Las fiestas ofrecidas a la Virgen de la Puerta

El día 15 de diciembre es la fiesta inamovible de la Inmaculada Virgen de la Puerta, patrona del Perú del norte y deIMG_1546 los peruanos del exterior, teniendo su origen en Otuzco. Es por ello que alrededor de esa fecha, la Hermandad de la Virgen de la Puerta en Barcelona rinde homenaje a su patrona. Y durante muchos años lo ha hecho en la Iglesia de Santa María de Montalegre.

La bajada de la Virgen

El sábado día 12 de diciembre de 2015 se iniciaron los actos con la “bajada” de la imagen de la Virgen que está permanente expuesta y engalanada al fondo de la nave central, justo en el acceso a la capilla de la Virgen de la Medalla Milagrosa del templo de Montalegre. La imagen salió de la iglesia en volandas por sus “mayordomos” a la calle Valldonzella. Para estas fiestas la habían vestido con un traje nuevo de color naranja y dorado, motivo por el que revistieron la puerta de acceso al templo con globos de color naranja y blanco.

El rector, Mn. Xavier Argelich dirigió la liturgia de la Palabra. Leyó las lecturas correspondientes a la festividad de la Virgen de la Inmaculada, revestido con alba y estola. Pronunció una breve homilía y acabó la celebración con las bendiciones finales.

IMG_1497Domingo Laudete

El domingo 13 de diciembre de 2015 en el que se celebraba el Domingo Laudete o de la Alegría, correspondiente al III Domingo de Adviento, la misa solemne del mediodía fue ofrecida a la Virgen de la Puerta. Al acto acudieron representantes de diversas hermandades y autoridades, especialmente el cónsul adscrito del Perú en Barcelona, señor Rubén Blote.

En la homilía, el rector refirió que en este día en todas las diócesis del mundo se abrían las puertas santas. La Virgen es nuestra protectora y en el año de la misericordia será la puerta de nuestro corazón. Dará paz a los corazones atribulados por los problemas, pero atribulados, sobre todo, porque estén alejados de Dios. Con Ella nuestro corazón alcanzará ese gozo de paz, una paz por haber perdona a los demás, porque nos llevará a la puerta que nos conducirá a la paz interior y a llevar la paz a los demás. El rector siguió diciendo que hemos de estar alegres porque el Señor está cerca. Y gracias a la Virgen, el Hijo de Dios llegará a través de Ella. Nuestra alegría será mayor en la medida que estemos más metidos en el Señor. La llegada del Hijo de Dios cambió el mundo y hemos de estar alegres por ello. Pidámosle a la Virgen la alegría y que esta alegría perdure siempre, pues a Jesús se va y se vuelve por María.IMG_1519

Al final de la celebración, un coro formado por miembros de las Hermandades de la Virgen de la Puerta en Barcelona, la Virgen de la Puerta de Vilafranca del Penedés, la del Señor de los Milagros de l’Hospitalet de Llobregat y de Barcelona, y la Hermandad de san Martín de Porres, cantaron el himno a la Virgen de la Puerta.

Seguidamente,  los “mayordomos” llevaron en volandas a la Virgen al exterior del templo.

La fiesta en la calle Valldonzella

IMG_1535Los organizadores habían extendido una alfombra roja que seguía el camino de la puerta exterior de Montalegre hasta el entarimado que le habían preparado a la imagen. El pasillo fue escoltado por devotos, gitanillos y negritos, como así se hacen llamar, vestidos con los atuendos más típicos del norte del Perú. Se dispararon tubos de confite de colores, sonaron cohetes y petardos, tocó un grupo de músicos, fundiéndose todo con profusión de aplausos. Allí estaba el Secretario de formación y ciudadanía del PSC, señor Josep Maria Sala, el rector de Montalegre, y los representantes de las hermandades y otras entidades. Estas autoridades pronunciaron palabras de agradecimiento, se cantó el himno del Perú y se gritaron vivas a la Virgen, en medio de un ambiente perfumado y humeante de palo santo.

