¿Cómo pudimos equivocarnos tanto?

El autor del artículo, arquitecto, pintor y diseñador, instigó un manifiesto en los sesenta contra la continuación de las obras de la Sagrada Familia. Pero tras una reciente visita al templo, revisa su oposición a los trabajos recién terminados.

OSCAR TUSQUETS BLANCA

TRIBUNA: REGRESO A LA SAGRADA FAMILIA… Y, ‘MEA CULPA’.

EL PAIS.

A principio de los sesenta, aún en la universidad, fui uno de los instigadores de un manifiesto abiertamente contrario a la continuación del templo de la Sagrada Familia que contó con el apoyo incondicional de toda la intelligentsia de la época, de Bruno Zevi a Julio Carlo Argan, de Alvar Aalto a Le Corbusier. Aunque tras su publicación la reacción fue contundente y las obras en vez de detenerse cobraron nuevos bríos, continuamos convencidos de que constituían un error monumental.

Ahora, tras la consagración papal del templo, me he replanteado la cuestión. Mis dudas comenzaron cuando veía levantar la majestuosa nave central. Mi rechazo se tambaleó algo más cuando Alfons Soldevila -excelente arquitecto de avanzado leguaje tecnológico- me aseguró que si conociese profundamente la obra cambiaría de opinión, que era el edificio más importante del siglo XX y que estaba dispuesto a demostrármelo. Invitación que he aceptado para escribir estas líneas con conocimiento de causa. He visitado el templo de abajo a arriba (más de 60 metros de altura) con Alfons y Josep Gómez Serrano -uno de los arquitectos directores de su estructura- y he quedado anonadado.

Cierto es que en las partes que Gaudí dejó sin definir se presentan dos problemas graves: uno es que los continuadores -aunque con encomiable entusiasmo han llevado la obra adelante acertando en lo fundamental- no han tenido ni el talento de Jujol para interpretar a Gaudí en lenguaje gaudiniano ni el talento de Scarpa o de Albini para dialogar con él en un lenguaje personal, lo que provoca que casi todos los detalles no definidos por el Maestro choquen. Barandillas de inox y vidrio, spots luminosos, pavimentos, claves de bóveda, vidrieras y, en general, todos los elementos decorativos, no están a la altura del conjunto. Verdad es que estos acabados no consiguen desvirtuar la inmensa calidad del monumento y que son relativamente fáciles de sustituir en un deseable futuro. El segundo y más grave problema es la dificultad de encontrar artistas contemporáneos capaces de llevar adelante los proyectos figurativos del Maestro. En las fachadas, Gaudí pretendía, como en las catedrales medievales, explicar en imágenes la Historia Sagrada. Ya a principios del XX esto no era fácil pero el genio de Gaudí lo solventó, rozando el kitsch, en la Fachada del Nacimiento con estos muros que se arrugan formando figuras, muchas de ellas obtenidas sacando moldes de personas y animales reales (George Segal medio siglo antes). El penoso resultado escultórico de la Fachada de la Pasión revela la dificultad de proseguir esta andadura. Queda por levantar la fachada principal, la de la Gloria. Encontrar en el mundo un artista contemporáneo capaz de afrontarla es un desafío tremendo. La figuración está en un momento difícil, la de contenido religioso mucho más, y la capaz de transmitir la Gloria de la Resurrección, extinta. El arte contemporáneo ha dado muchas crucifixiones pero ninguna resurrección notable.

Pero vayamos a lo fundamental: la objeción de más peso contra la continuación del Templo siempre ha sido que no sabíamos cómo lo habría hecho Gaudí, un arquitecto que improvisaba en obra, que sus planos y maquetas habían sido destruidos al inicio de la Guerra Civil, y que cualquier interpretación constituiría inevitablemente una traición al artista. Esto es una verdad a medias. Gaudí dibujó e hizo maquetas de tres proyectos sucesivos al inicio de la construcción. El primero, al que corresponde la Fachada del Nacimiento y su cubista cara interior, es aún respetuoso con el lenguaje gótico. El segundo es mucho más orgánico. El tercero es absolutamente original, innovador, deslumbrante. De este tercer proyecto, que él consideraba definitivo aunque no lo pudiese ver completado en vida, hizo una maqueta a escala 1/10 por cuyo interior podías pasear. Es cierto que esta maqueta fue hecha añicos, pero existen excelentes fotografías y ha podido reproducirse con muchísima precisión. La fidelidad de esta reconstrucción se ha visto favorecida porque, a pesar de su apariencia aleatoria, esta obra se basa en estrictas geometrías. Parece ser que Gaudí, escarmentado por los problemas que había tenido en la fachada de La Pedrera, decidió recurrir a una rigurosa estructura geométrica en el Templo. Son geometrías complejas -paraboloides hiperbólicos, hiperboloides, polígonos regulares que giran en espiral en ambos sentidos formando los fustes de las columnas…- pero que, una vez definidas, no aceptan interpretaciones, se pueden reconstruir a escala 1/10 o diez veces mayores. Esto es lo que se ha hecho en la nave hoy prácticamente acabada. Si la arquitectura es ante todo espacio y luz, el interior de este templo es Arquitectura en mayúscula, emocionante y grandiosa Arquitectura frente a la cual las excentricidades de hoy parecen verdaderos juegos de niños.

Volvamos al origen. ¿Cómo pudimos equivocarnos tanto? Si hace 50 años se nos hubiese hecho caso, esta maravilla no existiría. Habría permanecido como una ruina o la hubiera terminado un arquitecto de moda en aquellos años ¿Cuánta gente la visitaría? Este templo no ha tenido nunca apoyo económico de las instituciones, vive de los donativos de los que la visitan, más de dos millones al año, más de 25 millones de euros. Se está financiando como una catedral medieval. De esta forma se terminará, no sé si la mejor obra del pasado siglo… pero sí el mejor edificio religioso de los últimos tres siglos.

OSCAR TUSQUETS BLANCA

11 ideas de Benedicto XVI en España

El Santo Padre acaba de estar en España y nos ha dejado numerosos mensajes hasta su próxima visita con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.

Los hemos agrupado en 11 ideas, que puedes ampliar en los links correspondientes.

1. El hombre está siempre en camino
En lo más íntimo de su ser, el hombre está siempre en camino, está en busca de la verdad. Vengo como peregrino en este Año Santo Compostelano y traigo en el corazón el mismo amor a Cristo que movía al Apóstol Pablo a emprender sus viajes, ansiando llegar también a España (cf.Rm 15,22-29). Deseo unirme así a esa larga hilera de hombres y mujeres que, a lo largo de los siglos, han llegado a Compostela desde todos los rincones de la Península y de Europa, e incluso del mundo entero, para ponerse a los pies de Santiago y dejarse transformar por el testimonio de su fe. Ellos, con la huella de sus pasos y llenos de esperanza, fueron creando una vía de cultura, de oración, de misericordia y conversión, que se ha plasmado en iglesias y hospitales, en albergues, puentes y monasterios. De esta manera, España y Europa fueron desarrollando una fisonomía espiritual marcada de modo indeleble por el Evangelio.

