Inhumación perpetua de José María Hernández Garnica

El 11 de noviembre de este año se celebró con toda solemnidad la ceremonia de dar sepultura a los restos mortales del Presbítero y Siervo de Dios José María Hernández Garnica. Fue presidida por el Cardenal Arzobispo de Barcelona, ​​Lluís Martínez Sistach. Con este acto entraba de nuevo en funcionamiento la Capilla del Santísimo, la cual se había cerrado durante dos meses debido a la remodelación y preparación del sepulcro donde definitivamente ya reposan los restos mortales del Siervo de Dios. La ceremonia litúrgica tuvo dos partes diferenciadas, la de la liturgia de la palabra y la del rito de dar sepultura.

Se inició la ceremonia con la procesión de la urna, hasta colocarse en el cadalso ante el presbiterio de la nave central, después del canto de entrada y los ritos iniciales, se leyeron unos fragmentos de la Carta a los Romanos y del Salmo 22, y el Evangelio de las bienaventuranzas de San Mateo. La homilía a cargo del Cardenal se centró en “algo muy importante de nuestra vida: la santidad, una vocación para todos”. Del evangelio refirió que “Las matemáticas de Jesucristo parece que no encajen con nuestras matemáticas ya que nos hace amar al hijo pródigo, a la oveja perdida, al enemigo …”, animándonos a amar a todos: “Hay paz en la persona que ama a Dios y ama a las personas, a pesar de los sufrimientos, porque dentro del corazón tiene a Dios”. También deseó que algún día pudiéramos celebrar la canonización de José María Hernández Garnica.

Después de la oración de los fieles y un Padre Nuestro, se inició la segunda parte con la procesión al nuevo sepulcro, hasta entrar en la Capilla del Santísimo. En presencia entre otras personas de los miembros de la familia que habían podido asistir al acto, el tribunal de la inhumación, los peritos, el postulador de la causa de los santos, y los presbíteros presentes, se hizo la bendición del sepulcro. A continuación se leyó el acta que da fe de la sepultura, con la relación de todos los presentes, destacando la autorización legal y canónica para el acto, la exhumación y el reconocimiento de los restos. A las 19h 42 m. del 11 / 11/11 y una vez introducidas la urna y el acta se cierra la sepultura, al pie de la cual unas jóvenes dejaron un centro de flores.

Los que estaban presentes

Conjuntamente con el Sr.. Cardenal estaban presentes el Vicario General del Opus Dei en España Mn. Ramón Herrando, Mn. Antoni Pujals Vicario del Opus Dei en Cataluña, el Vicario Episcopal Mn. Juan Galtés, el rector de Montalegre Mn. Francesc Perarnau y otros presbíteros de la Iglesia de Santa María de Montalegre, así como el párroco de la iglesia de Belén, y los sacerdotes del obispado que formaban parte del tribunal nombrado a tal efecto, entre otros, fue el maestro de la ceremonia Mn. Juan Juventeny y el órgano como se tiene habituados, Josep Masabeu el organista de la Casa.

La iglesia estaba llena hasta las gradas. Todos los asistentes siguieron la celebración litúrgica con un libreto editado para la ocasión, y fueron obsequiados con el libro “Abriendo horizontes” y el dvd de la vida del Siervo de Dios. La familia del Siervo de Dios estuvo presente, tanto de la parte Temas Hernández como de los Hernández Font.

Un día antes, en el cementerio

A primera hora de la mañana del jueves 10 de noviembre, en el cementerio de Montjuic de Barcelona, ​​se inició el proceso material de la exhumación de los restos mortales del Siervo de Dios. El traslado había sido autorizado por la Congregación de la Causa de los Santos con el acuerdo del Cardenal Arzobispo de Barcelona. Al acto de exhumación, cabe destacar entre otros asistentes, en delegación del Cardenal el tribunal nombrado al efecto con Mn. Ramón Domenech Castells OFM juez delegado, Mn. Alejandro Marzo Iguarino Promotor de Justicia, y la Sra.. Chiara Rostagno Malor notaria, representantes de la familia, el postulador de la causa de los santos, Mn. José Carlos Martín de la Hoz, y tres peritos forenses.

En primer lugar se retiró la lápida del panteón 33 de la Agrupación 11 de la avenida de la Santísima Trinidad, a continuación los operarios del cementerio procedieron a retirar las losas que cubrían el departamento correspondiente y los restos de madera y zinc del féretro. Los operarios iban describiendo el estado de los restos y en ese momento las personas responsables de la consecución del proceso decidían la clasificación de todo lo que iban encontrando con el fin de proceder posteriormente a su inventario y conservación.

Así en dos sudarios blancos en forma de bolsa se clasificaron los restos del Siervo de Dios. Uno de ellos se introdujo en la urna que se había elegido, en color burdeos y lacada, con una plaqueta con los datos de José María Hernández Garnica y las fechas de defunción y traspaso; cabe destacar el diseño de la cruz, de metal plateado. En aquel momento el postulador de la causa dirigió una oración por el alma del Siervo de Dios.

Después en una sala adecuada prosiguió el procedimiento de levantamiento y firma de las actas de todo el proceso, seguido con todo rigor. Finalmente los peritos hicieron el inventario y la conservación, reponiendo los restos en la urna, que finalmente ha quedado en el sepulcro de la Capilla del Santísimo.

Después de muchos meses de trabajo de expertos, técnicos, operarios y muchas colaboraciones desinteresadas, y también donativos, se ha cerrado esta etapa intensa para nuestra iglesia y de la que nos sentimos felices porque ya tenemos la Capilla del Santísimo en funcionamiento con nuestro intercesor que desde el cielo ruega por nosotros.

 

Isabel Hernández Esteban

El arquitecto nos explica la reforma de la capilla.

Sepulcre José María Hernández Garnica

Últimamente hemos intensificado la publicación de informaciones en torno a la remodelación de la Capilla del Santísimo enfocando nuestra mirada en el día 11/11/11. Sin embargo yo quería saber más allá de lo que hemos ido viendo con los ojos en estos dos meses. Quería conocer de cerca qué había pasado hasta el momento del inicio de las obras. Así que la entrevista con el del arquitecto catalán Dr. D. Antoni Maltas  Mercader director del proyecto nos había de aclararlo todo.

Las referencias profesionales más destacables del  Sr. Maltas son: 1991 Arquitecto por l’Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de la Universitat Politècnica de Catalunya;  en el año 2009 Doctor por la Universitat Politècnica de Catalunya, con la  tesis Wassily Kandinsky y la evolución de la forma. Fundamentos teóricos para presenciar el espacio y el tiempo. De él se dice que tiene un arte sobrio, bastante incomprendido, lejos de cosas recargadas de cenefas y volutas barrocas, y de altares con cornucopias.

Gracias a los medios telemáticos hoy es posible publicarla. Sr. Maltas, le agradecemos su deferencia en concedernos esta entrevista, antes del evento único del traslado de los restos del Siervo de Dios José María Hernández Garnica. Recuerdo que conocimos el proyecto que usted había diseñado para la Iglesia de Santa María de Montalegre el 21 de junio de 2011, en el Auditorio del Pati Manning donde se hizo la presentación. Pero para llegar a esa fecha han debido pasar muchas cosas.  ¿Cómo fue que se lo encargaron?
Ya había colaborado otras veces con Montalegre. Por ejemplo, el proyecto y la dirección de los trabajos de la instalación del sistema de climatización de la iglesia-nave central y capilla del Santísimo-, en la que ya habíamos estudiado la reforma del techo y un alumbrado para esta capilla.

¿Le ha hecho con otros profesionales?
En el despacho somos tres arquitectos, y aunque uno de nosotros se encargue y asuma un proyecto, siempre lo hablamos todo. Un proyecto, así considerado, no es una manifestación afectiva de lo individual, es un acto colectivo de los tres y los colaboradores que han participado.

¿Ha hecho otras capillas u oratorios?

Hace unos cinco años hicimos proyectar y dirigir las obras de la capilla del nuevo edificio de Iese Business School.

¿Le encargaron un proyecto concreto para Montalegre o fue usted quien lo ofreció? ¿Presentó otros?
Este sepulcro es algo que hace tiempo que se está estudiando, siempre por iniciativa dela propiedad. Primero fueron unos croquis para analizar el lugar más adecuado, después un proyecto con algunas infografías y una filmación corta, para presentar el proyecto a las autoridades eclesiásticas y al público, y, finalmente, el proyecto de ejecución para poder llevar a cabo las obras.
¿Le pusieron freno al presupuesto?
La racionalidad es, en occidente, una herencia de la que no podemos prescindir. El presupuesto es siempre un componente a tener en cuenta desde el inicio de los proyectos. A todos nos hubiera gustado arreglar definitivamente el techo y mejorar la situación de las toberas de la climatización de esta capilla.