Isabel Hernández Esteban

El rostro de la misericordia

“Estamos viviendo el tiempo de la misericordia. Este es el tiempo de la misericordia. Hoy hay mucha necesidad de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diferentes ambientes sociales.  ¡Adelante! “

El Papa Francisco nos invita a prepararnos para vivir el Jubileo de la Misericordia que comenzará en la próxima solemnidad de la Inmaculada Concepción, coincidiendo con el 50 aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II. Es más, nos alienta a hacerlo con decisión personal, sin esperar a que nos digan cómo y cuándo. Confía en que todos los fieles vivan este tiempo de la misericordia, pero especialmente los fieles laicos: los cristianos corrientes, padres y madres de familia, abuelos, hijos e hijas; trabajadores y estudiantes. Todos vosotros.

La misericordia es un tema sensible para el Santo Padre. De hecho, está incluido en su lema episcopal: “miserando adque eligendo”; haciendo referencia a la forma que tenía Jesucristo de escoger sus discípulos y en concreto en San Mateo, considerado publicano y pecador por sus coetáneos: Jesús, mirándolo con sentimiento de amor, la elije y le dijo: ¡sígueme! Jesús es el rostro de la misericordia del Padre. Es más, Jesús nos mira siempre con ojos de misericordia.

Con el Jubileo de la misericordia, el Papa Francisco, pone en el centro de atención a Dios misericordioso que invita a todos a volver a Él. El encuentro personal con Él inspira la virtud de la misericordia. Como nos decía san Juan Pablo II, Dios se hace visible como Padre rico en misericordia. Desde la fe es fácil comprenderlo, porque la misericordia consiste fundamentalmente en hacer propia la miseria ajena. Y eso es lo que hace Jesús al asumir todas las lacras humanas para redimirse en la Cruz. Qué lejos queda esta actitud de nuestra inclinación a buscar culpables de todo lo que sucede, pero sin incluirnos nunca. Nuestro mundo sería mucho más humano si aprendiéramos de verdad a necesitar el perdón y otorgarlo siempre. No podemos olvidar que la misericordia es inseparable del perdón y por tanto de reconocer la culpa y manifestar arrepentimiento. Si queremos obtener el perdón es lógico que también estemos dispuestos a perdonar. Es una de las principales peticiones del Padrenuestro, la oración dominical.

Preparémonos para tal gran evento contemplando el misterio de la misericordia: fuente de alegría, de serenidad y de paz; condición de nuestra salvación. Misericordia: nos dice el Francisco, es el acto último y supremo con el que Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros el hermano que se encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une a Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser estimados a pesar del límite de nuestro pecado. En el Evangelio encontramos multitud de manifestaciones de esta misericordia divina. Os invito a descubrirlas vosotros mismos; abra el Evangelio y medite-lo saboreando los hechos y las palabras de quien es paciente y misericordioso. Descubriremos cómo la misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la que Él revela su amor, que es como el de un padre o madre que se enternecen en lo más profundo de sus entrañas por el propio hijo. Es un amor que proviene desde el más íntimo, como un profundo sentimiento, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón. Qué fácil es, entonces, devolver a Él y redescubrir la alegría de la vida cristiana. Qué fácil lo tenemos, si empezamos a vivirlo en nuestro propio hogar. Dejemos que la misericordia de Dios ilumine nuestras familias. Seamos misericordiosos hay lograremos la Misericordia.

Mn. Xavier Argelich Casals

Rector de Montalegre

Las coordenadas de San Josemaria en Cataluña

En la tarde del miércoles 28 de octubre de 2015, en la sala de actos del Oratorio de Santa María de Bonaigua, elIMG_1300 Director del Archivo Diocesano de Barcelona, ​​Mn. Josep M. Martí Bonet, presentó el libro Escrivà de Balaguer a Cataluña, 1913-1974 Petjades de San Josemaría de don Josep Masabeu y Tierno, presidente del Braval y colaborador de Montalegre, autor del libro Historia de la Iglesia de Santa María de Montalegre en conmemoración de su centenario.

