¿Dónde encontramos a Dios?

Se están desarrollando en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía, ubicada en la calle Montalegre, de Barcelona, muy cerca de la Iglesia de Santa María de Montalegre, el ciclo de conferencias de iniciación teológica que llamamos DÓNDE ENCONTRAR A DIOS.

El ciclo se inició el 25 de febrero de 2019; siguen a continuación los días son el 4, 11 y 18 de marzo de 2019, a las 19:30 h.

Intervendrán el teólogo Hanjo Kollmann, el matemático Ignacio Sols, el arquitecto Jordi Faulí y la religiosa Victòria Molins.

Este ciclo de teología se promueve desde la pastoral de Montalegre. La entrada es libre.

Comunicación Montalegre

Fraternidad: señal de identidad

El mes pasado recordábamos unas palabras de Tertuliano (siglo II) que manifiestan la manera de vivir la fraternidad y la unión entre ellos, de los primeros cristianos: ¡Mirad cómo se aman!

Podríamos afirmar que la nota más característica de la vida de los primeros cristianos era, precisamente, cómo sabían quererse entre sí. Esta es la señal por la que serán reconocidos por los que no creen en Dios y, seguramente, el motivo de que muchos se sintieran atraídos a la fe en Dios.

Los primeros cristianos procuraban llevar a la práctica el mandato de Jesús “amaos unos a los otros como Yo os he amado”: ésta es la herencia que nos han dejado. Ahora nos corresponde a nosotros seguir transmitiendo esta herencia al mundo entero.

Para ello, conviene empezar por querer más a las personas que tenemos a nuestro alrededor y en primer lugar a los familiares más directos. La fraternidad en sentido propio se refiere a los hermanos de sangre. Y por extensión a los bautizados, los que forman la Iglesia, y también a todos los demás. Seguir este orden es manifestación clara de la verdadera fraternidad.

Un aspecto en el que todos podemos esforzarnos y que nos ayudará a vivir mejor la fraternidad es procurar escuchar más a los demás, con atención e interés verdaderos. El interés por los asuntos de nuestros hermanos facilitará, a la vez, que no estemos tan pendientes de nuestras cosas y que apreciemos más a los demás.

La fraternidad, el amor al prójimo, se apoya en el amor a Dios. Necesitamos de la fuerza que encontramos en la fe en Dios para ser pacientes, amables, compresivos, misericordiosos y dispuestos a dejar lo nuestro para ayudar al otro.

También nos puede ayudar el fijarnos en la Virgen María y sus desvelos por todos los hombres y mujeres, en primer lugar, por los que buscan amar a su Hijo.

Mn. Xavier Argelich

Rehabilitando Montalegre

En estos últimos días, el acceso a la Iglesia de Santa María de Montalegre se ha realizado exclusivamente por la calle Montalegre, atravesando el Pati Manning ya que la puerta de acceso por la calle Valldonzella estaba cerrada debido a las obras que se estaban realizando al pie de la entrada. Por un lado, se ha se han suprimido los dos escalones y la rampa que ya existía; se ha construido una nueva rampa más suave y de extremo a extremo del acceso. De este modo se iguala el suelo de la entrada y salida de fieles de la iglesia por la calle Valldonzella. Estas obras son el inicio de un macro proyecto de rehabilitación exterior e interior de todo el templo en su conjunto.

También en la planta baja se está trabajando en un servicio sanitario para personas con movilidad reducida o discapacitados. Seguirá una rehabilitación muy importante de los tejados suprimiendo las filtraciones constantes de agua y humedad.

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Téngase en cuenta que la Iglesia de Santa María de Montalegre es un edificio protegido, y está catalogado por el Ayuntamiento de Barcelona, por medio de Foment de Ciutat Vella, como patrimonio histórico de la Ciudad. Atendiendo a estas circunstancias, participa en las subvenciones tanto el Ayuntamiento como la Diputación de Barcelona, siendo ésta la coordinadora de las obras de los tejados.

Además de las subvenciones públicas, participan en los ingresos económicos para sufragar las obras empresas, particulares y también los feligreses habituales de la iglesia.

Se prevé que las obras acaben en año y medio.

Isabel Hernández Esteban

La fuerza de la fraternidad

La celebración del Nacimiento del Hijo de Dios nos trae cada año la posibilidad de vivir unos días más unidos a toda la familia y a toda la humanidad. Son días en los que ponemos de manifiesto que el amor familiar está por encima de las distancias y de todas aquellas cosas que nos podrían separar, humanamente hablando. Durante estos días hemos palpado el amor de Dios por nosotros y hemos procurado corresponder manifestando también nuestro amor a Él y a los demás.