¿Le ha influido la historia de la iglesia, los materiales, las características?

Sr. Antoni Maltas i Mercader

No somos de aquellos arquitectos que quieren pasar a la historia por sus intervenciones “ideales” en el patrimonio arquitectónico. Esta iglesia es obra de August Font y otros artistas que trabajaron en ella, hace poco más de cien años, y a los que no debemos dar ninguna lección. La rehabilitación es un concepto muy debatido, pero aquella idea de racionalidad de la que hemos hablado un poco más arriba también nos da los parámetros de cómo debe ser nuestro trabajo en estos edificios.
¿El Siervo de Dios José María Hernández Garnica ha colaborado desde el cielo en algo? ¿Le encomienda cosas?

Me parece que hay mucha gente encomendándole que las obras acaben pronto y todo salga muy bien el próximo viernes 11 de noviembre.

¿Conoce o ha conocido a la familia del Siervo de Dios en ocasión de este proyecto?
Conocí una sobrina suya durante la presentación del 21 de junio.

La obra que vamos viendo ¿es tal cual lo había pensado? ¿Ha tenido que corregir algo inesperado?
A menudo, en una obra de rehabilitación o reforma, surgen imprevisibles que hay que asumir. Hemos tenido que adaptar pequeñas cosas a las medidas reales del lugar, sustituir piezas rotas del pavimento, hacer muchas pruebas de alumbrado, etc. Todo dentro de la normalidad.
Como sabe, hay una cripta en la Capilla del Santísimo, como es que no se ha utilizado como sepulcro de este Siervo de Dios?
Si cada vez que alguien quiere ir a rezar al Siervo de Dios hay que levantar las piezas de mármol del pavimento que dan acceso a la cripta para bajar…

¿Sabe que hay gente muy e ilusionada con todo este evento? ¿Le reporta alguna preocupación?
Somos técnicos que asumimos las mismas preocupaciones que tiene la propiedad.
¿Se siente orgulloso de formar parte de la historia de la Iglesia de Santa María de Montalegre, y como no, del Opus Dei al que le fue encomendada su dirección espiritual y pastoral?

Prefiero entender la arquitectura como un acto colectivo, algo para el bien de la cultura humana.

Hoy también hemos podido ver como la obra, gracias a Dios, ya está terminada. He podido leer de cerca la lápida blanca con la inscripción del nombre del Siervo de Dios, José Hernández Garnica, con sus fechas de nacimiento y traspaso, datos grabados en el mármol blanco en color plata, todo a punto para la celebración litúrgica del acto de inhumación de sus restos mortales, a cargo del Cardenal Arzobispo de Barcelona Lluís Martínez Sistach.

Isabel Hernández Esteban

 

El corazón de España sigue siendo cristiano

A los 17 años dejé Barcelona para ir a vivir a Londres, antes de que nacieran la mayoría de los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud que acaba de terminar en Madrid. Había muerto el general Franco hacía unos meses y el país estaba a punto de precipitarse hacia la modernidad secularizada. En esos años, las mujeres de Barcelona iban a Londres a tener abortos, entonces ilegales en España. Actualmente, mujeres británicas van a Barcelona para aprovecharse de las leyes abortistas más liberales de toda Europa.

Los organizadores de la JMJ me invitaron a colaborar en el departamento de comunicación, y yo acudí con tres compañeros de nuestro equipo de Catholic Voices —que fundamos el año pasado para preparar la visita del Papa al Reino Unido— con el fin de asistir a periodistas de habla inglesa con información sobre el evento. Durante nuestra estancia la semana pasada, entre más de un millón de peregrinos sumidos en un éxtasis de felicidad, por sentirse en plenitud pese al insufrible calor y las tormentas de Madrid, me di cuenta de que España es todavía, a pesar del laicismo que impera, una nación intensamente católica.

Había leído una entrevista a Yago de la Cierva, el director de la Jornada, en la que contaba que el Vaticano le habían animado a dar un sabor español a esta edición. Esto le llevó, por ejemplo, a diseñar el Via Crucis utilizando los famosos pasos de la Semana Santa de distintas ciudades de España, e incluso a decir que la gente se iría a dormir más tarde y se levantaría más tarde (algo, no lo neguemos, muy español).

Pero había otra diferencia más importante: ésta iba a ser la primera edición de las JMJ internacionales totalmente autofinanciada, desde que comenzaron en 1987. Un 70% del coste de los 50 millones de euros lo pagaban los participantes; el resto lo cubrían donativos corporativos o individuales. Incluso los 30.000 voluntarios se tuvieron que pagar su mochila. Era importante que, ya que España está pasando una de las más profundas crisis económicas en Europa, con más del 40 por ciento de los jóvenes en el paro, este evento no fuera un peso para el contribuyente. Y se logró. Además, España se benefició con más de 160 millones de euros sin que el Estado, como confirmó un portavoz del gobierno, contribuyera en nada.

Sin embargo, esto no fue suficiente para evitar que una alianza entre grupos laicistas y gays organizara una marcha de protesta contra el coste de la visita. El eslogan «con mis impuestos, no» quizá fuera lo único que unía a estos grupos —pequeños, fragmentados e ideológicamente diversos— pero difílmente se le puede atribuir credibilidad a este pretexto. La manifestación de 5.000 personas, que se volvió violenta y tuvo que ser dispersada por los antidisturbios, fue la noticia principal tanto en España como en otros países. Pero la impresión creada por algunos medios era bastante irreal. En comparación con esos pocos miles, llenaban las calles de Madrid un millón de alegres peregrinos, a los que daban la bienvenida otro millón de madrileños que se unieron a la fiesta. La gran mayoría de los peregrinos no vieron ni a una sola persona protestando.

El día de la llegada del Papa me invitaron a Las Mañanas de Cuatro, como coordinador de Catholic Voices. En el plató se comentaba en directo dicho acontecimiento. Algunos amigos me advirtieron que era una cadena hostil a la Iglesia, pero lo que me encontré fue todo lo contrario: curiosidad amistosa y preguntas hechas con respeto. También le avisaron al Papa que la recepción que tendría al llegar sería fría, pero lo que se encontró fue un país que le daba la bienvenida, un gobierno involucrado en la visita, y unos medios receptivos a sus mensajes; y esto sin olvidar la inmensa oleada de jóvenes que le esperaba llena de fervor y devoción. Incluso Zapatero, que ha estado al frente de uno de los gobiernos más hostiles a la Iglesia de la historia de Europa, le esperaba para darle la bienvenida en el aeropuerto.

¿Qué explica este repentino estallido de respeto por la Iglesia? La respuesta es que la fe —simple, pura, joven y llena de esperanza— dominó el ambiente durante esos días, convirtiendo en irrelevantes los problemas de la ideología y de la historia, y recordando al resto del mundo la constancia de la vida interior de España.

El pasado santo de España estaba por todas partes. Algunos de los pasos que se utilizaron para el Via Crucis —la Virgen de la Regla o el Jesús de Medinacelli— eran del siglo XVII, pero los comentarios a las estaciones escritos por las Hermanitas de la Cruz de Sevilla fueron sorprendentemente modernos, deplorando los abusos sexuales y las víctimas abandonadas del sida. Fue novedoso tener todos estos pasos juntos en un mismo lugar ya que nunca salen de sus ciudades. En la Vigilia en Cuatro Vientos —interrumpida por una repentina tormenta y lluvia torrencial— el Santísimo fue expuesto en una magnífica obra de arte: la Custodia de Arfe de Toledo, que data del 1524. La gran multitud de jóvenes cayó de rodillas en el barro para rezar y se hizo un imponente silencio por todo el campo. ¿Qué se siente cuando uno está en medio de un silencio de un millón y medio de personas, rezando juntas en comunión? Es muy difícil explicarlo pero yo no lo olvidaré nunca. Es como una verdad eterna que ha estado escondida y que de pronto se ha revelado.

Y eso, en resumen, es lo que pasó durante la JMJ. El espacio de España cambió. Quizá la muestra más evidente de eso fue el elegante parque del Retiro, convertido durante esos días en un centro de reflexión y contrición. Más de 4.000 sacerdotes recibieron a los peregrinos en 200 confesionarios que estuvieron usándose sin parar durante cinco días desde las 10 de la mañana hasta las doce de la noche. Incluso el Papa, novedosamente, también escuchó la confesión de cuatro jóvenes. El portavoz del Vaticano, P. Federico Lombardi, comentó que la experiencia del Retiro muestra que cuando se ofrece la posibilidad de arrepentirse en el sacramento de la Penitencia, la gente joven quiere acudir a él.