Mn. Martín explicó que a pesar de tratarse de un libro de historia, está tan bien escrito que cuando lo lees es difícil dejarlo de hacer, incluso se pueden pasar dos noches sin dormir leyéndolo. Mn. Martín destacó que el autor ha hecho mención a la gran devoción que el santo tenía a la Virgen, en especial a la Virgen de Montserrat y a la Virgen de la Merced, en Barcelona. En este sentido, Mn. Martín explicó el origen de ambas advocaciones y el arraigo de estas devociones en Cataluña. Se remontó a muchos siglos atrás haciendo manifiesto, asimismo, de la ayuda que la Virgen propició a muchos catalanes. También hizo consideraciones sobre la persecución religiosa que se vivió en Cataluña durante los años difíciles del episodio bélico en España, en el siglo pasado, remarcando que en Cataluña fueron asesinados mil sacerdotes sólo por el hecho de serlo, peligro en el que San Josemaría también se encontró en varias ocasiones. Esta circunstancia motivó su fuga hacia Andorra, saliendo de Barcelona. En definitiva, Mn. Martí ambientó de forma magistral el libro que presentaba y con su oratoria fue capaz de captar la atención del auditorio, destacando como mérito del libro que propone siempre la verdad.

IMG_1312El autor en su intervención agradeció la presencia de todos los asistentes y muy especialmente la inestimable colaboración de las personas, sus familiares o descendientes que aparecen en el libro, con su nombre y apellidos, ya que estas personas ayudaron a San Josemaría en sus pasos por Cataluña. A continuación abrió un amplio coloquio. Tanto antes de comenzar el acto como una vez terminado, estuvo firmando con profusión muchos ejemplares.

Citaremos algunos datos del libro y como resultado de su correcto método historiográfico: 10 años para elaborar el libro; 873 notas a pie de página; 118 entrevistas y documentos orales; 376 páginas; 51 fotos del periodo estudiado, a excepción de los años 1913 y 1974. Hay que destacar que muchos lugares que se citan ya no existen, o las calles han cambiado de nombre o de numeración, así que para facilitar la ubicación Josep Masabeu hace referencia a las coordenadas de los lugares, datos muy interesantes para realizar una peregrinación a Cataluña siguiendo los pasos de San Josemaría.

Isabel Hernández Esteban

La Misericordia, la viga de la Iglesia

REUTERS745765_LancioGrandeEn fecha 11 de abril de 2015 en la Vigilia del Domingo de la Divina Misericordia el Santo Para Francisco dio la Bula de Convocación del Jubileo de la Misericordia. El lema es Misericordiosos como el Padre.

El texto profundiza en la necesidad de practicar esta misericordia mediante el perdón y la acogida de los hijos pródigos, hasta el punto de proponer a la Iglesia que tenga los brazos abiertos a delincuentes, violentos y corruptos para que cambien de vida.

El Año Santo comenzará el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción y concluirá el 20 de noviembre de 2016, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

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La serenidad del beato Álvaro del Portillo

En el santuario de la Virgen de Montserrat, patrona de Catalunya, el sábado 30 de mayo de 2015, a las IMG_195116.30 de la tarde, se celebró la santa misa de acción de gracias por la beatificación de Álvaro del Portillo, obispo y prelado del Opus Dei. La misa fue solemne, la presidió el Abad de Montserrat, Josep Maria Soler i Canals, y concelebrada por más de treinta sacerdotes de la prelatura.