Texto completo: Ceremonia de bienvenida. Aeropuerto de Santiago, 6 de noviembre de 2010

2. Grandes santos de España
Siento una profunda alegría al estar de nuevo en España, que ha dado al mundo una pléyade de grandes santos, fundadores y poetas, como Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Francisco Javier, entre otros muchos; la que en el siglo XX ha suscitado nuevas instituciones, grupos y comunidades de vida cristiana y de acción apostólica y, en los últimos decenios, camina en concordia y unidad, en libertad y paz, mirando al futuro con esperanza y responsabilidad. Movida por su rico patrimonio de valores humanos y espirituales, busca asimismo superarse en medio de las dificultades y ofrecer su solidaridad a la comunidad internacional.

Texto completo: Ceremonia de bienvenida. Aeropuerto de Santiago, 6 de noviembre de 2010

3. Un mensaje para los jóvenes
A nosotros, nos toca hoy seguir el ejemplo de los apóstoles, conociendo al Señor cada día más y dando un testimonio claro y valiente de su Evangelio. No hay mayor tesoro que podamos ofrecer a nuestros contemporáneos.
Para los discípulos que quieren seguir e imitar a Cristo, el servir a los hermanos ya no es una mera opción, sino parte esencial de su ser. Un servicio que no se mide por los criterios mundanos de lo inmediato, lo material y vistoso, sino porque hace presente el amor de Dios a todos los hombres y en todas sus dimensiones, y da testimonio de Él, incluso con los gestos más sencillos. Al proponer este nuevo modo de relacionarse en la comunidad, basado en la lógica del amor y del servicio. Y quisiera que este mensaje llegara sobre todo a los jóvenes: precisamente a vosotros, este contenido esencial del Evangelio os indica la vía para que, renunciando a un modo de pensar egoísta, de cortos alcances, como tantas veces os proponen, y asumiendo el de Jesús, podáis realizaros plenamente y ser semilla de esperanza.

Texto completo: Santa Misa con ocasión del Año Santo Compostelano. Plaza del Obradoiro, 6 de noviembre de 2010

4.  Sólo Dios basta
Desde aquí, como mensajero del Evangelio que Pedro y Santiago rubricaron con su sangre, deseo volver la mirada a la Europa que peregrinó a Compostela. ¿Cuáles son sus grandes necesidades, temores y esperanzas? ¿Cuál es la aportación específica y fundamental de la Iglesia a esa Europa, que ha recorrido en el último medio siglo un camino hacia nuevas configuraciones y proyectos? Su aportación se centra en una realidad tan sencilla y decisiva como ésta: que Dios existe y que es Él quien nos ha dado la vida. Solo Él es absoluto, amor fiel e indeclinable, meta infinita que se trasluce detrás de todos los bienes, verdades y bellezas admirables de este mundo; admirables pero insuficientes para el corazón del hombre. Bien comprendió esto Santa Teresa de Jesús cuando escribió: “Sólo Dios basta”.

Texto completo: Santa Misa con ocasión del Año Santo Compostelano. Plaza del Obradoiro, 6 de noviembre de 2010

5.  Europa ha de abrirse a Dios
Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo, trabajar con su gracia por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones: además de la bíblica, fundamental en este orden, también las de época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas y literarias, culturales y sociales de Europa.
La Europa de la ciencia y de las tecnologías, la Europa de la civilización y de la cultura, tiene que ser a la vez la Europa abierta a la trascendencia y a la fraternidad con otros continentes, al Dios vivo y verdadero desde el hombre vivo y verdadero. Esto es lo que la Iglesia desea aportar a Europa: velar por Dios y velar por el hombre, desde la comprensión que de ambos se nos ofrece en Jesucristo.

Texto completo: Santa Misa con ocasión del Año Santo Compostelano. Plaza del Obradoiro, 6 de noviembre de 2010

6. La Cruz, estrella orientadora
A Cristo que podemos hallar en los caminos hasta llegar a Compostela, pues en ellos hay una cruz que acoge y orienta en las encrucijadas. Esa cruz, supremo signo del amor llevado hasta el extremo, y por eso don y perdón al mismo tiempo, debe ser nuestra estrella orientadora en la noche del tiempo. Cruz y amor, cruz y luz han sido sinónimos en nuestra historia, porque Cristo se dejó clavar en ella para darnos el supremo testimonio de su amor, para invitarnos al perdón y la reconciliación, para enseñarnos a vencer el mal con el bien. No dejéis de aprender las lecciones de ese Cristo de las encrucijadas de los caminos y de la vida, en el que nos sale al encuentro Dios como amigo, padre y guía. ¡Oh Cruz bendita, brilla siempre en tierras de Europa!

Texto completo: Santa Misa con ocasión del Año Santo Compostelano. Plaza del Obradoiro, 6 de noviembre de 2010

7. Superar la escisión entre conciencia humana y cristiana

En la Sagrada Familia, Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia.

De este modo, colaboró genialmente a la edificación de la conciencia humana anclada en el mundo, abierta a Dios, iluminada y santificada por Cristo. E hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo.

Texto completo: Consagración de la Iglesia de la Sagrada Familia. Barcelona, 7 de noviembre de 2010.

8. El Señor es la roca
El Señor Jesús es la piedra que soporta el peso del mundo, que mantiene la cohesión de la Iglesia y que recoge en unidad final todas las conquistas de la humanidad. En este sentido, pienso que la dedicación de este templo de la Sagrada Familia, en una época en la que el hombre pretende edificar su vida de espaldas a Dios, como si ya no tuviera nada que decirle, resulta un hecho de gran significado. Gaudí, con su obra, nos muestra que Dios es la verdadera medida del hombre. Que el secreto de la auténtica originalidad está, como decía él, en volver al origen que es Dios. Él mismo, abriendo así su espíritu a Dios ha sido capaz de crear en esta ciudad un espacio de belleza, de fe y de esperanza, que lleva al hombre al encuentro con quien es la Verdad y la Belleza misma.

Texto completo: Consagración de la Iglesia de la Sagrada Familia. Barcelona, 7 de noviembre de 2010

9.  Protección y ayuda a la familia
Las condiciones de la vida han cambiado mucho y con ellas se ha avanzado enormemente en ámbitos técnicos, sociales y culturales. No podemos contentarnos con estos progresos. Junto a ellos deben estar siempre los progresos morales, como la atención, protección y ayuda a la familia, ya que el amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural. Sólo donde existen el amor y la fidelidad, nace y perdura la verdadera libertad. Por eso, la Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado; para que se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción; para que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente. Por eso, la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar.

Texto completo: Consagración de la Iglesia de la Sagrada Familia. Barcelona, 7 de noviembre de 2010

10. Todo hombre es verdadero santuario de Dios
Con la dedicación de la Basílica de la Sagrada Familia, se ha puesto de relieve esta mañana que el templo es signo del verdadero santuario de Dios entre los hombres. Ahora, quiero destacar cómo, con el esfuerzo de la obra benéfico-social del Nen Deú y otras instituciones eclesiales análogas, a la que se sumará la nueva Residencia que habéis deseado que llevara el nombre del Papa, se pone de manifiesto que, para el cristiano, todo hombre es un verdadero santuario de Dios, que ha de ser tratado con sumo respeto y cariño, sobre todo cuando se encuentra en necesidad. La Iglesia quiere así hacer realidad las palabras del Señor en el Evangelio: «Os aseguro que cuanto hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40).