Lo que la JMJ también mostró es que cuando se deja que la fe tenga expresión pública, engendra fe en otros. Es muy fácil dividir España en dos mitades, una apasionadamente católica y la otra muy hostil. Pero muchos de los jóvenes españoles con los que yo hablé esos días no eran ni una cosa ni la otra. Estaban buscando su camino hacia la fe como lo hacen todos los jóvenes, sopesando lo que veían y experimentaban. Para esos que estaban buscando, la JMJ no fue sólo una fuente de alegría: también les dejó sorprendidos.

Esta JMJ —con más gente que las dos anteriores en Colonia y Sydney juntas— ha sido la reunión de gente más masiva en la historia de España. Y es interesante que haya sido un acto religioso el que haya alcanzado esta meta.

Fue España la que ofreció una calurosa bienvenida a los jóvenes católicos que venían del resto del planeta. Fue en España donde se tuvo esta fiesta continua en la que no hubo drogas, ni botellón, ni promiscuidad. Durante varios días otra España salió a relucir, con suavidad y humildad, pero con firmeza. «España es una gran nación que, en una convivencia sanamente abierta, plural y respetuosa, sabe y puede progresar sin renunciar a su alma profundamente religiosa y católica», le dijo el Papa al rey Juan Carlos en Barajas antes de volverse a Roma. Y no es una esperanza, sino un hecho. España es casi irreconocible desde que me fui hace 35 años, pero como se vio la semana pasada, su corazón sigue siendo cristiano.
Jack Valero

Coordinador de «Catholic Voices»

El otro sueño catalán

Sobre Glenn Caliba, catalán de familia filipina del Raval y flamante ingeniero informático, se ha publicado un artçiculo en La Contra, firmado por Victor-M Amela, Ima Sanchís y Lluís Amiguet , en  La Vanguardia,  jueves 28 de julio de 2011.

“Me voy a Alemania: allí el trabajo se lo toman en serio”

Paso la mañana aprendiendo en Braval, centro del Opus Dei en el Raval barcelonés, donde chavales del barrio se ayudan a estudiar, hacen deporte y se divierten en equipo. La obra será de Dios, pero el hombre que pone allí el talento y la paciencia –inagotable– es Josep Masabeu, pedagogo autor de La república del Raval, donde el 47 por ciento son inmigrantes. Braval es una república difícil de gobernar a la que llegan chicos –de 7 a 21 años– de 30 países con 10 lenguas y nueve religiones diferentes. Un tesoro de talento y capital humano por descubrir. Josep me presenta allí a Glenn y me preocupa oírle decir que este, su país, no cree en el trabajo y que se va a Alemania. Ojalá sea sólo una anécdota.Mis padres son de la isla filipina de Luzón. Allí mi madre era comadrona y mi padre profesor de una escuela de Ingeniería. 

¿Y aquí qué hacen?
Llegaron en los años ochenta y desde entonces se han dedicado a limpiar casas.¿Usted les ayuda?
Sí. Pero no es lo mío. Por eso se han esforzado en que yo estudiara. 

¿Qué estudió usted?
Me he licenciado en Ingeniería Informática en la Universitat Politècnica de Catalunya. Y también he acabado la carrera de piano en el Conservatori Municipal de Música.  ¡Estupendo!
Además ahora estudio órgano y violín.¿Sacaba usted buenas notas?
En la ESO era demasiado fácil. Apenas con repasar el día antes del examen ya sacaba al menos ochos. Por eso, al llegar al Instituto Balmes para el bachillerato me encontré con que me faltaba nivel en matemáticas.

 Hay facilildades que lastran.
Me costaban hasta que un amigo me habló de un centro del barrio donde te ayudaban a estudiar y vine aquí a Braval. 

¿Y le echaron una mano?
Sí. Además jugábamos a baloncesto: teníamos un equipo. Y ahora soy yo el que ayuda a estudiar y entreno a mi propio grupo.¿Novias?
De momento, mis padres me aconsejan que me concentre en prepararme y les hago caso. Pero he salido y viajado mucho y he conocido a mucha gente interesante.

 ¿Dónde?
He tenido una beca Erasmus en Alemania durante seis meses y ya hablo alemán.

 ¿Y cómo se ve en el futuro?
Espero casarme, ganar un buen sueldo, digamos que a partir de los 3.000 euros, y dirigir equipos humanos en una empresa.

 ¿Hijos?
Quiero tener tres por lo menos. 

¿Por qué le gusta dirigir equipos?
Lo hago aquí en Braval y creo que sirvo para motivar a los chavales. No veo por qué no voy a poder motivar profesionales.¿Por qué cree ser bueno mandando?
Soy coherente, consecuente y responsable. Creo que se puede confiar en mí.

¿Y seguirá viviendo en el Raval?
No creo. Quiero irme a trabajar a Alemania.¿ Por qué?
Se toman el trabajo y la formación profesional más en serio. Veo a las empresas allí más preocupadas por enseñar a sus empleados. Aquí no valoran tanto la formación. 

Vaya.
Quiero vivir en un país donde trabajar no sea sólo un medio para sacar un dinero, sino algo que realmente te gusta hacer. En Alemania también hay regiones más pobres y menos emprendedoras.
Yo quiero ir al sur: Munich o Stutgart.

¿No  debe devolvernos al menos parte de lo que hemos invertido en usted?
He venido aquí a Braval los últimos cuatro años ya como voluntario para dar a otros chavales lo que me dieron a mí.

 ¿Recuerda a alguno en especial?
A Onalki, un chico dominicano que cuando llegó era incapaz de resolver aquello de “si tiene 30 manzanas y tiene que dividirlas por igual entre cinco personas…” No había manera. Onalki no sabía pasar de los enunciados a la división. Se hacía un lío.

¿Cómo le ayudó?
Jugábamos a baloncesto y teníamos una reunión para analizar los fallos del equipo. El chaval fue cogiendo confianza. Además, los miércoles teníamos también reunión de estudio y yo le ayudaba. Y aprobó mates.

 ¿Ha trabajado ya como ingeniero en alguna empresa?
Ahora estoy haciendo prácticas en una: diseño páginas web. Y me encanta. 

¿Se ha sentido discriminado por su origen para algún empleo?
¿Por qué? Yo soy catalán. ¿Sonreían a alguien más que a usted y no porque él fuera más simpático?
Sólo una vez oí un comentario racista en el conservatorio. No era nadie de la casa. Alguien que pasaba por allí dijo al verme: “Aquí dejan entrar a todo el mundo”. 

¿Le han robado alguna vez en el Raval?
No, pero en Pedralbes sí. Un día que venía de la Politècnica me intentaron atracar antes de entrar al metro y escapé corriendo. ¿Admitimos demasiados inmigrantes?
Entran los que se necesitan cuando se necesitan, porque cuando no hay trabajo se van, como están haciendo ahora.

 ¿Les damos demasiados subsidios?
Hay que subsidiar a quienes lo necesitan, pero no a cambio de nada: tienen que formarse. Sin educación no debe subsidiarse.

 ¿Qué le gusta y disgusta de Catalunya?
Me duele que no se tomen la educación y el trabajo más en serio. Parece que todo el mundo haga sólo lo justo.

 Qué le gusta?
Los catalanes somos más abiertos que los alemanes. Aquí enseguida haces amigos.

Y de su barrio, el Raval?
Muchos inmigrantes no pueden ayudar a sus hijos en el colegio, porque no saben castellano ni catalán. 

 ¿El bilingüismo ayuda o estorba?
A mí saber castellano y catalán, además de tagalo, me ha ayudado mucho a aprender otras lenguas. Si ya estás acostumbrado a hablar dos idiomas en el colegio y en casa, después aprendes otros como el inglés y alemán más rápido y mejor. 

JP2 by B16: Juan Pablo II, en el recuerdo de su amigo Joseph Ratzinger-Benedicto XVI

Juan Pablo II y Joseph Ratzinger

 Quien fuera la mano derecha de Juan Pablo II desde 1981 hasta el mismo día de su muerte, será el encaragado de elevarlo a los altares el próximo día 1 de mayo. Benedicto XVI conoce bien al futuro beato. Cuando era sólo cardenal decía: “fui inicialmente atraído por la directa y abierta sencillez humana y la calidez que emanaba”. Ante Juan Pablo II, “uno se sentía ante un hombre de Dios” (Seewald, Peter, Una vida para la Iglesia, Madrid 2007, Palabra, página 96).

En sus intervenciones, Benedicto XVI lo ha definido con palabras como fidelidad, entrega, firmeza o caridad. Ha explicado cómo fue valiente, con una fe sencilla, y cómo se enfrentó al mal en el mundo y cómo abrazó la cruz. Destaca su prodigalidad, su amor a la Virgen y su faceta mística. Ha analizado los momentos más importantes de su biografía, como su sacerdocio, su ordenación episcopal o su llegada a la cátedra de Pedro. He aquí una selección de textos de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI sobre Juan Pablo II, que pueden acercar una personalidad cuya actividad tuvo un alcance arrollador.