Al inicio de la celebración, el Abad de Montserrat dio gracias a la Trinidad Beatísima por la beatificación de Álvaro del Portillo, que se proclamó en Madrid el 29 de septiembre de 2014. En la homilía, el abad dijo que Jesús se define como el buen pastor, que siendo hijo de Dios y a la vez plenamente hombre, se le ve conduciendo a su rebaño de hombres y mujeres de todo el mundo ya sean de su rebaño como los que aún no lo son, caracterizándose como un pastor lleno de amor por cada una de sus ovejas, protegiéndolas hasta dar su vida por ellas, alimentándolas y buscando la perdida. En cuanto al recuerdo del beato Álvaro del Portillo, el abad dijo que Álvaro se trabajó interiormente por amor, gastándose todo él, y recorriendo muchos países para llevar a cabo la evangelización. Álvaro estaba muy metido en Dios para poder meterse en el corazón de las personas, siendo un hombre de oración. El abad también dijo que todos debemos sentir la urgencia de dar testimonio de Jesús y de responder a la llamada de la santidad. Finalmente recordó la buena relaciónIMG_1976 que Álvaro del Portillo tuvo con el abad que estaba en el monasterio en los tiempos difíciles de mediados del siglo pasado. E hizo referencia a la serenidad del beato y de la que se habló en los actos de la beatificación en Madrid, siendo la misma que traspiraban los fieles y los celebrantes que se reunimos en aquel acontecimiento.

Antes de la bendición final, el vicario del Opus Dei en Catalunya, Dr. Antoni Pujals, dio las gracias al abad por la buena organización del evento e invitó a todos los asistentes a ponernos en los brazos de nuestra patrona.

IMG_1987Datos del acto

La celebración se realizó en la explanada con plena normalidad, a pleno sol, ante el santuario y duró 90 minutos. La organización colocó 3000 sillas, las cuales se llenaron sin excepción y alrededor se mantuvieron de pie muchos fieles. Cantó la Coral Polifónica de Puig-reig, acompañada de un grupo de músicos. La celebración se retransmitió en directo por Internet a través de  las págines webs del santuario y la del Opus Dei.

Isabel Hernández Esteban

El año jubilar de santa Teresa de Jesús

edades-del-hombre-santa-teresaMeses antes de la inauguración del V Centenario del Nacimiento de santa Teresa de Jesús, en la catedral de Ávila (España) el 15 de octubre de 2014 se celebró una misa solemne preparatoria para el año jubilar que había aprobado el sumo pontífice Francisco. Los preparativos de los actos, exposiciones y las celebraciones que iban a celebrarse en el Año del Jubileo de Santa Teresa de Jesús, y los esperados frutos y conversiones que en un año tan fuerte se producirán han supuesto parte muy importante de las oraciones del Carmelo.

Teresa de Jesús nació en Ávila en el año 1515 y pasó a la vida eterna en Alba de Tormes en 1582, por eso ambas ciudades albergan el conjunto de actos al entorno de la santa. El lema que lo resume todo es Teresa de Jesús, Maestra de Oración, título que podemos leer por cualquier lugar de Ávila. El V Centenario tuvo su inauguración el 28 de marzo de 2015, a tal efecto la Fundación Las edades del Hombre y la Junta de Castilla y León, con la colaboración de la Orden del Carmelo Descalzo, entre otras instituciones y entidades, prepararon cuatro sedes que podrán visitarse del mes de abril a noviembre de 2015.

IMG_1570Según las publicaciones oficiales (guía de mano y libro de imágenes, entre otros) son cuatro sedes repartidas entre Ávila y Alba de Tormes que nos ayudarán a adentrarnos en la rica personalidad de Teresa de Jesús. Tres iglesias en Ávila para recrear su amor con Cristo. La primera de las sedes, el Convento de Nuestra Señora de Gracia, expone el primer descubrimiento de su vocación y nos adentra en la orden del Carmen que ella va escoger. De allí iremos a la capilla de Mosén Rubí para analizar el contexto social y religioso que vivió la santa, la época del Imperio Hispano, la Contrarreforma, las Artes y América. Terminará con el inicio de la Reforma del Carmelo, la gran empresa de Teresa como fundadora de en la Iglesia. La iglesia de San Juan el Bautista alberga el centro de la exposición: la humanidad de Cristo, su devoción mariana y josefina (a san José) hasta llegar a la unión plena con Dios, el éxtasis o la transverberación. La rica iconografía atesorada por los conventos de la orden y por las iglesias, catedrales y museos españoles nos ayudará a poner imagen a esta experiencia orante de Teresa de Jesús.IMG_1680

Además en Ávila se puede visitar el convento de la Encarnación, que está fuera de las murallas de 2516 metros, en donde podemos ver los lugares donde la santa vivió durante unos años, y donde conoció a san Juan de la Cruz, el cual estuvo de confesor del convento durante tres años. Y el convento de san José, donde se encuentra el primer féretro de la santa.

