Tras dedicar los dos últimos meses a la visita del Santo Padre, uno para prepararla y otro para exultar de esos días junto al Papa, volvemos este mes a nuestras consideraciones, que confío ayuden, sobre la vida de san Josemaría camino del centenario de la Fundación del Opus Dei.
Nos puede facilitar la comprensión de las decisiones que nuestro santo va tomando a lo largo de su vida el hecho de que desde joven quiso ir “al paso de Dios”. Esta expresión sencilla, pero de gran dificultad en su puesta en práctica, nos ayuda a entender la exigencia personal del santo consigo mismo y la pronta respuesta a los requerimientos divinos. Sabedor de que Dios le pedía algo distinto al hecho de ser un sacerdote diocesano más, solicita permiso al Obispo para poder continuar los estudios en Madrid. Lo hace sólo y exclusivamente para estar más disponible a lo que Dios le pedía. Podía haber continuado ejerciendo su ministerio sacerdotal en las parroquias que le habían asignado, en las cuales desarrolló una intensa labor pastoral, pero entreveía que Dios le pedía algo distinto. Y será, precisamente, en Madrid dónde el Señor le hace ver con claridad lo que espera de él.
Llevaba poco tiempo ordenado, tenía poca experiencia sacerdotal, estaba realizando los estudios de doctorado universitario, y ahí Dios le muestra toda la “Obra” a realizar. No se excusa, no se esconde, simplemente se pone a trabajar en ello con plena confianza en Dios y sin dar ningún paso al respecto sin la venia del Obispo de Madrid. Eso sí, procurando ir al paso de Dios, también cuando debe esconderse y ralentizar la intensa labor con universitarios que estaba realizando, al estallar la guerra civil española. La confianza en Dios, en los que se han acercado a su tarea pastoral y sus deseos de corresponder a las gracias divinas recibidas lo llevan a no detenerse nunca, a seguir yendo siempre al paso de Dios.
Mn. Xavier Argelich