– La caridad

– La fe sencilla

 El amor a Cristo

– El amor a la Virgen María

– La sensibilidad espiritual y mística

– La fidelidad y la entrega

– La cruz

– La firmeza

 La fortaleza

 La valentía

– La prodigalidad

 Su respuesta al mal

– El sacerdocio

– La llamada a ser obispo

– La llamada a ser Papa

– Su Paternidad Espiritual

– Un papa alemán tras un papa polaco: ¿providencial?

Marc Argemí


Jesús de Nazaret. Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección

55 Preguntas sobre Jesús de Nazaret, 55 respuestas de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI acaba de publicar la segunda parte de su biografía sobre Jesús: “Jesús de Nazaret. Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección”. Se trata de un viaje hacia “las palabras y los acontecimientos decisivos de la vida de Jesús” (p. 9). Recoge y debate aportaciones de un gran número de investigadores sobre qué hay de cierto en los Evangelios. El resultado es un libro con respuestas a muchos de los interrogantes de la investigación teólogica pero también a muchas de las grandes preguntas del ser humano.
 Continúa en la siguiente dirección de blog:

Una victoria en favor de la verdad: la vida de Bernard Nathanson

Por Carolyn Moynihan
Publicado el 09 de marzo de 2011

Tomado de la Revista Temes d’Avui Octubre – Diciembre de 2010)

Durante las cuatro décadas de la guerra del aborto en los Estados Unidos se han producido muchos cambios de bando. Muchos que deberían estar en el lado pro-vida se posicionaron en las filas opuestas: el colectivo engañosamente llamado “Catholics for a free Choice” es el ejemplo más típico. Se trataba de seguir el camino fácil, ir con el flujo cultural dominado por las principales instituciones en los medios de comunicación y en la vida política.

Las deserciones desde el lado a favor del aborto, sin embargo, han sido mucho más dramáticas, por no decir heroicas. Norma McCorvey, la Jane Roe demandante de la causa del Tribunal Supremo que permitió la legalización del aborto en EE.UU, se convirtió en un oponente destacado del aborto y solicitó a la Corte Suprema que revocara su sentencia en el Roe v Wade. Muchos otros la han seguido en la renuncia pública de la matanza de niños no nacidos; la más reciente Abby Johnson, una joven empleada de la clínica de Texas de Planned Parenthood, cuya historia apareció el mes pasado en Mercatornet.

Pero ninguna conversión a la causa pro-vida alcanza la importancia y resonancia de la del Dr. Bernard Nathanson, uno de los defensores activos de la legalización del aborto, que murió el lunes a la edad de 84 años. El Dr. Nathanson hizo tanto como el que más para poner en marcha el aborto como medio anticonceptivo habitual, pero por esa misma razón, cuando se dio cuenta de cual era de verdad este “procedimiento”, empezó a escribir y a hablar intensamente para desacreditarlo.

Las guerras culturales -las que realmente importan- son siempre acerca de la verdad. Como obstetra y ginecólogo el Dr. Nathanson sabía que había un ser humano vivo en el vientre de una mujer embarazada, pero procuraba obviar este hecho científico. En primer lugar, tal vez, porque el aborto encajaba bien con su propio estilo de vida. En la universidad, en la década de los 40, dejó embarazada a su novia y utilizó dinero de su padre para pagar un aborto ilegal. “Fue mi introducción en el mundo satánico del aborto”, escribió más tarde. Después de instalarse en Nueva York dejó embarazada a otra novia y decidió abortar él mismo al niño, su hijo. iCuantas veces la negación de la verdad viene motivada por las propias fechorías!

El hecho de que muchos practicaban abortos ilegales chapuceros le pareció una excusa para participar en la campaña a favor de su legalización en la década de los 60. “El aborto ilegal es la causa principal de defunciones de mujeres embarazadas en 1967”, escribió. Las justificaciones allanaron el camino a la mentira. En Aborting America (1979), admitió:

“Despertamos suficiente simpatía para vender nuestro programa del aborto permisivo inventando el número de abortos ilegales que se hacían anualmente en los EE.UU. La cifra real se acercaba a 100.000, pero la cifra que se dio a los medios de comunicación en varias ocasiones fue de 1.000.000. Y la repetición de una gran mentira con suficiente frecuencia convence al público. El número de mujeres que morían por abortos ilegales era de 200 a 250 al año. La cifra con la que alimentábamos constantemente los medios de comunicación era de 10.000. Estas cifras falsas echaron raíces en la conciencia de los americanos, convenciendo a muchos de que necesitábamos desmontar la ley contra el aborto.”

Otra mentira –la que se dice a la hora de promover aborto- fue la del nombre dado a la clínica abortiva de Nueva York donde el Dr. Nathanson, como director y por su propia cuenta, “presidió más de 60.000 muertes” entre 1970 y 1972: Centro de Salud Sexual y Reproductiva. La “salud” en la frase insensibilizadora, ahora familiar, “salud sexual y reproductiva”, es válida quizá en el sentido de la prestación de abortos que no matan a las mujeres, pero viene acompañada necesariamente del 100 por ciento en la tasa de mortalidad de los niños por nacer.

¿Qué hizo cambiar de opinión al cruzado defensor del derecho al aborto y, más importante, a su corazón? En parte fue la presión social: su perfil público como abortista hizo que fuera menospreciado en los círculos médicos legítimos y dañó seriamente su prestigio como obstetra. Sin duda, influyó también el fervor de los movimientos pro-vida que surgieron en oposición a la campaña a favor del aborto, de los que se hizo eco en un artículo publicado en 1974 en el New England Journal of Medicine.

En ese artículo el doctor Nathanson ya manifestó sus dudas acerca del aborto y del “slogan” que se utilizaba para justificarlo: ” no puede ser vida humana lo que no puede existir de forma independiente”. Se levantaron “serias dudas en mi mente acerca de si la vida humana existía dentro de la matriz desde el comienzo mismo del embarazo…” ¿Por qué? Porque la tecnología estaba mostrando que eran unos mentirosos los que defendían otra cosa.

“La evidencia electrocardiográfica de la función cardíaca que se había encontrado en embriones de seis semanas. Los registros electroencefalográficos de la actividad cerebral humana que se habían observado en embriones de ocho semanas. Nuestra capacidad para medir señales de vida se hace cada día más sofisticada, y con el paso del tiempo seremos capaces sin duda de hallar señales de vida en las etapas más tempranas del desarrollo fetal.” Realizó su último aborto en 1979.

Los activistas pro-vida fueron los primeros en mostrar al Dr. Nathanson la verdad acerca del niño no nacido, la tecnología fue la segunda fuente de luz. Las imágenes por ultrasonido se desarrollaron rápidamente por aquel entonces, y fueron estas imágenes del niño en el vientre las que finalmente lo convencieron de que en un aborto muere un verdadero ser humano. En 1985 hizo el cortometraje famoso y electrizante El grito silencioso, utilizando imágenes de ultrasonido en tiempo real, en que se muestra como un niño de 12 semanas intenta defenderse de los instrumentos de los abortistas. En 1987 se produjo otra película, El Eclipse de la Razón, que muestra un aborto tardío (cinco meses) con sus detalles horripilantes y estremecedores. Esta última película contiene testimonios de varios ex-abortistas.

En la presentación de El Eclipse de la Razón el actor Charlton Heston, señaló que desde 1973 se habían realizado más de 20 millones de abortos en los EE.UU. Sin embargo, a pesar de la importancia de la cuestión y el gran debate público al respecto, nunca se ha mostrado un aborto completo en la televisión. Los medios de comunicación han omitido lo que dicen que es su trabajo: informar al público, en este caso sobre los hechos del aborto.

Hoy en día cualquiera puede ver los videos del Dr. Nathanson y otros acerca del aborto en YouTube, pero ninguna de las cadenas principales de televisión ha mostrado estas imágenes. Incluso la colocación de carteles por los manifestantes pro-vida es ocasión de problemas; como si ellos trataran de cometer una acción peor que la de las personas que hacen la matanza. Como el Dr. Nathanson observó, hay una conspiración en las instituciones para ocultar la verdad.

Fueron incansables sus esfuerzos para rectificar las mentiras. Además de sus películas, los libros -en particular, Aborting America (1979)- y ciclos de conferencias por todo el mundo. Perdió amigos de su período pro-aborto, y de entre sus antiguos colegas, pero encontró nuevos amigos en el movimiento pro-vida.