La ciudad de Ávila, preparada para recibir a los visitantes, a su vez ofrece un menú propio de aquellas tierras altas, y donde el frío forma parte habitual de la vida de sus habitantes pues está a unos 1500 metros sobre el nivel del mar y para combatirlo precisa de una cocina de cuchara bien caliente. Se dice que una célebre frase de la santa, la encumbra como patrona de la gastronomía pues también entre pucheros anda Dios.

Isabel Hernández Esteban

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de 2015

Es tradición en la Iglesia que el Santo Padre haga público el mensaje para la Cuaresma del año próximo con unos seis meses de anticipación, es decir, antes del tiempo de adviento, la Navidad y el inicio del tiempo ordinario, litúrgicamente hablando. Es por ello que sea fácil que a muchos de nosotros se nos haya podido escapar su lectura y meditación en aquellas fechas. Sin embargo, ahora la Cuaresma está a punto de empezar, se iniciará el 18 de febrero y a las seis semanas, viviremos la Semana Santa. Quizás a partir de hoy haya llegado el momento de profundizar en ese mensaje, publicado por el Santo Padre Francisco el 4 de octubPope_Francis_celebrates_New_Years_Day_Mass_for_the_Solemnity_of_Mary_the_Mother_of_God_on_Jan_1_2015_Credit_Bohumil_Petrik_CNAre de 2014, el cual nos llevará a vivir este tiempo de penitencia más cerca de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CUARESMA 2015

Fortalezcan sus corazones (St 5,8)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.

La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.

Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.

El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.

1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26) – La Iglesia

La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).

La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos. Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.

2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) – Las parroquias y las comunidades

Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31).

Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.

En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia. La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).

También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.

Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.

Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.

3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8) – La persona creyente

También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?

En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.

En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.

Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.

Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31). Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.

Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.

Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.

Vaticano, 4 de octubre de 2014
Fiesta de san Francisco de Asís

Franciscus

 mensaje para la Cuaresma

Comunicación Montalegre

 

 

Eventos de la beatificación de Álvaro del Portillo

IMG_2555El primer paso, en Madrid

El cardenal Angelo Amato, nuncio del santo padre Francisco en España, presidió la celebración multitudinaria de la misa de beatificación de Álvaro del Portillo, que se celebró en la zona de Valdebebas de Madrid, en el mediodía del día 27 de septiembre de 2014. El nuncio, en su homilía, habló de la ecología de la santidad y de la pureza de la santidad ante las 300.000 personas que nos congregamos en aquel gran recinto. Antes de celebrar la santa misa se leyó un semblante de la biografía del beato y el mensaje de su santidad el Papa Francisco. La celebración litúrgica fue solemne y de beatificación. La formula para pedir la incorporación de Álvaro del Portillo a la lista de beatos de la Iglesia católica se dijo antes del Gloria. Una vez acabada todos los asistentes arrancamos un caluroso y sentido aplauso. A partir de ese momento, se incorporaron al presbiterio las reliquias del beato que las llevó el niño que se había curado gracias a la intercesión del beato Álvaro, acompañado de sus padres.IMG_2560
La llegada de peregrinos a Valdebebas se fue realizando desde la 7 de la mañana, hora en la que se abrieron las puertas. Fue un acontecimiento único al que muchos quisimos y, además, pudimos estar presentes. No solo había peregrinos venidos de cualquier punto de España, sino también de los países más lejanos. Los idiomas que oíamos eran de todas partes del mundo, y en algunos casos fuimos incapaces de reconocer su origen. No obstante, todos habíamos ido a Madrid por el mismo motivo y estábamos igualmente exultantes de gozo. Las predicciones del tiempo habían sido poco halagüeñas, pero gracias a Dios! no se cumplieron y los paraguas sirvieron para protegernos del sol. En todo momento el servicio de voluntarios nos atendieron repartiendo agua, zumos de frutas, indicando los lugares a los que nos teníamos que dirigir, etc; los servicios públicos sanitarios y los de orden público hicieron otro tanto. Realmente fue una jornada feliz, por la que se había rezado muchísimo, sobre todo por los frutos de conversiones que deseamos que se produzcan. Supimos más tarde que la familia del niño curado y la familia del beato Álvaro pasaron el día anterior juntos, y el niño se sintió como si estuviera el mismo Álvaro con ellos.