El Santo Padre Francisco, con ocasión de la Bendición Urbi et Orbi del día de Navidad, nos animó a esmerarnos en la fraternidad cristiana, al considerar que en Cristo todos somos hermanos. La fraternidad tiene una fuerza especial, así, la Sagrada Escritura, nos la presenta como ciudad amurallada. Y los primeros cristianos eran conocidos por cómo se amaban entre ellos.

El arzobispo de Barcelona también nos impulsa a vivir el nuevo año en fraternidad, porque todos somos hijos de Dios y todos somos hermanos, tal como nos recuerda San Juan: “En esto todos conocerán que sois mis discípulos si os amáis los unos a los otros” (Jn 13,35). Se trata de uno de los ejes principales del plan pastoral diocesano para impulsarnos a dar a conocer a Cristo a los que todavía no lo conocen o viven alejados de él. El amor fraterno es uno de los exponentes principales de la vida cristiana, señal evidente de que realmente procuramos amar a Dios sobre todas las cosas. Nuestro Señor Jesucristo ama a todos, por todos nace, vive y entrega su vida. Acoge a todos, tiene palabras de consuelo para todos, exige a todos y de todos pide correspondencia a tanto amor.

Hemos empezado un nuevo año, como siempre, bajo el patrocinio de Santa María, Madre de Dios. Esmerémonos en querer más a los demás, empezando por nuestros familiares y por los más cercanos y necesitados.

Mn. Xavier Argelich

Vivir la familia cristiana

El último domingo del año la Iglesia Católica lo dedica a la Sagrada Familia de Nazaret, fiesta que se celebra dentro de la Octava de la Navidad. En la oración de inicio de la Eucaristía se lee: “Los pastores fueron corriendo y encontraron a Jesús, María y José”. Con este principio la Iglesia Católica encomienda a la familia cristiana a imitar las virtudes domésticas para gozar del hogar del Cielo.

Pesebre de Montalegre

La primera lectura trataba sobre la familia proveniente de un extracto del Libro del Eclesiastés, que constituye uno de los Libros Sapienciales de la Biblia, no nos aleja de nuestros deberes y beneficios ante Dios:

Lectura del libro del Eclesiástico (3,2-6.12-14):

El Señor honra más al padre que a los hijos y afirma el derecho de la madre sobre ellos.
Quien honra a su padre expía sus pecados, y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.
Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos y cuando rece, será escuchado.
Quien respeta a su padre tendrá larga vida, y quien honra a su madre obedece al Señor.
Hijo, cuida de tu padre en su vejez y durante su vida no le causes tristeza.
Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.
Porque la compasión hacia el padre no será olvidada y te servirá para reparar tus pecados.

En la homilía de la misa solemne del domingo, el rector de Montalegre recordó que el Libro del Eclesiastés, a pesar de los siglos que hace que se elaboró Fue el querer y la bondad de Dios para el hombre y la mujer, para sus hijos y sus padres, para la esposa y para el esposo… Es por ello que Jesús nació en medio de una familia, y aun queriendo Jesús hacer la voluntad de su Padre Dios, se mantuvo sujeto a su familia, se quedó con María y José y sus parientes… Hemos de defender la familia con virtudes, las cuales son conductas y actitudes concretas, y no valores que son conceptos intangibles y muy genéricos… Cada miembro de la familia ha de procurar vivir las virtudes, que sepamos hacer visible ese amor a la familia, parientes, al prójimo… Y a su vez seamos agradecidos, y demos gracias a Dios por la familia que tenemos.

A los queridos lectores de esta web de Montalegre le desea todo el equipo de comunicación un feliz año 2019 y Qué sea lo que Dios quiera.

Isabel Hernández Esteban

Testigos de la venida del Señor

 

¡Dios viene! Esta breve exclamación abre el tiempo de Adviento y resuena durante estas semanas de preparación para el nacimiento del Hijo de Dios.

Es un tiempo de espera alegre que nos lleva a disponernos y a disponer nuestro hogar y entorno para darle el mejor recibimiento posible a nuestro Redentor, a nuestro Dios. Por eso procuraremos, en primer lugar, preparar nuestra alma para que encuentre en ella una digna morada. Alimentemos, estos días, nuestra vida espiritual con los textos sagrados que la liturgia nos presenta y fomentemos la ilusión de la venida de Cristo a la tierra.

Y, a la vez, buscaremos adornar nuestro mundo para que cuando llegue encuentre un ambiente festivo, lleno de alegría, paz, caridad y mucha fe. De ahí la necesidad de adornar e iluminar bien nuestras casas y ciudades.