Texto completo: Visita a la obra benéfico-social del Nen Déu. Barcelona, 7 de noviembre de 2010

11. Vivir como una sola familia
Regreso a Roma habiendo estado sólo en dos lugares de vuestra hermosa geografía. Sin embargo, con la oración y el pensamiento, he deseado abrazar a todos los españoles, sin excepción alguna, y a tantos otros que viven entre vosotros, sin haber nacido aquí. Llevo a todos en mi corazón y por todos rezo, en particular por los que sufren, y los pongo bajo el amparo materno de María Santísima, tan venerada e invocada en Galicia, en Cataluña y en los demás pueblos de España. A Ella le pido también que os alcance del Altísimo copiosos dones celestiales, que os ayuden a vivir como una sola familia, guiados por la luz de la fe. Os bendigo en el nombre del Señor. Con su ayuda, nos veremos en Madrid, el año próximo, para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud. Adiós.

Texto completo: Ceremonia de despedida Aeropuerto internacional de Barcelona. 7 de noviembre de 2010

 Pagina web original: http://www.madrid11.com/es/component/content/article/16-textos-del-papa/354-11-ideas-espana

Gaudí podría ser beatificado en los alrededores del 2016

Por Temes d’avui-Montalegre

La asociación impulsora confía que la visita del Papa acelere la causa

 La asociación civil pro-beatificación de Antoni Gaudí convocó el pasado 27 de octubre a la prensa para explicar la situación del proceso. En el marco de la cripta del templo de la Sagrada Familia, donde se encuentra la tumba de Gaudí, sus responsables detallaron sus intenciones a corto y largo plazo sin olvidar la importancia de la próxima visita de Benedicto XVI.

 

 
 
 
 
 

 

«La inminente visita del Santo Padre no acelera las cosas para que se convierta en beato pero sí puede influir en el Vaticano». Los miembros que trabajan en este largo camino desvelaron que ellos sí barajan una fecha hipotética, el 2016. «Calculamos que el arquitecto podría ser beatificado por el Vaticano el 10 de junio de 2016, después de que la asociación presente en Roma una biografía de 1.200 páginas la próxima primavera». Esta fecha coincidiría con el 90 aniversario de su muerte.

Recordemos que el 13 de mayo de 2003. El Cardenal-arzobispo clausuró el proceso realizado en Barcelona, y la Asociación pro Beatificación de Antonio Gaudí entregó las actas del proceso (1.024 hojas y un disquete) a la Congregación de las causas de los santos, organismo de la Santa Sede encargado de estos asuntos.

Paralelamente, sería necesario efectuar otro procedimiento jurídico para la aprobación de la existencia de un milagros atribuido a la intercesión de Gaudí, y finalmente, el Santo Padre, si lo considera oportuno, beatificará a Gaudí.

Por lo que se ve, para que todo llegue a puerto se necesita mucha paciencia y mucho trabajo, y es precisamente una de las piezas claves de este camino la publicación de una biografía de la vida y obra de Gaudí. El autor de esta biografía, Josep Maria Tarragona, se sumó a la rueda de prensa y concretó que en base a este documento los cardenales reunidos en torno a la Congregación de las Causas Santas deberán decidir si la devoción cristiana de Gaudí y los milagros protagonizados por éste son suficientes para su beatificación.

Dos milagros

Respecto a los milagros, hasta la fecha se habla de dos milagros uno de los cuales ya ha sido desestimado por la Iglesia. La asociación ha llevado ante el Vaticano la curación de unas úlceras de un vecino de Canet de Mar que, supuestamente, desaparecieron gracias a Gaudí, pero el hecho no ha pasado los filtros de la Congregación de las Causas Santas.

El otro milagro es el de una mujer de Reus que perdió la vista pero la recuperó rezando a Gaudí. Éste lo están estudiando pues requiere de un examen médico y de fundamentación teológica

La biografía

El autor de esta biografía, Josep Maria Tarragona defiende que la vida de Gaudí es «heroica» en base a su mayor símbolo, la Sagrada Familia, así como por su vida «santa e inimitable». De hecho, estas 1.200 páginas en defensa de Gaudí se están escribiendo, en parte, con testigos que conocieron al arquitecto.

Ofrecemos un enlace de la entrevista con Josep Maria Tarragona que Els matins de tv3 ofrecieron el pasado 27 de octubre, y una reseña de su publicación del año 2000:

Reseña del libro “Gaudí. Biografía de l´artista” de Josep Maria Tarragona i Clarasó.

(Anuario de Historia de la Iglesia, año/vol. IX Universidad de Navarra, pp. 692-693)

Josep Maria Tarragona (Barcelona. 1957) nos ofrece una biografía en catalán de Antoni Gaudí (1852-1926), fruto del creciente interés que despierta el genial arquitecto. El autor, experto «gaudinista», sabe combinar sus labores docentes con frecuentes incursiones en el campo de la historia, como en esta biografía gaudiniana.

Su opúsculo sobre Gaudí está estructurado en capítulos muy cortos, introducidos por unas frases de Gaudí tomadas de sus escritos o de algunas entrevistas que concedió, que dan la medida de la faceta que se va a tratar. En lugar del tradicional recorrido cronológico, ya de las obras, ya de la vida, de uso más común en el género biográfico, Tarragona prefiere honrar al artista ordenando la vida de Gaudí en torno a su personalidad polifacética: el urbanista, el medievalista, el expositor, el amigo, el escultor, el enfermo, etc. Todo está relatado con un lenguaje propio y preciso. En el epílogo se recogen algunas poesías contemporáneas dedicadas al arquitecto y a algunas de sus obras más conocidas. Es de notar tanto la exhaustiva cronología de la vida de Gaudí como el elenco de los personajes que intervienen en la biografía que cierra el libro. En su interior, un abundante repertorio de fotografías ilustra el suceder de los acontecimientos.

Por medio de anécdotas reveladoras, iluminantes, se delinea una figura de difícil parangón, que destaca aún más por la profunda humanidad y sentir cristiano que transmite: su marcado carácter, su sensibilidad por la naturaleza, su acendrada espiritualidad. El autor no olvida los aspectos técnicos e innovadores de su concepción arquitectónica: y, aunque es ingeniero y conoce bien las técnicas de la construcción no entra a fondo en las innovaciones artísticas y constructivas del arquitecto catalán. No hay que olvidar que la exposición del Gaudí arquitecto ya ha sido llevada a cabo por otros estudiosos como Bassegoda.

La integración dentro del marco histórico-político-sociológico de la Cataluña del siglo XIX, aunque no sólo de ella, es otro aspecto destacable del libro. Logra, al hilo del relato, trazar una semblanza muy verosímil del ambiente político y religioso de la época así como de sus principales representantes. El autor conoce bien los entresijos de la sociedad catalana: Gaudí, en efecto, vivió con gran intensidad la Semana Trágica, los años del pistolerismo y la represión de la Dictadura, tiempos que coinciden con la maduración de su personalidad humana y artística.

En definitiva, la excepcionalidad artística y personal del arquitecto catalán, dentro de su cotidianeidad, requería una monografía que pusiera al descubierto la riqueza humana de Gaudí, de quien se ha abierto el proceso de beatificación. Creemos que ello se ha conseguido con esta biografía diferente: tal como refleja el subtítulo del libro. Añadamos, finalmente, el interés indudable de la cuidada y extensa bibliografía gaudiniana que se recoge al final de este libro.