IMG_2592La anécdota del día

Cabe señalar que por la Villa de Madrid se decía, con gran sentido del humor, al ver la invasión de gente tan sorprendente que Un tal Álvaro daba un concierto en Valdebebas, lo cual no estaba lejos de lo que dijeron más tarde algunos informativos: Opus Dei Beatificación, fiesta multitudinaria en Valdebebas. En definitiva fue un encuentro magnífico y festivo, de gran alegría para toda la Iglesia.

Dando gracias a Dios

IMG_2624Y como no hay mejor manera para dar gracias a Dios que celebrar una misa de acción de gracias, al día siguiente, en el mediodía del domingo 28 de septiembre de 2014, en el mismo lugar, nos volvimos a encontrar miles de personas. La misa la presidió el prelado del Opus Dei, Dr. Javier Echevarría Rodríguez, el cual había estado junto al beato durante muchísimos años tanto en vida de san Josemaria como cuando el beato Álvaro le sucedió al frente del Opus Dei. El don y la belleza que se imprimen al haber vivido y trabajado junto a un santo y a un beato, y ser desde hace años el prelado y Padre en el Opus Dei, hizo posible que sus palabras se nos quedaran grabadas en nuestro corazón y en nuestra alma. Nos animó a ser apostólicos, a acercar almas a Dios y a proteger a la familia como núcleo de la sociedad. Nos sentimos muy cerca del Padre, que nos habló con mucho cariño, aprecio y agradecimiento. En aquella mañana cayó una llovizna, pero como nos dijo un taxista de Madrid Esta lluvia es agua bendita con lo que se ha celebrado.

Un intensivo en Roma, con el beato Álvaro

Una vez concluidos los actos de la beatificación en Madrid, en los días siguientes se celebrarían diversos eventos en Roma (Italia), donde vivió y murió el beato Álvaro. Así que proseguimos nuestro viaje hacia Roma. En la tarde del día 29 de septiembre de 2014, antes de lo previsto, salió la comitiva de la iglesia prelaticia del Opus Dei, con los restos mortales del beato Álvaro que reposaban en la cripta del oratorio de Santa María de Paz. IMG_2648

El traslado del féretro se hizo en coche hasta la basílica de San Eugenio, ubicada no muy lejos de la iglesia prelaticia. Entre cantos y alabanzas al Señor, varias personas entraron a hombros el féretro, el cual iba cubierto con una hermosa tela adamascada y muchas flores. La basílica estaba llena de gente de tal manera que a la comitiva le costó abrirse paso hasta el pie del presbiterio. Se habían dispuesto varias pantallas y pudimos ver la ceremonia gracias a ellas, no obstante la megafonía fue defectuosa y no pudimos entender bien las palabras del Prelado del Opus Dei.

Concluido el rito, con las lecturas, la homilía y unas oraciones, retiraron el adamascado y las flores, protegiendo los restos mortales del beato Álvaro con una urna, de tal manera que los fieles que quisieran, podían acercarse y besar el cristal o pasar estampas y objetos religiosos, cosa que hicimos todos los que estábamos allí, llenos de emoción. A las 8 de la tarde, se celebró la misa habitual de la basílica pero con el privilegio de estar tan cerca del beato Álvaro.

