra, lo que el Señor le había pedido que hiciera.

Este es el santo que hoy celebramos, con el cual tenemos unos vínculos de amor y diría de familia. Decía el Beato Álvaro: “Parecerse a nuestro Padre es luchar con gozo, positivamente, para estar con Cristo, para hablar con Cristo, para trabajar por Cristo, y para contagiar esta locura divina a todos los que nos rodean”.

Por último, solo queremos añadir que el coro de voces masculinas y la de nuestra soprano Rosa Parellada, junto al organista de la Casa, acompañaron en todo momento la celebración, expandiendo la solemnidad del acto.

 

Isabel Hernández Esteban

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