Joan Andrews, una ardiente defensora del niño no nacido, que pasó más de un año en la cárcel por bloquear las entradas de las clínicas abortivas, tuvo con él una amistad particularmente estrecha. Tenía más de 40 años antes de casarse con Chris Bell, y cuando quedó encinta le pidió al Dr. Nathanson que la atendiera en su gestación. Fue una decisión bien valiente la de Joan al tomar un ex abortista para que cuidara el desarrollo de su hijo. La confianza que ella mostró en el Dr. Nathanson fue una gran ayuda para reconciliarse consigo mismo por todo el daño que había hecho a madres y niños.

Joan actuó como madrina del Dr. Nathanson, cuando fue bautizado en la Iglesia Católica por el Cardenal John O’Connor en 1996. No era necesario, pero sí muy apropiado, que el médico que solía describirse a sí mismo como un “judío ateo” presentara en un libro titulado La Mano de Dios su itinerario pro-vida. El sacerdote que le instruyó en la fe católica, el Padre C. John McCloskey, calificó el libro como “una de las autobiografías más importantes del siglo XX”, que presenta “la inhumanidad del hombre y la posibilidad de redención”.

Todos aquellos asesinatos –de los 75.000 de los que se hizo responsable, 5000 los ejecutó él mismo y 10.000 fueron realizados por sus internos en St Lukes Hospital en Manhattan- crearon una deuda de justicia de restitución imposible. La carga sobre su conciencia hubiera sido terrible, insoportable, sin una fe que le asegurara el perdón. La deuda estaba perdonada; quedaba compensar por el mal. Joan Andrews Bell dice “se sometió a grandes privaciones” .

Siempre se acusaba: “Yo soy de los que ayudaron a marcar el comienzo de esta era de barbarie”, escribió en La Mano de Dios. Y, “conozco bien cada faceta del aborto. Yo ayudé a alimentar la criatura en su infancia con grandes cantidades de sangre y dinero. La dirigí en su adolescencia hasta su desarrollo irresponsable y fuera de control”.

El New York Times presentó esta última frase de manera crítica, como un mero recurso retórico del Dr. Nathanson para dejar boquiabierta a la audiencia. No es sin embargo más que una muestra de su profunda sinceridad y del heroísmo con que en su momento dio un vuelco completo a sus ideas y a su vida. Se ha ganado bien el derecho a ser tenido como uno de los héroes de la dignidad humana.

Carolyn Moynihan es editora adjunta de MercatorNet.

INGLATERRA: El “lobby” homosexual está de enhorabuena

 

Esta es la impresión con la que uno se queda después de leer dos artículos escritos por la columnista Melanie Phillips en el Daily Mail y accesible en la edición digital Mail Online el 24 de enero y el 14 de febrero pasados.

“¿Que tendrán que ver las matemáticas, la geografía o las ciencias naturales con la homosexualidad?” se pregunta la columnista. “Pues aunque parezca mentira los escolares ingleses están siendo bombardeados con referencias a la homosexualidad en esas materias.” Y explica que los profesores, tendrán que seguir los contenidos educativos marcados por el Gobierno, deberán hacer considerar a sus alumnos por qué los homosexuales se desplazan del campo a las ciudades, o les harán estudiar los censos de población para que sepan cuantos homosexuales pueden encontrar en sus lugares de residencia o les hablarán de algunas especies animales, como lo pingüinos emperador o los caballitos de mar, en las cuales el macho toma un papel preponderante en el cuidado de sus crías.
Todo ello formando parte de una vasta campaña por la cual se quiere destruir el concepto de comportamiento sexual normal. “Lo que antes no era permisible primero se convierte en tolerable y finalmente se hace obligatorio”, señala Phillips. Defender los valores tradicionales en cuanto a la sexualidad y el matrimonio heterosexual se refiere es considerado fanatismo, intolerancia, y, por supuesto, puede convertir a los que así piensan en criminales que no respetan las leyes. El matrimonio Bull que no quiso alojar en su pensión a una pareja de homosexuales ha sido denunciado por ello, agencias de adopción que denegaban la concesión de un bebé a parejas del mismo sexo han sido forzadas a cerrar, algunos funcionarios que se negaban a oficiar uniones civiles homosexuales han tenido que dar marcha atrás…
Sorprendente es el episodio protagonizado –a su pesar, me imagino– por el Dr. Hans-Christian Raabe. Nos cuenta Phillips, en su columna del día 24 de enero, que el doctor fue nombrado miembro del Advisory Council on the Misuse of Drugs (Consejo Asesor sobre el abuso de drogas) por su conocimiento del tema, basado más en la prevención del uso de drogas que en el tratamiento posterior de los drogadictos. Pero cuando uno lee el artículo del 14 de febrero se entera de que el Dr. Raabe ha sido cesado en su puesto de Asesor del Consejo, sin ni siquiera haber tomado posesión del cargo.
“¿Su crimen? Ser coautor de un documento que afirmaba que el 25% de los pedófilos eran homosexuales”. Lo curioso del caso es que el mismo Ministerio del Interior en un informe publicado en 1998 había hecho referencia a un estudio que “sugería razonablemente que entre un 20 y un 33 por cierto de los abusos sexuales a niños son homosexuales por naturaleza”.
El Dr. Raabe declaró al Daily Mail: “He sido discriminado a causa de mis opiniones y creencias que están en consonancia con las enseñanzas de la mayoría de las Iglesias. Esto establece un peligroso precedente: ¿Estamos diciendo que ser cristiano constituye actualmente un impedimento para ejercer cargos públicos?”
Lo cierto es que, no sólo en Inglaterra, sino también en la gran mayoría de países desarrollados, se está llevando a cabo una campaña tremenda de desprestigio contra los valores tradicionales y contra aquellos que los sustentan.
Dice Melanie Phillips que “la llamada guerra de la cultura que se está llevando a cabo entre los que quieren destruir el código moral del mundo occidental y los que luchan por defenderlo es simplemente el tema interno más urgente con el que nos enfrentamos.” Y yo no tengo más remedio que decir que estoy totalmente de acuerdo.
 
Vicente Font Boix
Para saber más:
 
(*) Joseph R. McCarthy fue 10 años senador por Wisconsin en Washington. Él y sus colaboradores se hicieron famosos por alentar unas investigaciones a funcionarios norteamericanos y otras personas (como artistas) como sospechosos se der agentes soviéticos o simpatizantes del comunismo.
Por extesión el término Macarthismo describe el estado de persecución anticomunista que se vivió en los EEUU durante los años 50, en plena guerra fría y guerra de Corea. Los procesos contra personas sospechosas se denominaron “caza de brujas”. Macarthismo y caza de brujas se han convertido en sinónimos para referirse a cualquier actividad, especialmente promovida desde el poder para reprimir puntos de vista (legales, políticos, sociales…) no favorables a la opinión dominante, con frecuencia recortando o suspendiendo derechos civiles con la excusa de defender altos principios, como la seguridad nacional.
 

Entrevista a Roland Joffé, director de la película de próximo estreno “There Be Dragons”.

Por Jesús Colina – Zenit.org
Publicado el 15 de enero de 2011

“Encontrarás dragones” se estrena el próximo 25 de marzo en España Anuncia la Productora Mount Santa Fe.
MADRID, miércoles 12 de enero de 2011 (ZENIT.org).- La película que cuenta con una interpretación libre de la figura de san Josemaría Escrivá, el único personaje histórico del filme, se estrena en España el próximo 25 de marzo, según anunció la Productora Mount Santa Fe. El estreno mundial de la última película del oscarizado director británico Roland Joffé (La Misión-Killing Fields) “Encontrarás Dragones (http://www.therebedragonsfilm.com), y que será distribuida en España por Aurum, será el próximo 25 de Marzo de 2011
“Encontrarás Dragones”, es un drama épico, centrado en la investigación que Robert (Dougray Scott), periodista español, está realizando sobre una serie de acontecimientos acaecidos durante la guerra española de 1936-1939, que tuvieron como protagonista a su propio padre y a un joven sacerdote, Josemaría Escrivá de Balaguer (Charlie Cox).
A través del relato de su padre, Robert va a descubrir una terrible historia de traición, celos y muerte, pero también de redención y perdón con el terrible trasfondo que supuso la guerra en un país enfrentado entre sí.
En esta superproducción, participan actores como: Charlie Cox (Stardust, Casanova); Wes Bentley (American Beauty); Dougray Scott (Hitman, Misión Imposible 2); Olga Kurylenko (Centurión, Quantum of Solace); Rodrigo Santoro (Che, 300); Ana Torrent (Las Hermanas Bolena, Tesis); Unax Ugalde (Bon Appétit, Amor en los Tiempos del Cólera); Jordi Molla (La Buena Estrella).
El equipo técnico de la película dirigido por Roland Joffé, cuenta además con Eugenio Zanetti como diseñador de producción (premio óscar por Nicolas&Alejandra); Michéle Burke maquillador (óscar por Drácula y En Busca del Fuego); Ivonne Blake, vestuario (ganadora de un Goya); Gabriel Beristáin, fotografía; Rafael Solórzano, efectos especiales (ganador de dos
Goyas).
Al inicio del año 2011, en el que se celebrarán los 75 años del estallido de la guerra civil española, Joffé ha querido compartir las convicciones que compartirá con quien vea esta película.
 