Beato Alvaro 085Auténtico colaborador de la Verdad

Al día siguiente, se celebraron en Roma dos misas de acción de gracias. Nosotros acudimos por la tarde a la basílica de Santa María la Mayor. La comitiva de obispos, incluido el prelado del Opus Dei, Javier Echevarría Rodríguez , cardenales y otros sacerdotes, acompañados de las voces de un coro masculino impresionante, incrementó la solemnidad de la celebración. El cardenal que presidió la misa, en su homilía, nos dijo, entre otras cosas que la santidad de Dios se refleja en sus santos… Cristo mismo dice apacentaré a mis ovejas. Y citando al papa Francisco nos recordó que Dios nos primerea siempre… Cristo escogió a sus apóstoles, y como un apóstol más así se comportó el beato Álvaro… Fue un auténtico colaborador de la Verdad, fiel custodio de la tradición de la Iglesia pero adaptada a los tiempos… Se entregó a la Iglesia y a la Obra… Transmitió paz siempre, dando a conocer que se sabía hijo de Dios… El Señor nos llama a todos, incluso a las ovejas de otro redil… Por eso todo cristiano es misionero si ha recibido el amor de Cristo… La nueva evangelización supone un darse de cada bautizado… El mejor camino siempre es por medio de nuestra Santísima Madre… Que seamos buenos hijos de nuestra buena Madre.

Los carismas de la IglesiaBeato Alvaro 252

Estaba previsto que en la audiencia del santo padre Francisco del miércoles 1 de octubre de 2014, el Papa se refiriera al beato Álvaro, pero no sabíamos lo que nos iba a decir, lo cual nos supuso una gran expectación. Nos habíamos inscrito con tiempo, y una vez obtenidos los billetes (o entradas) para estar en la plaza de San Pedro, nos dirigimos muy pronto a hacer cola, pues se ha de pasar el control policial habitual. A las 7 de la mañana estábamos allí junto a miles de personas que querían asistir a la audiencia. Antes de las 9 horas, ya retransmitían la primera audiencia del día desde la Aula Pablo VI, o Aula Nervi, llena de personas, preferentemente enfermas, impedidas, o en silla de ruedas. La gente, arrebatada de emoción, gritaba frases de apoyo al Papa, o prorrumpía en aplausos. Cuando el Papa salió de la Aula Nervi, entró en la plaza de San Pedro en coche descubierto, muy rápido. Mientras, por megafonía, en diversos idiomas, se oían los nombres de los países participantes, con expresión de los grupos inscritos de parroquias o de movimientos cristianos.

Beato Alvaro 275Las primeras palabras del santo padre Francisco fueron en italiano. Agradeció a todos los presentes su asistencia a la audiencia, con especial hincapié a todos los fieles del Opus Dei que estaban en Roma con ocasión de la celebración de los actos posteriores a la beatificación de Álvaro del Portillo. El Papa nos habló de los muchos carismas que existen en la Iglesia católica. Dijo que un carisma es más que una característica personal, es un don de Dios, infundido por medio del Espíritu Santo, para el bien de todos, para el servicio de la comunidad y de la Iglesia. Es decir, no es un don para el bien propio sino para el servicio de la comunidad en donde se vive. El Papa nos impelió y nos planteó las preguntas ¿Cómo vives tú tu carisma? ¿Lo tengo olvidado o me sirve para envanecerme? pues con los carismas resplandece la belleza de la fe cristiana, lo cual no ha de ser motivo de confusión, ni de envidias, ni celos… nos ha de servir para unirnos en un solo espíritu, pues esta es la variedad de la Iglesia. Y como era el día de Santa Teresita de Jesús y de la Santa Faz, nos recordó que Teresita amaba mucho a la Iglesia y quería todos los carismas porque en el corazón de la Iglesia está el Amor, y ese era su carisma.
Los agradecimientos y el mensaje se fueron repitiendo en muchos idiomas. El Papa iba añadiendo algún comentario especial. Fue conmovedor oír el mensaje en lengua árabe y las palabras que tuvo el Papa para los cristianos perseguidos en Siria y en otros países. Rezamos la oración del padrenuestro en latín, la cual estaba impresa en el reverso del billete de entrada. Y recibimos la bendición apostólica del Papa que nos infundió de alegría.