S. Casas

Un Papa resistente

Por Alessandra Nucci 

Desde que fue elegido en abril de 2005, los medios de comunicación han estado esperando que el Papa Benedicto XVI tropezara y fuera rechazado por las masas que acudían a Juan Pablo II, su carismático predecesor. Pero no ha sucedido así.
De hecho, en los primeros años de su papado, posiblemente como consecuencia de la popularidad de Juan Pablo II en todo el mundo, Benedicto XVI atrajo más aún a la multitud de lo que lo hizo Karol Woytjla. Las multitudes han disminuido un poco, pero una y otra vez, el Papa Benedicto XVI ha avanzado, saltando ileso a través de aros de fuego y en medio de trampas y emboscadas.
Josef Ratzinger siempre ha convertido los problemas en triunfos. la Convención de la Iglesia en Italia, que se celebró en Verona en 2005, cuando los medios de comunicación auguraban que podría estallar la burbuja de las divisiones existentes dentro de la Iglesia. Y siguió luego con la controversia sobre el discurso en Ratisbona, que terminó en reuniones al más alto nivel de diálogo interreligioso.
Sus viajes a América del Norte, Australia, Francia y más recientemente el Reino Unido, fueron precedidos por meses de graves problemas e incluso de provocaciones. Los activistas del ateísmo llegaron incluso a pedir su detención a su llegada a Gran Bretaña. Pero cada disputa, cada viaje, ha terminado con el aplauso de la gente, de las autoridades y -lo más milagroso- de los medios de comunicación.
El escándalo sexual sacerdotal se convirtió en un boomerang cuando se reveló que había sido nada menos que el cardenal Ratzinger quien había insistido en la rigurosa limpieza de la casa en cuanto los abusos salieron a la luz. Irónicamente, de no haber insistido parte de la prensa en colgarle a él el peso de la culpa, tal vez nunca habría salido a la luz el hecho de que fuera él, con su autoridad en la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien había prevalecido sobre las políticas más leves.
Un ejemplo divertido de la reversión misteriosa de las trampas fue visualizado en marzo de 2009 a través de tres de los canales de la RAI, la televisión estatal italiana. En su programa de domingo por la tarde “En media hora”, la presentadora Lucia Annunziata, ex presidente de la RAI, se entrevistó con el jesuita norteamericano Thomas J. Reese. Fue presentado como un sacerdote que había renunciado a ser editor en jefe del “America Magazine” cuando el cardenal Ratzinger fue elegido Papa.
Annunziata, que había entrevistado recientemente a un teólogo rebelde como Hans Kung, presentó a su invitado como “enormemente importante”, “de alto calibre” y “con un inmenso prestigio”. Ella esperaba sin duda que el P. Reese haría temblar el asiento del Papa.
Pero su plan fracasó. No sólo el P. Reese no atacó al Papa, sino que de hecho dio plena validez a cada una de sus posiciones doctrinales. Sus críticas se limitaron a reflejar que el Santo Padre debía rodearse de personas más expertas en la relación con los medios de comunicación.
Nerviosa, Annunziata abordó un tema tras otro en un tono cada vez más insinuante: “Sin duda usted debe de estar en desacuerdo con el Papa en esta materia”. “Y usted debe estar dispuesto por lo menos a admitir que hoy en día no todo el mundo está de acuerdo el Papa”. Reese esquivaba sonriente cada embestida.
Finalmente, se jugó su carta de triunfo: “¿Y qué me dice de la niña de Brasil que fue violada por su padrastro? ¿Apoya usted incluso la decisión de excomulgar a la familia que la llevó a una clínica abortiva?”
Pero Reese se echó a reír divertido y señaló: “Yo no soy un enemigo del Papa. Creo que tiene razón en todos estos temas que usted ha mencionado” Y entonces, el golpe mortal: “A mí me gusta el Papa”. (Ver enlace al programa: RAI-tv)
Así, una entrevista potencialmente desastrosa -y en horario de máxima audiencia- se convirtió en una publicidad inesperada para el Papa, gracias a la habilidad de un sacerdote honesto, que supo dejar a un lado las diferencias del pasado y estar hombro con hombro con él. Por supuesto, los ataques no se detendrán. Pero en los cinco años y medio de Pontificado de Benedicto XVI, todos estos ataques han dado lugar a un aumento en el prestigio de la Iglesia Católica.
En una ironía final, el hombre que fue tildado del “rottweiler de Dios”, y de intelectual severo y distante, conecta con la gente, atrayendo a multitudes de todas las edades, orígenes y estilo de vida. En sus estancias tradicionales de verano en Castel Gandolfo, el Papa Benedicto XVI regresa muy a menudo a Roma para las audiencias de los miércoles, porque la plaza no puede dar cabida a todas las personas que allí acuden.
Lejos de marcar su desaparición, bajo la autoridad de Joseph Ratzinger, la Iglesia Católica ha ido recuperando su reputación y, con ello, la capacidad de difundir su mensaje. ¿Quien hubiera pensado que este intelectual por excelencia, de 83 en camino de los 84, reescribiría los libros de texto de las relaciones públicas?
 
 
Alessandra Nucci es una escritora y periodista independiente italiana. En 2007 ganó Golden Florin en el sector de ensayo del Premio Firenze, por su libro acerca del feminismo de género como instrumento de la lucha de clases: “La donna a una dimensione”, publicado por Marietti 1820.

 

 

Mercatornet, 16.10.2010
Traducción: Temes d´avui-Montalegre
 

Premio nobel a la producción de embriones

Por Isabel Viladomiu

Hasta ahora el premio nobel era el reconocimiento a un trabajo innovador o a un descubrimiento beneficioso para todo el género humano, pero con la concesión del premio nobel de medicina a Robert Edwards, artífice del primer bebé probeta, se ha premiado la producción de vidas humanas en el laboratorio. Han concedido un premio a un proceso que es violento en el inicio de la vida: en la obtención de los óvulos, en la producción y selección de embriones y en la eugenesia. Se confirma un peligroso cambio de rumbo en la medicina que ya no busca solamente sanar, sino se convierte en la medicina del deseo al servicio de las libertades personales incompatibles con los deberes médicos de curar y acompañar. El aborto, la eutanasia, la eugenesia y la fecundación in vitro con transferencia de embriones (fivet) son una muestra de este cambio en las ideas y en la medicina ahora premiada a escala mundial.
 
Robert Edwards ideó la técnica que ha permitido que nacieran 4 millones de personas en el mundo desde 1978. Suplantó con éxito a la naturaleza y canceló así la investigación larga y costosa de las causas de infertilidad. El camino fácil estaba abierto y mucha gente dispuesta a pagar cantidades astronómicas por el hijo deseado. El rechazo social era evidente, pero iban a ser los medios de comunicación los encargados de cambiar la mentalidad dominante y de hacer llegar los nuevos logros a la población, adaptando su mentalidad e insistiendo en que la vida embrionaria no tiene valor alguno, ensalzando la libertad por encima del derecho a la vida. Dos acontecimientos ocurren en 1978, el nacimiento de Louisse Brown, primera bebé probeta, y la aparición del concepto de “preembrión” que justificaría toda intervención en las primeras semanas de vida. El embrión humano dejó de serlo porque un Comité así lo decidió. Luego nos mostraron las imágenes de los niños fivet para que nadie dudara que el fin de la fivet es bueno y los niños nacen sanos ¿Cómo explicar que la fivet abre cuestiones éticas de gran envergadura?
 