Ofrecemos a continuación la entrevista con el director Ronald Joffé:
 
–¿A qué alude el título de la película “There Be Dragons”, “Encontrarás dragones”?
–Roland Joffé: Los mapas medievales calificaban los territorios desconocidos con las palabras “Hic sunt dragones”, “aquí hay dragones”. Cuando comencé a investigar sobre el tema y a escribir el guión, dado que realmente no sabía lo que me esperaba ni cómo acabaría, “Encontrarás dragones” me pareció un título apropiado. Era como si me saliera de mi mapa y me adentrara en un territorio inexplorado al tocar temas como qué es la santidad, temas de religión y de política del siglo XX, el pasado de otro país. Me había golpeado la afirmación de Josemaría: a Dios se le encuentra en “la vida ordinaria”, y esa vida ordinaria, en su caso, fue la guerra civil española. Me pregunté: ¿cómo es posible encontrar lo divino en la guerra? Pero la misma pregunta puede hacerse sobre todos los desafíos fundamentales de la vida, y sobre la manera en que los afrontamos: cómo respondemos al odio y al rechazo, o al deseo de venganza y justicia. Todos estos dilemas aumentan en tiempo de guerra. Estos dilemas son, en cierto sentido, los “dragones” de la película, momentos de inflexión en nuestras vidas en los que afrontamos opciones decisivas. Opciones que afectarán a nuestro futuro. “Encontrarás dragones” habla de las diferentes opciones que asume la gente en esos momentos de inflexión –tentaciones, si usted quiere– y de lo difícil que es –y necesario– huir de los ciclos de odio, resentimiento y violencia.
–La película tiene lugar en el contexto de la guerra civil española, que en cierto sentido es el paradigma de la violencia que genera violencia, la violencia sin sentido. En este escenario de violencia fratricida, ¿hay espacio a la esperanza?
–Roland Joffé: Sí, pero es sumamente difícil. Entre las personas hay demasiados hechos abominables, horrendos, que parecen imposibles de perdonar, de rescatar, imposibles de superar. iPero el perdón es posible! Los ciclos de violencia pueden detenerse, como lo demostró el presidente Nelson Mandela en Sudáfrica. El perdón ha sido posible para muchos héroes en Ruanda, y ha sido ofrecido y aceptado por muchos valerosos palestinos e israelíes. Josemaría aseguró que las personas normales son capaces de ser santas, y creo que se refería a esta clase de perdón heroico. La inagotable posibilidad de perdonar deja espacio a la esperanza. Pero el precio es alto: exige un profundo sentido de lo que es plenamente humano, un profundo sentido de compasión, y una resolución firme, y sí, heroica, para no quedar atrapado por los odios imperantes, sino luchar contra ellos con un amor inquebrantable.
Buena parte de la trama de la película se desarrolla durante la guerra civil española, pero se despliega entre ese telón de fondo y el año 1982. Hay muchas generaciones involucradas en esta historia: el pasado proyecta una sombra sobre el presente. Lo que las une es Robert, un periodista a quien se le ha pedido que haga una investigación sobre Josemaría Escrivá en tiempos de su beatificación. Poco a poco descubre que su padre, Manolo, fue en la infancia amigo de Josemaría, y que estuvo en el seminario con él, aunque luego sus vidas tomaron caminos totalmente diferentes. Robert y Manolo se han alejado, pero la película les une según va revelando la terrible verdad sobre el pasado. Por tanto, es también la historia de un padre y un hijo, y la historia de la verdad que necesitan afrontar para superar lo que les separa. Es sobre todo una película sobre el amor, sobre la fuerza de su presencia y sobre el árido y aterrador mundo en el que vivimos con su ausencia.
Las guerras civiles son mucho más atroces porque enfrentan a hermano contra hermano, familia contra familia. Al final de la guerra civil española, se contaba medio millón de muertos. Una guerra civil es una poderosa metáfora de una familia. Al igual que en las guerras civiles, los miembros de la familia toman partido y se desgarran; los antiguos resentimientos se convierten en manantiales de odio. No le perdonamos a nuestra tía lo que ha hecho, no nos hablamos con nuestro padre porque dejó a nuestra madre, no nos hablamos con nuestra madre porque se fue con otro, o no nos hablamos con nuestro hijo porque escogió una profesión diferente de la que esperábamos. Estas son las guerras civiles de nuestra vida ordinaria. “Encontrarás dragones” habla de estos dos tipos de guerra civil.
Fundamentalmente, todos tenemos que optar entre dejarnos vencer por nuestros resentimientos o encontrar la manera de conquistarlos. Puede verse la vida como una serie de injusticias, de rechazos y heridas, o como una serie de oportunidades, de ocasiones, para vencer a esos dragones a través del poderoso deseo de sustituir el odio por el amor y la unidad. Muchos albergan en su interior ese amor para tomar esta heroica opción. Se dan cuenta de que pueden tomar la opción de ser libres. Tienen la fuerza de carácter para comprender que el odio es una prisión. Nadie que odia puede ser libre. ¿No hemos visto acaso tantos ejemplos de esto en los años transcurridos desde la primera guerra mundial? Por otro lado, cuando las personas optan por el amor, el observador imparcial puede ver en ellas el sentimiento de libertad, de compasión, de generosidad.
Al final, todos nos encontramos ante estas opciones. Incluso a Robert, el agnóstico y el materialista, se le pide que elija entre el amor y el odio, que en cierto sentido se enfrente al mundo con amor, o como dice Aline, que “se enfrente a Dios con el amor”.
Para mí la película habla de esto. El perdón deshiela lo que ha quedado congelado. Toca lo humano en el interior de quien ha sido perdonado, así como toca lo humano en el interior de quien perdona. El amor no siempre es fácil, no puede serlo. No puede proceder de una actitud de superioridad, sólo puede proceder de una actitud de humildad y de humanidad. Y, sin embargo, su belleza es poderosa. Dice: “Sí, sal de ti mismo. ¿Crees que no puedes perdonar?”. Pues bien, no sabrás si puedes perdonar hasta que no perdones. Y, ¿cómo puedes perdonar? Para perdonar necesitas identificarte con el otro. Perdonas poniéndote en la piel del otro. Debes dejar de demonizarlo, no puedes decir “Soy mejor que él, yo nunca podría hacer eso”. Por el contrario, tienes que mirar a la persona y decirte: “podría ser yo”. Por tanto, sí, hay espacio a la esperanza, incluso en las circunstancias más dolorosas, trágicas y terribles, donde la esperanza parece imposible.
–¿La película se dirige a creyentes o a no creyentes?
–Roland Joffé: “Encontrarás dragones” se toma la fe en serio; se toma la santidad en serio. Pero su interés va mucho más allá de un público religioso. Su pregunta presupone una separación que, en realidad, es falsa. Todos vivimos en un mundo perturbado, todos tenemos que afrontar el dolor y la alegría de la vida ordinaria, y aunque recurramos a diferentes interpretaciones de la realidad sobre esta experiencia, al final todos moramos en el mismo mundo desgarrado y perturbado.
Es una película sobre creyentes y no creyentes. Quedé profundamente impresionado por la convicción de Josemaría de que todos somos santos en potencia, por su fe en que cada quien es en última instancia capaz de acabar con sus propios dragones. Espero que la gente que vea la película lo descubra en sus propias luchas con sus dragones y que comprenda que ningún santo ha llegado a serlo sin haber luchado.
La película también habla de muchas formas de amor. El amor de Ildiko por Oriol es una forma particular de amor. Su amor apasionado por edificar un mundo mejor es otra forma de amor. El amor de Manolo por Ildiko es también otra forma de amor, aunque esté atado por los celos y el resentimiento. El amor que anhela Manolo y que acaba recibiendo es también otra forma particular de amor. Estos diferentes tipos de amor se unen como en una tela de araña, formada por hilos individuales: cada hilo parece estar separado, pero luego la realización de la tela muestra que todos ellos forman parte de un conjunto más grande, que están unidos a la misma realidad, orientada hacia el mismo punto, hacia el mismo centro. Al final, todos estos hilos diferentes de amor, que parecen tan diferentes, convergen en un punto fundamental: “¿Este amor es más grande que el amor propio?”. Esta es una pregunta importante. Y a ella se dedicó buena parte de la política de los inicios del siglo XX. De todos modos, plantea otra cuestión de una gran complejidad. Si este amor apasionado se basa en un ideal, o en una idealización, si consiste en la aceptación de un solo modelo de comportamiento humano, ¿cómo puede evitar caer en el fanatismo o la demonización? Desde tiempos de la Ilustración, esta ha sido una cuestión fundamental. En nombre del amor de un bien más grande, cuántos actos inhumanos se han cometido. Me parece que sólo si se comprende la trágica falibilidad de todos los seres humanos y de todos los comportamientos humanos podemos encontrar la senda del entendimiento y de esa profunda empatía, ese sentido de identificación con el otro, que libera de la demonización y de las espirales de violencia sin esperanza.
No se trata de una película católica, sino que trata de un tema clave en la teología cristiana y en todas las iglesias cristianas, así como en muchas otras religiones. Todas las religiones comprenden que los seres humanos, en sus relaciones unos con otros, toman opciones divinas, opciones que afectan profundamente a la vida de los demás y al mundo que les rodea. Esta interconexión constituye el fundamento del amor: lo que hacemos a favor o en contra de los demás nos afecta a nosotros y a ellos porque todos estamos unidos los unos a los otros.
–¿Hasta qué punto su personaje de Josemaría Escrivá, que hoy es un santo de la Iglesia católica, se basa en hechos o es un producto ficción?