En una sociedad como la nuestra, cristiana pero cada vez más paganizada, el Adviento es una buena ocasión para dar testimonio de la venida de Dios al mundo. Mostremos nuestra fe en el modo de actuar y de celebrar las próximas fiestas navideñas. La certeza de la venida de Cristo nos llevará a vivir este gran acontecimiento preparándonos con la oración, fomentando la esperanza y viviendo las costumbres cristianas de estas fechas. La corona de Adviento, el Belén, el árbol de Navidad, el Niño Jesús, las comidas familiares, la celebración de la Epifanía, etc. nos introducen en el gran misterio de la venida del Señor para habitar entre nosotros y manifestar su gran Amor a los hombres.

Las velas de la corona de Adviento que encenderemos cada domingo iluminarán nuestro interior para dar cabida y cobijo al Niño-Dios que nacerá en Belén. ¡Feliz Navidad!

Mn. Xavier Argelich

 

Sufragios por José María Hernández Garnica, los cooperadores del Opus Dei y Teresa Espinós

En noviembre, mes en el que la Iglesia Católica lo dedica especialmente a los difuntos, en la Iglesia de Santa María de Montalegre se celebraron misas en sufragios. El lunes día 12 a las 19h, la misa en sufragio por el Siervo de Dios José María Hernández Garnica, cuyos restos mortales reposan en Montalegre desde el día 11 de noviembre de 2011; el sábado, día 17 a las 12h, la misa fue en sufragio de las almas de los cooperadores del Opus Dei difuntos. Por último, la misa de 10h del martes día 20, se ofreció por Teresa Espinós.

Identificado con Cristo

En la homilía el rector recordó rasgos de su biografía. “José María Hernández Garnica se dedicó a la sección de mujeres de la Obra, dio ejemplo de su dedicación por entero al Señor, a las almas y al Opus Dei… El contacto en su juventud con San Josemaría le fue calando de tal manera que descubrió un mundo nuevo, su vocación al Opus Dei y al sacerdocio… Fue creciendo en virtudes, en la santificación del trabajo, viviendo el celibato apostólico y haciendo las cosas para la gloria de Dios… A la vista de las conclusiones del reciente sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, hemos de acompañar a los jóvenes de hoy para que descubran su vocación… Hemos de escuchar a los demás antes de hablar, los sacerdotes en el confesionario y los laicos promoviendo la escucha para conocer la voluntad de Dios.

Acabada la celebración, todos los asistentes nos acercamos a la sepultura, y Mn. Xavier Argelich rezó un responso.

Por las almas de los cooperadores del Opus Dei difuntos

Con mucha asistencia de fieles de la Obra, así como de cooperadores, y otras personas habituales de la misa de 12h de Montalegre, el vicario de la delegación del Opus Dei en Catalunya, Mn. Ignasi Font, presidió la Eucaristía junto al rector de Montalegre el sábado 17 de noviembre. Al inicio de la celebración, el vicario nos dijo que Ningún oficio de difuntos tiene carácter triste … es alegre pues es en acción de gracias por los bienes recibidos. Al hilo de esta entrada, en el salmo se cantó El Señor es mi Pastor, nada me falta.

En la homilía, Mn. Font hizo hincapié en toda la labor de los cooperadores del Opus Dei, que han contribuido con sus oraciones, tiempo, dedicación y ayudas económicas para el desarrollo de muchos proyectos que sin ellos no se hubieran podido realizar. Sus palabras iban dirigidas a todos los cooperadores, también a los presentes en el templo. Asimismo, manifestó su agradecimiento en nombre del Padre Fernando, prelado de la Obra… “Los cooperadores son y sois servidores de la causa de Dios”.

Finalizó la celebración con el canto de la Salve. Cabe destacar la participación de la Coral de la Parroquia de Belén, de Barcelona, ubicada también en el barrio de El Raval, tocando a la Rambla. Sus voces y cantos enervaron nuestras emociones.

Y después de la misa

Tomó el micrófono un cooperador laico que nos explicó su testimonio. Sus declaraciones estaban llenas de entusiasmo, dando gracias al Sí que dio San Josemaría a lo que Dios le pedía. Agradeció ampliamente a todos los cooperadores su colaboración y nos animó a los presentes a que invitásemos a muchas personas a que fueran generosas.

Por último, compartimos un aperitivo bien servido en el Patio Manning donde pudimos saludarnos y compartir experiencias.

Impulsora del retiro de los martes en Montalegre

En la hora del rezo del Ángelus del día 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, murió en Barcelona Teresa Espinós, después de una larga vida de entrega al Opus Dei. Desarrolló y participó en los encargos apostólicos que se le habían encomendado.

Durante muchos años Tere Espinós impulsó el retiro del tercer martes en Montalegre, el cual está totalmente integrado en las actividades pastorales. Por ello, el martes 20 de noviembre, la misa de 10h se ofreció en sufragio de su alma, y muy especialmente en ese día, pues a continuación hacíamos el retiro espiritual correspondiente a ese mes.

Que Dios los guarde a todos para la vida eterna.

Isabel Hernández Esteban