El principio ético universal de que el fin no justifica los medios se debe aplicar en el análisis ético de la fivet. La producción de vidas humanas en el laboratorio es la gran cuestión. Los hombres no son un producto de laboratorio, pues se instrumentaliza su vida. Que el hombre posea dignidad significa esto: que su vida es intocable, que no debe ser producido, ni su existencia decidida por otro hombre y en la frialdad del laboratorio. Los técnicos que realizan fivet son los primeros en propagar que los embriones no son hombres, ni vidas humanas que merezcan nuestro respeto y por esta razón producen, utilizan, dominan y congelan tantas vidas como haga falta para que nazca un niño. Si han nacido 4 millones de niños y la eficacia de la técnica deja por el camino una media de 14 embriones por cada nacimiento, son 54 millones de embriones utilizados en beneficio de los que sí han visto la luz.
 
Hay clínicas en todo el mundo cuya oferta son los niños. La vida tiene de nuevo precio, como en tiempos de la esclavitud. Hay mercado para las células germinales, para los embriones, para los úteros de alquiler. Todo es negocio con vidas humanas, con personas que han sido instrumentalizadas y congeladas sin respeto. Algunos dirán que no importa porque los embriones no sienten, pero la fivet ha cambiado los aspectos más importantes de nuestra vida: las relaciones familiares, aquellas en que se fundamenta el futuro del hombre. El lema de una web de una clínica reproductiva demuestra este hecho: “El momento de ser madre lo elijo yo”; muy semejante al lema abortista: “Yo paro, yo decido”. La fivet y el aborto son frutos de un mismo árbol, del árbol que menosprecia la naturaleza y su mensaje, que utiliza las libertades para que los deseos sean cada vez más insolidarios e inhumanos. El nobel de medicina ha premiado el abuso técnico en el inicio de la vida, cuando ésta merece el máximo respeto y prudencia. Por mucho que se premie lo inhumano, que se legalice el dominio y la destrucción de vidas, la verdad se abrirá camino, como siempre ha sido.
 
Isabel Viladomiu

Lo mejor del viaje del Papa al Reino Unido

Ofrecemos el núcleo central de cada uno de los discursos de Benedicto XVI en su histórico viaje al Reino Unido, durante los días 16 al 19 de septiembre de 2010, y enlaces a los textos completos.

(En formato pdb para iSilo ofrecemos un archivo recopilatorio de todo el material: Ir al enlace – Temes d´avui.)

Encuentro con los periodistas en el avión

Una Iglesia que busca sobre todo ser atractiva, estaría ya en un camino equivocado. Porque la Iglesia no trabaja para sí, para aumentar los propios números, el propio poder. La Iglesia está al servicio de Otro, sirve no para sí misma, para ser un cuerpo fuerte, sino para hacer accesible el anuncio de Jesucristo, las grandes verdades, las grandes fuerzas de amor y de reconciliación que han aparecido en esta figura y que vienen siempre de la presencia de Jesucristo. (…) En este sentido, me parece también que anglicanos y católicos tienen el mismo deber, la misma dirección que tomar. Si anglicanos y católicos ven que no sirven para sí mismos, sino que son instrumentos para Cristo, “amigo del Esposo” como dice san Juan, si ambos siguen la prioridad de Cristo y no de sí mismos, entonces van juntos. Porque entonces la prioridad de Cristo los une y no son ya competidores, cada uno buscando el mayor número, sino que están juntos en el compromiso por la verdad de Cristo que entra en este mundo, y de este modo se encuentran también recíprocamente en un verdadero y fecundo ecumenismo.
Texto completo: Temes d´avui
 