–Roland Joffé: De todos los personajes de la película, Josemaría es el único que ha existido históricamente, el único sobre el que abundan testimonios y pruebas. Creo que la representación de Josemaría que ofrecemos de su sensibilidad, su sentido del humor, que indudablemente tenía, surge de los acontecimientos de su vida y es en realidad muy cercana a lo que fue él en realidad. He querido encontrar un punto de vista honesto al trazar su perfil, y tomar su fe en serio, como él lo hizo. Supongo que en el caso de los santos es algo típico ver en ellos, en extraña oposición con la pecadora de corazón de oro, a hombres con corazón de plomo; pero esto no es más que un cómodo convencionalismo. De hecho, la historia de Josemaría es la de un hombre que logra el éxito extraordinario de simplificar su vida entorno a un amor a Dios auténtico y poderoso. Este amor a Dios se convierte en un principio organizador que le da forma, así como una especie de sencillez y fuerza.
Pero esto no hace que sea aburrido o soso, pues este amor se dio en el mundo real, y el fruto de esta existencia en el mundo real, y con frecuencia cruel, es en todo hombre honesto la duda. Dudar de Dios y dudar de la bondad. Esta duda es sumamente fecunda. El amor no es algo caído del cielo, como algo sine qua non. Hay que luchar por él. Es lo que, como seres humanos, debemos llevar a la mesa. Tenemos que encontrar este amor profundo en nosotros mismos, comprendiendo la belleza escondida de nuestra fragilidad y de la fragilidad de los demás. En un sentido profundo que ilustra, me parece, la historia de Cristo. Si somos creyentes, tenemos que seguir buscando ese amor profundo en nosotros mismos y ofrecerlo a Dios y a su creación. Si no somos creyentes, tenemos que seguir buscándolo y ofreciéndolo a los demás, sin tener en cuenta su política, raza o religión.
–¿Tenía usted ideas sobre la manera de presentar la guerra civil española o sobre algunos personajes, como san Josemaría Escrivá?
–Roland Joffé: No sabía mucho sobre Josemaría antes de que me pidieran grabar la película. Esto es lo que sucedió: un día, uno de los productores de la película vino a Holanda para convencerme e que hiciera la película. Traía varios libros y materiales, incluido un DVD sobre Josemaría. Tuvimos una comida muy, muy agradable y, regresando a casa, a pie, pensaba: “No tengo ganas de hacer esta película. Tengo otro proyecto ambientando en la India, y he trabajado mucho para lograrlo”. En otras palabras, pensaba que era un ofrecimiento muy, muy bueno, y había apreciado realmente la comida, pero pensaba rechazarlo.
Era una noche de verano, de manera que salí al jardín, con una copa de vino en la mano, puse el DVD en mi lector, y me senté ante el ordenador para escribir una breve carta que decía: “Querido X, muchas gracias. Aprecio el que haya emprendido todo este viaje, pero pienso que verdaderamente usted debería buscar en otro lado”.
 Mientras tanto, el DVD seguía funcionando. Un momento de la narración llamó mi atención: Josemaría se dirigía a una multitud, en Chile, quizá, o en Argentina, no estoy seguro del lugar, y una joven levanta la mano y dice: “Tengo una pregunta, soy judía”.
Y Josemaría responde: “Sí, dime, por favor”.
Ella añade: “Mi más ferviente deseo es convertirme al catolicismo”.
Josemaría: “¿Sí?”.
Ella sigue diciendo: “Pero soy menor de edad y mis padres no me lo permiten”.
Josemaría, sin pestañear, responde: “Te digo que seas muy buena con tus papás. Que tengas paciencia, que reces. No muestres ningún gesto de insurrección. ¿Está claro? Quiere mucho a tus papás […] Y jamás una palabra de crítica de tus papás. Has de amarlos con toda el alma. Y mostrarlo con los hechos. ¿De acuerdo? Buena hija serás de Cristo si buena hija eres de tus papás”.
Al ver ese momento del vídeo, me decía: “iQué momento maravilloso! Qué momento maravilloso, inesperado, y sobre todo viniendo de una organización de la que todo el mundo se esperaría que dijera lo contrario”. Estaba mirando a mi ordenador y me decía: “Espera un momento”. Apagué el DVD. Dejé de escribir la carta. Me puse la gorra de director de cine y escribí una escena en la que Josemaría aparece con un hombre, a punto de morir, a quien ya conocía, que le dice que es judío y que su sueño es convertirse.
Escribí la escena de cabo a rabo, sin dejar de pensar: “tengo realmente ganas de ver esto en una película. Pero, no lo veré nunca si no hago la película, ¿verdad? ¿O enmarcaré esta escena en otra película?”.
En lugar de la primera carta que me disponía a redactar, escribí: “Querido X, estoy verdaderamente interesado en este proyecto, a condición de disponer de toda la libertad de creación para hacerlo como quiero, y que usted no cuente conmigo para seguir una línea de parte, y si usted acepta el hecho de que no soy muy brillante y que lo haré lo mejor posible, pero que tengo que seguir mi propia verdad. Si usted está de acuerdo, me gustaría hacer verdaderamente este proyecto”.
Esto es más o menos lo que sucedió. No tenía ninguna idea preconcebida sobre Josemaría, había escuchado algo sobre él, pero sobre todo fue este pasaje del DVD el que suscitó mi interés para realizar la película. Me encontré ante la historia de un hombre, y al leerla tomé conciencia de que realmente respetaba a este hombre. De hecho, más que un simple respeto, sentía que encarnaba algo de su combate, que interpelaría a todos los seres humanos de una manera maravillosa, y que esta historia que quería contar es la que cuenta esta película.
La guerra civil española era también complicada de afrontar. Hubiera sido fácil tomar partido, pero de este modo hubiera traicionado el eje central de la actitud con que quería contar esta historia. La historia, como bien se sabe, es partidista, escrita por los vencedores y reescrita por los vencidos. Muchos creerán simplemente el rumor o la leyenda que les parecerá más agradable y estoy seguro de que tendremos que afrontar ciertas opiniones sobre lo que es o era el Opus Dei, sobre quién era Josemaría, y sobre lo que realmente fue la guerra civil española.
Quise mostrar lo que sucedió en España durante la guerra civil sin espíritu partidista. De hecho, España vivió, en un período de tiempo muy condensado, lo que Gran Bretaña, por ejemplo, experimentó y absorbió durante un centenar de años: revolución industrial, ideologías de lucha de clases, sin contar que España había perdido su imperio y la estabilidad económica. Para la sociedad española, era muy fácil fracturarse y, según la mentalidad de la época, era muy fácil abrazar opiniones totalmente opuestas y radicales sobre la justicia social, el papel de la Iglesia, etc. Al final, según es propio de la naturaleza de estas tensiones sociales, las posiciones más extremas comenzaron a marginar las demás. Con la debilitación del centro, los dos polos opuestos comenzaron a hacerse más fuertes.
En la guerra civil española, los dos bandos tenían ideales y su propio sentido de la virtud. Como los movimientos políticos del resto de Europa, las personas de los dos lados de la demarcación política comenzaron a diabolizar al otro campo.
Pero las divisiones, que en Europa se convirtieron en divisiones nacionales, en España fueron fratricidas y dejaron cicatrices psicológicas profundas y difíciles de cicatrizar. Lo que sucedió en España fue una herida que realmente desgarró a familias de la manera más dolorosa y atroz. El hermano tomó una opción diferente a la de su hermano, ¿pero esto significa que ya no eran hermanos? Si esto significa que ya no eran hermanos, si queremos matar a nuestros hermanos a causa de aquello en lo que creemos, entonces, ¿no tendremos que preguntarnos por el valor de nuestras opciones?
–La realización de esta película, ¿ha influenciado en cierto sentido su vida personal?
–Roland Joffé: Déjeme que se lo explique: no soy muy religioso, pero me han pedido que escriba sobre un hombre que lo era. Tuve que tomar distancia y decirme: “Cuando escribo sobre Josemaría, tengo que aceptar tal cual –de manera total, honesta y sincera– todo lo que Josemaría me dice sobre lo que contó para él, aquello a lo que consagró su vida, su experiencia religiosa. Tengo que informarme lo más posible sobre su experiencia religiosa, sin prejuicios, honestamente, y dejarme interpelar”.
He leído mucho sobre la experiencia religiosa. He experimentado emoción y alegría al descubrir cuántos hombres de ciencia (en particular, físicos) han vivido una experiencia profunda de Dios, y me ha conmovido el ver que la separación entre la ciencia y la religión, que se ha convertido en el pensamiento dominante de nuestra época, en realidad era falsa. He acabado por comprender que el gran descubrimiento de la física moderna consiste en que nuestra percepción de la realidad se basa en modelos fabricados por nuestro cerebro y que, por tanto, existen numerosos modelos de realidad.
Muchos son insuficientes para explicarlo todo, aunque apropiados para explicar algunas cosas; nos proponen una nueva manera de comprender lo que debería ser la realidad o las realidades y esta comprensión no excluye la idea de Dios o una dimensión espiritual del inmenso universo en el que moramos, sino que más bien nos muestra que la manera en que la ciencia nos ha llevado a redefinir y reinterpretar la realidad nos ofrece también una oportunidad para reinterpretar y redefinir lo espiritual.
No sé muy bien en qué medida, en estos años, me ha afectado esta experiencia. Creo que algo profundo necesita algo de tiempo para revelarse por lo que realmente es. He experimentado una sensación muy particular al grabar “Encontrarás dragones”: más que una experiencia solitaria, como había creído, se trata de una experiencia sumamente interesante, para nada solitaria.
El poder pensar, de repente, “Deja a un lado mis respuestas fáciles y vive simplemente con la pregunta”, ha sido para mí maravillosamente convincente, y me ha permitido sentirme muy, muy cerca de este proceso de vida de una manera que no hubiera creído posible. Y ahora no sé muy bien a dónde todo esto va a llevarme.
 
Jesús Colina. Zenit.org
 
 

¿Cómo pudimos equivocarnos tanto?

El autor del artículo, arquitecto, pintor y diseñador, instigó un manifiesto en los sesenta contra la continuación de las obras de la Sagrada Familia. Pero tras una reciente visita al templo, revisa su oposición a los trabajos recién terminados.

OSCAR TUSQUETS BLANCA

TRIBUNA: REGRESO A LA SAGRADA FAMILIA… Y, ‘MEA CULPA’.

EL PAIS.

A principio de los sesenta, aún en la universidad, fui uno de los instigadores de un manifiesto abiertamente contrario a la continuación del templo de la Sagrada Familia que contó con el apoyo incondicional de toda la intelligentsia de la época, de Bruno Zevi a Julio Carlo Argan, de Alvar Aalto a Le Corbusier. Aunque tras su publicación la reacción fue contundente y las obras en vez de detenerse cobraron nuevos bríos, continuamos convencidos de que constituían un error monumental.

Ahora, tras la consagración papal del templo, me he replanteado la cuestión. Mis dudas comenzaron cuando veía levantar la majestuosa nave central. Mi rechazo se tambaleó algo más cuando Alfons Soldevila -excelente arquitecto de avanzado leguaje tecnológico- me aseguró que si conociese profundamente la obra cambiaría de opinión, que era el edificio más importante del siglo XX y que estaba dispuesto a demostrármelo. Invitación que he aceptado para escribir estas líneas con conocimiento de causa. He visitado el templo de abajo a arriba (más de 60 metros de altura) con Alfons y Josep Gómez Serrano -uno de los arquitectos directores de su estructura- y he quedado anonadado.

Cierto es que en las partes que Gaudí dejó sin definir se presentan dos problemas graves: uno es que los continuadores -aunque con encomiable entusiasmo han llevado la obra adelante acertando en lo fundamental- no han tenido ni el talento de Jujol para interpretar a Gaudí en lenguaje gaudiniano ni el talento de Scarpa o de Albini para dialogar con él en un lenguaje personal, lo que provoca que casi todos los detalles no definidos por el Maestro choquen. Barandillas de inox y vidrio, spots luminosos, pavimentos, claves de bóveda, vidrieras y, en general, todos los elementos decorativos, no están a la altura del conjunto. Verdad es que estos acabados no consiguen desvirtuar la inmensa calidad del monumento y que son relativamente fáciles de sustituir en un deseable futuro. El segundo y más grave problema es la dificultad de encontrar artistas contemporáneos capaces de llevar adelante los proyectos figurativos del Maestro. En las fachadas, Gaudí pretendía, como en las catedrales medievales, explicar en imágenes la Historia Sagrada. Ya a principios del XX esto no era fácil pero el genio de Gaudí lo solventó, rozando el kitsch, en la Fachada del Nacimiento con estos muros que se arrugan formando figuras, muchas de ellas obtenidas sacando moldes de personas y animales reales (George Segal medio siglo antes). El penoso resultado escultórico de la Fachada de la Pasión revela la dificultad de proseguir esta andadura. Queda por levantar la fachada principal, la de la Gloria. Encontrar en el mundo un artista contemporáneo capaz de afrontarla es un desafío tremendo. La figuración está en un momento difícil, la de contenido religioso mucho más, y la capaz de transmitir la Gloria de la Resurrección, extinta. El arte contemporáneo ha dado muchas crucifixiones pero ninguna resurrección notable.

Pero vayamos a lo fundamental: la objeción de más peso contra la continuación del Templo siempre ha sido que no sabíamos cómo lo habría hecho Gaudí, un arquitecto que improvisaba en obra, que sus planos y maquetas habían sido destruidos al inicio de la Guerra Civil, y que cualquier interpretación constituiría inevitablemente una traición al artista. Esto es una verdad a medias. Gaudí dibujó e hizo maquetas de tres proyectos sucesivos al inicio de la construcción. El primero, al que corresponde la Fachada del Nacimiento y su cubista cara interior, es aún respetuoso con el lenguaje gótico. El segundo es mucho más orgánico. El tercero es absolutamente original, innovador, deslumbrante. De este tercer proyecto, que él consideraba definitivo aunque no lo pudiese ver completado en vida, hizo una maqueta a escala 1/10 por cuyo interior podías pasear. Es cierto que esta maqueta fue hecha añicos, pero existen excelentes fotografías y ha podido reproducirse con muchísima precisión. La fidelidad de esta reconstrucción se ha visto favorecida porque, a pesar de su apariencia aleatoria, esta obra se basa en estrictas geometrías. Parece ser que Gaudí, escarmentado por los problemas que había tenido en la fachada de La Pedrera, decidió recurrir a una rigurosa estructura geométrica en el Templo. Son geometrías complejas -paraboloides hiperbólicos, hiperboloides, polígonos regulares que giran en espiral en ambos sentidos formando los fustes de las columnas…- pero que, una vez definidas, no aceptan interpretaciones, se pueden reconstruir a escala 1/10 o diez veces mayores. Esto es lo que se ha hecho en la nave hoy prácticamente acabada. Si la arquitectura es ante todo espacio y luz, el interior de este templo es Arquitectura en mayúscula, emocionante y grandiosa Arquitectura frente a la cual las excentricidades de hoy parecen verdaderos juegos de niños.

Volvamos al origen. ¿Cómo pudimos equivocarnos tanto? Si hace 50 años se nos hubiese hecho caso, esta maravilla no existiría. Habría permanecido como una ruina o la hubiera terminado un arquitecto de moda en aquellos años ¿Cuánta gente la visitaría? Este templo no ha tenido nunca apoyo económico de las instituciones, vive de los donativos de los que la visitan, más de dos millones al año, más de 25 millones de euros. Se está financiando como una catedral medieval. De esta forma se terminará, no sé si la mejor obra del pasado siglo… pero sí el mejor edificio religioso de los últimos tres siglos.

OSCAR TUSQUETS BLANCA