Audiencia con la Reina del Reino Unido
Podemos recordar cómo Gran Bretaña y sus dirigentes se enfrentaron a la tiranía nazi que deseaba erradicar a Dios de la sociedad y negaba nuestra común humanidad a muchos, especialmente a los judíos, a quienes no consideraban dignos de vivir. Recuerdo también la actitud del régimen hacia los pastores cristianos o los religiosos que proclamaron la verdad en el amor, se opusieron a los nazis y pagaron con sus vidas esta oposición. Al reflexionar sobre las enseñanzas aleccionadoras del extremismo ateo del siglo XX, jamás olvidemos cómo la exclusión de Dios, la religión y la virtud de la vida pública conduce finalmente a una visión sesgada del hombre y de la sociedad y por lo tanto a una visión “restringida de la persona y su destino” (Caritas in veritate, 29).
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Santa Misa en Bellahouston Park
La evangelización de la cultura es de especial importancia en nuestro tiempo, cuando la “dictadura del relativismo” amenaza con oscurecer la verdad inmutable sobre la naturaleza del hombre, sobre su destino y su bien último. Hoy en día, algunos buscan excluir de la esfera pública las creencias religiosas, relegarlas a lo privado, objetando que son una amenaza para la igualdad y la libertad. Sin embargo, la religión es en realidad garantía de auténtica libertad y respeto, que nos mueve a ver a cada persona como un hermano o hermana. Por este motivo, os invito particularmente a vosotros, fieles laicos, en virtud de vuestra vocación y misión bautismal, a ser no sólo ejemplo de fe en público, sino también a plantear en el foro público los argumentos promovidos por la sabiduría y la visión de la fe. La sociedad actual necesita voces claras que propongan nuestro derecho a vivir, no en una selva de libertades autodestructivas y arbitrarias, sino en una sociedad que trabaje por el verdadero bienestar de sus ciudadanos y les ofrezca guía y protección en su debilidad y fragilidad. No tengáis miedo de ofrecer este servicio a vuestros hermanos y hermanas, y al futuro de vuestra amada nación.
Hay muchas tentaciones que debéis afrontar cada día —droga, dinero, sexo, pornografía, alcohol— y que el mundo os dice que os darán felicidad, cuando, en verdad, estas cosas son destructivas y crean división. Sólo una cosa permanece: el amor personal de Jesús por cada uno de vosotros. Buscadlo, conocedlo y amadlo, y él os liberará de la esclavitud de la existencia deslumbrante, pero superficial, que propone frecuentemente la sociedad actual.
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Encuentro con jóvenes en un colegio universitario
Espero que, entre quienes me escucháis hoy, esté alguno de los futuros santos del siglo XXI. Lo que Dios desea más de cada uno de vosotros es que seáis santos. Él os ama mucho más de lo que jamás podríais imaginar y quiere lo mejor para vosotros. Y, sin duda, lo mejor para vosotros es que crezcáis en santidad.
Quizás alguno de vosotros nunca antes pensó esto. Quizás, alguno opina que la santidad no es para él. Dejad que me explique. Cuando somos jóvenes, solemos pensar en personas a las que respetamos, admiramos y como las que nos gustaría ser. Puede que sea alguien que encontramos en nuestra vida diaria y a quien tenemos una gran estima. O puede que sea alguien famoso. Vivimos en una cultura de la fama, y a menudo se alienta a los jóvenes a modelarse según las figuras del mundo del deporte o del entretenimiento. Os pregunto: ¿Cuáles son las cualidades que veis en otros y que más os gustarían para vosotros? ¿Qué tipo de persona os gustaría ser de verdad?
Cuando os invito a ser santos, os pido que no os conforméis con ser de segunda fila. Os pido que no persigáis una meta limitada y que ignoréis las demás. Tener dinero posibilita ser generoso y hacer el bien en el mundo, pero, por sí mismo, no es suficiente para haceros felices. Estar altamente cualificado en determinada actividad o profesión es bueno, pero esto no os llenará de satisfacción a menos que aspiremos a algo más grande aún. Llegar a la fama, no nos hace felices. La felicidad es algo que todos quieren, pero una de las mayores tragedias de este mundo es que muchísima gente jamás la encuentra, porque la busca en los lugares equivocados. La clave para esto es muy sencilla: la verdadera felicidad se encuentra en Dios. Necesitamos tener el valor de poner nuestras esperanzas más profundas solamente en Dios, no en el dinero, la carrera, el éxito mundano o en nuestras relaciones personales, sino en Dios. Sólo él puede satisfacer las necesidades más profundas de nuestro corazón.
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Encuentro interreligioso
En el plano espiritual, todos nosotros, por caminos diferentes, estamos personalmente comprometidos en un recorrido que da una respuesta al interrogante más importante: el relativo al sentido último de nuestra existencia humana. El anhelo por lo sagrado es la búsqueda de la cosa necesaria y la única que puede satisfacer las aspiraciones del corazón humano. En el siglo quinto, San Agustín describió esta búsqueda con las siguientes palabras: «Nos hiciste Señor para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (Confesiones, libro I, 1). Cuando nos embarcamos en esta aventura, nos damos cuenta cada vez más de que la iniciativa no depende de nosotros, sino del Señor: no se trata tanto de que le buscamos a Él, sino que es Él quien nos busca a nosotros; más aún es quien ha puesto en nuestros corazones ese anhelo de Él.
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Visita fraterna al arzobispo Anglicano
En la figura de John Henry Newman, que será beatificado el domingo, celebramos a un pastor, cuya visión eclesial creció con su formación anglicana y maduró durante sus muchos años como ministro ordenado en la Iglesia de Inglaterra. Él nos enseña las virtudes que exige el ecumenismo: por un lado, seguía su conciencia, aun con gran sacrificio personal; y por otro, el calor de su constante amistad con sus antiguos compañeros le condujo a investigar con ellos, con un espíritu verdaderamente conciliador, las cuestiones sobre las que diferían, impulsado por un profundo anhelo de unidad en la fe.
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Encuentro con sociedad civil y mundos académico y cultural
¿Dónde se encuentra la fundamentación ética de las deliberaciones políticas? La tradición católica mantiene que las normas objetivas para una acción justa de gobierno son accesibles a la razón, prescindiendo del contenido de la revelación. En este sentido, el papel de la religión en el debate político no es tanto proporcionar dichas normas, como si no pudieran conocerlas los no creyentes. Menos aún proponer soluciones políticas concretas, algo que está totalmente fuera de la competencia de la religión. Su papel consiste más bien en ayudar a purificar e iluminar la aplicación de la razón al descubrimiento de principios morales objetivos. Este papel “corrector” de la religión respecto a la razón no siempre ha sido bienvenido, en parte debido a expresiones deformadas de la religión, tales como el sectarismo y el fundamentalismo, que pueden ser percibidas como generadoras de serios problemas sociales.
En otras palabras, la religión no es un problema que los legisladores deban solucionar, sino una contribución vital al debate nacional. Desde este punto de vista, no puedo menos que manifestar mi preocupación por la creciente marginación de la religión, especialmente del cristianismo, en algunas partes, incluso en naciones que otorgan un gran énfasis a la tolerancia. Hay algunos que desean que la voz de la religión se silencie, o al menos que se relegue a la esfera meramente privada. Hay quienes esgrimen que la celebración pública de fiestas como la Navidad deberían suprimirse según la discutible convicción de que ésta ofende a los miembros de otras religiones o de ninguna. Y hay otros que sostienen —paradójicamente con la intención de suprimir la discriminación— que a los cristianos que desempeñan un papel público se les debería pedir a veces que actuaran contra su conciencia. Éstos son signos preocupantes de un fracaso en el aprecio no sólo de los derechos de los creyentes a la libertad de conciencia y a la libertad religiosa, sino también del legítimo papel de la religión en la vida pública. Quisiera invitar a todos ustedes, por tanto, en sus respectivos campos de influencia, a buscar medios de promoción y fomento del diálogo entre fe y razón en todos los ámbitos de la vida nacional.
Donde hay vidas humanas de por medio, el tiempo es siempre limitado: el mundo ha sido también testigo de los ingentes recursos que los gobiernos pueden emplear en el rescate de instituciones financieras consideradas “demasiado grandes para que fracasen”. Desde luego, el desarrollo humano integral de los pueblos del mundo no es menos importante. He aquí una empresa digna de la atención mundial, que es en verdad “demasiado grande para que fracase”.
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Celebración ecuménica en la abadia de Westminster
En una sociedad cada vez más indiferente o incluso hostil al mensaje cristiano, todos estamos obligados a dar una explicación convincente de la alegría y la esperanza que hay en nosotros (cf. 1 P 3,15), y a presentar al Señor Resucitado como respuesta a los interrogantes más profundos y las aspiraciones espirituales de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo.
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Misa en la catedral en Westminster
Cuánto necesitamos, en la Iglesia y en la sociedad, testigos de la belleza de la santidad, testigos del esplendor de la verdad, testigos de la alegría y libertad que nace de una relación viva con Cristo. Uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos hoy es cómo hablar de manera convincente de la sabiduría y del poder liberador de la Palabra de Dios a un mundo que, con demasiada frecuencia, considera el Evangelio como una constricción de la libertad humana, en lugar de la verdad que libera nuestra mente e ilumina nuestros esfuerzos para vivir correcta y sabiamente, como individuos y como miembros de la sociedad.
Oremos, pues, para que los católicos de esta tierra sean cada vez más conscientes de su dignidad como pueblo sacerdotal, llamados a consagrar el mundo a Dios a través de la vida de fe y de santidad. Y que este aumento de celo apostólico se vea acompañado de una oración más intensa por las vocaciones al orden sacerdotal, porque cuanto más crece el apostolado seglar, con mayor urgencia se percibe la necesidad de sacerdotes; y cuanto más profundizan los laicos en la propia vocación, más se subraya lo que es propio del sacerdote.
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Visita a una casa de ancianos
Estoy entre vosotros no sólo como un padre, sino también como un hermano que conoce bien las alegrías y fatigas que llegan con la edad. Nuestros largos años de vida nos ofrecen la oportunidad de apreciar, tanto la belleza del mayor don que Dios nos ha dado, el don de la vida, como la fragilidad del espíritu humano. A quienes tenemos muchos años se nos ha dado la maravillosa oportunidad de profundizar en nuestro conocimiento del misterio de Cristo, que se humilló para compartir nuestra humanidad.
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Vigilia de oración previa a la beatificación de Newman
La vida de Newman nos enseña también que la pasión por la verdad, la honestidad intelectual y la auténtica conversión son costosas. No podemos guardar para nosotros mismos la verdad que nos hace libres; hay que dar testimonio de ella, que pide ser escuchada, y al final su poder de convicción proviene de sí misma y no de la elocuencia humana o de los argumentos que la expongan. No lejos de aquí, en Tyburn, un gran número de hermanos y hermanas nuestros murieron por la fe. Su testimonio de fidelidad hasta el final fue más poderoso que las palabras inspiradas que muchos de ellos pronunciaron antes de entregar todo al Señor. En nuestro tiempo, el precio que hay que pagar por la fidelidad al Evangelio ya no es ser ahorcado, descoyuntado y descuartizado, pero a menudo implica ser excluido, ridiculizado o parodiado. Y, sin embargo, la Iglesia no puede sustraerse a la misión de anunciar a Cristo y su Evangelio como verdad salvadora, fuente de nuestra felicidad definitiva como individuos y fundamento de una sociedad justa y humana.
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Beatificación del cardenal Newman
El lema del Cardenal Newman, cor ad cor loquitur, “el corazón habla al corazón”, nos da la perspectiva de su comprensión de la vida cristiana como una llamada a la santidad, experimentada como el deseo profundo del corazón humano de entrar en comunión íntima con el Corazón de Dios. Nos recuerda que la fidelidad a la oración nos va transformando gradualmente a semejanza de Dios. Como escribió en uno de sus muchos hermosos sermones, «el hábito de oración, la práctica de buscar a Dios y el mundo invisible en cada momento, en cada lugar, en cada emergencia os digo que la oración tiene lo que se puede llamar un efecto natural en el alma, espiritualizándola y elevándola. Un hombre ya no es lo que era antes; gradualmente… se ve imbuido de una serie de ideas nuevas, y se ve impregnado de principios diferentes» (Sermones Parroquiales y Comunes, IV, 230-231).
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Encuentro con los obispos
Vuestra creciente toma de conciencia del alcance del abuso de menores en la sociedad, sus efectos devastadores, y la necesidad de proporcionar un correcto apoyo a las víctimas debería servir de incentivo para compartir las lecciones que habéis aprendido con la comunidad en general. En efecto, ¿qué mejor manera podría haber de reparar estos pecados que acercarse, con un espíritu humilde de compasión, a los niños que siguen sufriendo abusos en otros lugares? Nuestro deber de cuidar a los jóvenes no exige menos. Al reflexionar sobre la fragilidad humana que estos trágicos sucesos tan crudamente han puesto de manifiesto, hemos de recordar que, si queremos ser Pastores cristianos eficaces, debemos llevar una vida con la mayor integridad, humildad y santidad.
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Ceremonia de despedida
Naturalmente, mi visita ha estado dirigida de un modo especial a los católicos del Reino Unido. Aprecio muchísimo el tiempo que he pasado con los Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, y con los profesores, alumnos y personas mayores. Ha sido especialmente conmovedor celebrar con ellos, aquí en Birmingham, la beatificación de un gran hijo de Inglaterra, el Cardenal John Henry Newman. Estoy convencido de que, con su vasto legado de escritos académicos y espirituales, tiene todavía mucho que enseñarnos sobre la vida y el testimonio cristiano en medio de los desafíos del mundo actual, desafíos que él previó con sorprendente claridad.
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Giro histórico en Europa preserva derecho a la objeción de conciencia

Volumen 13, Numero 44

Octubre 15, 2010

By Terrence McKeegan, J.D.

 ESTRASBURGO, 15 de octubre (C-FAM) – Tras un drástico vuelco legislativo se reafirmó el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales médicos y de las instituciones en Europa la semana pasada.  

La legislatura del Consejo de Europa sometió a consideración un proyecto de resolución que exigía importantes restricciones a la objeción de conciencia, incluyendo la privación de las garantías de este derecho a los médicos que se rehúsan a practicar abortos.

Una alianza de legisladores encabezada por dos políticos, uno de Italia y otro de Irlanda, aseguró la aprobación de 29 enmiendas que transformaron el proyecto en una resolución que preserva el derecho universalmente reconocido a la libertad de conciencia.

El proyecto de resolución, conocido como Informe McCafferty pretendía sancionar al personal sanitario que se negara a realizar prácticas contrarias al dictamen de su conciencia. Además, exigía un nuevo registro de objetores de conciencia.

Christine McCafferty, política británica y principal autora de la resolución inicial, dijo, en el transcurso de las deliberaciones, que pretendía forzar a clínicas y hospitales privados y confesionales a practicar abortos.

Un comité aprobó la resolución inicial de McCafferty, pero fue anulada en la última votación legislativa. La mayoría de los observadores daba por sentado que sería aprobada prácticamente sin enmiendas, por lo que el resultado impactó casi a todos, especialmente a McCafferty, quien terminó votando en contra de su propia resolución.

El nuevo texto establece que «ningún hospital, establecimiento o persona puede ser objeto de presiones, ser considerado responsable o sufrir discriminación de ningún tipo por negarse a realizar, aceptar o asistir un aborto».

«Esta resolución tendrá un impacto real en la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos», aseguró Gregor Puppinck, director del European Centre for Law and Justice. Asimismo, manifestó que el tribunal frecuentemente cita resoluciones de la legislatura europea como reflejo del parecer del continente en general.

Puppinck dijo a Friday Fax que la legislatura a menudo reserva las votaciones sobre los asuntos más discutidos para los jueves a la tarde o los viernes. Como la mayoría de los miembros conservadores suele vivir en lugares más alejados de la sede de Estrasburgo que los liberales, los preparativos de los viajes, por lo general, hacen más difícil que puedan estar presentes en las votaciones que se efectúan hacia el fin de la semana. Puppinck atribuyó gran parte del éxito a los esfuerzos por mantener a los miembros conservadores en la sala para el la votación del jueves por la tarde. 

Quienes respaldaron las enmiendas atribuyeron ampliamente el resultado final al liderazgo del senador italiano Luca Volonte, jefe del Partido Popular Europeo, y del senador irlandés Ronan Mullen.

«La Sra. McCafferty y sus seguidores deberían preguntarse, en primer lugar, por qué tantos profesionales de la salud se niegan a verse involucrados en abortos», reza un comunicado de prensa de Mullen. «Es porque consideran al aborto en sí mismo como una violación de los derechos humanos, y no como parte de un tratamiento médico responsable».

Diversos acuerdos internacionales vinculantes garantizan el derecho a la objeción de conciencia. Entre ellos se encuentran el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Europea de Derechos Humanos y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Un número de asociaciones médicas, entre ellas el Consejo Nacional de Médicos de Francia, condenó el informe inicial de McCafferty. Figuras destacadas, como un ex magistrado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y un ex presidente de conducta profesional del principal consejo médico del Reino Unido, se manifestaron en contra del proyecto inicial en una reunión realizada el día previo a la votación.

(Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano)

Notas sobre la persona y la vida de Benedicto XVI

El cardenal Joseph Ratzinger,  Papa Benedicto XVI, nació en Marklt am Inn (Alemania) el 16 de abril de 1927. Su padre provenía de una familia de agricultores y su madre de artesanos. Su infancia  transcurrió en Traunstein, muy cerca de Salzburgo (Austria). En este marco “mozartciano”, descripción utilizada por el propio Ratzinger,  recibió su formación cristiana, humana y cultural. Todo ello le preparó para vivir la dura experiencia del régimen nazi, hostil siempre con la Iglesia católica. En esta compleja situación descubrió la belleza y la verdad de la fe en Cristo. En los últimos meses de la segunda mundial fue enrolado en los servicios auxiliares antiaéreos. 

De 1946 a 1951 estudió filosofía y teología. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1951,  con 24 años de edad. En 1953 se doctoró en teología. Durante bastantes años se dedicó a la actividad docente en escuelas superiores y en universidades, siendo en 1959 el vicerrector de la Universidad de Ratisbona. Entre los años 1962 a 1965 hizo notables aportaciones al Concilio Vaticano II. En 1977 el Santo Padre Pablo VI lo nombró arzobispo de Munich y Freising, gobierno al que renunció en 1982; en aquel mismo año Pablo VI lo  creó cardenal. 

El Santo Padre Juan Pablo II en 1981 lo nombró Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y Presidente de la Pontifica Comisión Bíblica y de la Comisión Teológica Internacional. También presidió la Comisión para  la preparación del Catecismo de la Iglesia Católica. 

Entre las abundantes publicaciones destaca el libro “Introducción al Cristianismo”; uno de los últimos publicados es “Jesús de Natzaret”. Actualmente en la sede vaticana se está preparando la recopilación de sus obras completas, más allá de un centenar de libros. Asimismo, ha recibido numerosos doctorados “honoris causa”, de los que queremos distinguir especialmente el de la Universidad de Navarra. 

Es el sucesor de Juan Pablo II, elegido el 19 de abril de 2005. Es el Papa 265 de la Iglesia Católica. Desde el inicio de su pontificado ha efectuado más de 20 viajes dentro de Italia. El primero de los 17 fuera de Italia fue a Alemania a las Jornadas Mundiales de la Juventud. A España viajó por primera vez a Valencia, al Quinto Encuentro de las Familias en el año 2006. Y en los próximos 6 y 7 de noviembre irá a Santiago de Compostela (Galicia) y a Barcelona (Cataluña).

 Isabel Hernández Esteban

Arte y Fe construyen el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia

CITA CON LA BELLEZA,  de  Antonio Rodríguez  y Màxim Rosés,

tomado de TEMES D’AVUI,

publicado el 30 de junio de 2010.

En unos días que no podemos considerar tranquilos, la noticia de que Su Santidad Benedicto XVI vendrá a Barcelona, concretamente al Templo de la Sagrada Familia, no debe sorprendernos. Hace falta claridad y, sin duda, el Papa será portador de ella. Nos ayudará a recordar que la Sagrada Familia no es un espectáculo para recaudar dinero y atraer a los turistas, sino, por encima de todo, un lugar donde fe y arte coinciden en una fusión naturalmente perfecta.
El que era entonces Cardenal Joseph Ratzinger, recordó en Rímini que la evangelización debe favorecer el encuentro con la belleza de la fe y que el acrecentamiento de la fe pasa por la atención a lo Bello –en contraposición al culto de lo feo–, y por el abandono de la “belleza falaz que empequeñece al hombre”. Antoni Gaudí, uno de esos catalanes que han hecho historia, artista completo y hombre de fe, derrama arte y fe en una obra magnífica, de una enorme complejidad y –sin duda–, originalmente bella. Y es que el propio Benedicto XVI, siendo ya Papa, señaló en su famoso encuentro con los artistas en la Capilla Sixtina el 21 de noviembre de 2009 que, cuando el hombre se deja herir por la belleza, ésta le impresiona, le entusiasma y le recuerda su destino último; lo encamina hacia el Otro, abriendo su corazón y sus ojos al Amor y al Misterio del cual forma parte.
 
Por este motivo, aunque siempre habrá quienes consideren la visita del Papa a nuestra ciudad como un mero acontecimiento diplomático, o como la simple inauguración de un edificio de renombre en el imaginario del modernismo catalán, todo esto no es más que la punta del iceberg: la Sagrada Familia –ya en su nombre y en su historia– deja claro que se trata de un templo iniciado por la fe, cuya razón de ser está en comunión directa con la idea del Papa de la compenetración del arte y la belleza con la fe y la religión. Es gracias a esta fe que el templo modernista se sigue levantando cada día, con la ayuda y soporte de hombres y mujeres que creen y que no desfallecen. ¿En cuántas ciudades del mundo se está levantando aún un edificio semejante con las aportaciones de los fieles? La fe ha dado alas para levantarla, pero, sin duda, la belleza es un estímulo certero.
Si, como el propio Papa afirmó, no es casualidad que aquel encuentro con los artistas en la Capilla Sixtina se diese en un lugar “precioso por su arquitectura”, tampoco lo será la cita que se dará el siete de noviembre de 2010 en la Sagrada Familia, justo un año después de aquel encuentro. A todos los artistas, a los cuales Benedicto XVI honra con el calificativo de “guardianes de la belleza”, les confía la misión de ensanchar los horizontes del conocimiento siendo esperanza para la humanidad, dado que el Arte puede ser “camino de reflexión interior y espiritualidad”.
Esta reflexión interior tampoco es ajena al pensamiento del Papa, a quien el filósofo alemán Jürgen Habermas ha tildado de “amigo de la razón” y cuyas alusiones al papel de la razón en la religión han tenido una repercusión mundial. Benedicto afirma que la fascinación en la búsqueda de esta belleza no es territorio exclusivo de la fe, del buen gusto o del sentimiento; no es algo irracional, no supone una huida de la claridad de la razón o un mero estetismo superficial. Más bien, sucede todo lo contrario: la búsqueda de la belleza es, para el Papa-profesor, aquel camino que abre al hombre las puertas al Misterio y alimenta en la razón humana el profundo deseo de conocer. Este deseo de conocer provoca la liberación de la razón que, una vez encaminada hacia lo Bello, puede obrar con independencia.
 
“Que la belleza que transmitáis a las generaciones del mañana provoque asombro en ellas. Ante la sacralidad de la vida y del ser humano, ante las maravillas del universo, la única actitud apropiada es el asombro.” Ya se ve que no sólo se ha conformado Benedicto XVI con resaltar la enorme importancia que la razón y la belleza artística –de la cual es un enamorado–, tienen para la fe. No se ha limitado a un mero planteamiento intelectual acerca del arte en relación al individuo racional. Tampoco se ha olvidado de denunciar el creciente peligro que corre la belleza de la naturaleza en nuestros días, puesto que esta belleza también constituye parte del camino que lleva a Dios. El Papa ha hecho mención explícita a la “explotación sin conciencia de los recursos del planeta en beneficio de unos pocos”, en detrimento de sus maravillas naturales, en lugar de cultivar su belleza. Y esto que podría parecer una frase bonita, políticamente correcta, viene seguida de una dura y directísima referencia al “derroche de recursos minerales y marinos para alimentar un consumismo insaciable”.
No obstante, la cosa no ha quedado ahí, en una crítica atrevida y desafiante. El Papa propone también atractivas mejoras: propugna un ecologismo cristiano basado en el respeto por la “Razón creadora”. Para el Papa la humanidad debe volver a este logos divino “para acertar con la naturaleza y con nuestro modo de ser”. Se trata de un ecologismo iniciado por la fe –como también está siendo erigido nuestro emblemático Templo por la fe–, que intenta salvaguardar la belleza de la naturaleza y se basa en el respeto a la razón. Así pues, Benedicto XVI ha sabido conjugar fe, razón y ecologismo haciéndolos discurrir por la misma via pulchritudinis, un recorrido artístico, estético y religioso por el cual la razón humana reconoce el Todo en el fragmento, a Dios en la historia de la humanidad; un itinerario hacia el fin último del hombre y el descubrimiento del sentido de su existencia.
 
 
 artículo publicado en novadiagonal nº 57, del col.legi major universitari Monterols