A lo largo de aquellas magníficas horas en la plaza de san Pedro de la Ciudad del Vaticano aplaudimos, gritamos, y a pesar de las miles de personas que llenaban la plaza, hasta bien entrada la Via Conciliazione, se percibía un gran silencio y una profunda atención cuando el Papa hablaba. Concluida la audiencia con el Papa, muchos de los asistentes se marcharon pero también muchos otros nos quedamos a ver lo qué ocurría después, abalanzados a las primeras filas y subidos a las sillas. Así los cardenales y los obispos presentes, entre ellos el Prelado del Opus Dei, saludaron uno a uno al santo padre, el cual saludó después a un grupo de enfermos y a un grupo muy numeroso de matrimonios recientes, ataviados con los trajes de su ceremonia nupcial. Cuando el Papa se fue hacia el interior de la Basílica de san Pedro y ya no se le veía ni por las pantallas, fue el momento de irnos y de recordar sus palabras para que se quedaran impresas para siempre.

En el aniversario de la fundación del Opus Dei

A nuestro viaje le quedaba solo una jornada, la cual tenía un contenido muy especial pues era el día el 2 de octubre de 2014, en el que se cumplían 86 años del día en qué san Josemaria vio el Opus Dei y se dejó llevar de la mano de Dios para hacerlo como Él le decía. Aquella mañana se trataba también de moverse rápido y pronto pues queríamos ir a misa a la iglesia prelaticia del Opus Dei, y nuestro lugar de descanso estaba realmente al otro lado del mapa de Roma. El autobús que nos iba a llevar tenía que pasar por delante de la Basílica de San Eugenio, cosa que nos brindó la ocasióBeato Alvaro 335n de echarle besos al beato Álvaro desde la ventana del vehículo público. Pudimos comprobar también el constante entrar y salir de la gente de aquella iglesia, probablemente después de venerar los restos del beato, que aquella misma tarde lo retornarían a la cripta de la iglesia prelaticia de donde había salido el día 29 de septiembre de 2014.

Llegamos con una hora y media de antelación, y mucho antes que nosotros habían llegado otras personas, las cuales tenían la misma intención que nosotros así que hicimos una larga y paciente cola. Nos entretuvimos hablando con unos y con otros, haciéndonos fotos, etc. Nadie nos podía asegurar nada, solo que tuviéramos paciencia. Gracias a Dios! tuvimos el privilegio de estar en un banco del mismo oratorio de Santa María de la Paz. La misa fue concelebrada por siete sacerdotes de diversos países, venidos de diferentes puntos del mundo, al igual que los fieles que nos congregamos allí. El sacerdote que pronunció unas breves palabras en la homilía nos dijo aquello que todos teníamos en el corazón. Que era un privilegio poder estar allí en el mismo día del aniversario de la fundación del Opus Dei, en el lugar donde reposan los restos de san Josemaria Escrivá debajo del altar, en el lugar donde estuvo expuesto el cuerpo del beato Álvaro a las pocas horas de morir, y en donde estuvo también y rezando san Juan Pablo II ante Don Álvaro del Portillo. Efectivamente, en aquel oratorio habían estado tres santos y era un gran privilegio, algo irrepetible estar en un día como aquél. Antes de irnos también aprovechamos para pasar las estampas de san Josemaria por el cristal que protege el féretro de san Josemaria.

El sello de un privilegioBeato Alvaro 176

El regreso a Barcelona fue muy especial pues las vivencias de estos días entre Madrid y Roma nos habían dejado muy removidos y emocionados, con un nuevo impulso apostólico para acercar almas a Dios y hacer crecer a la Iglesia, con nuestro carisma de una entrega total al amor de Dios por medio de la santificación del trabajo y de la familia en medio del mundo.
Isabel Hernández Esteban

 

Los rostros de la esclavitud

Francisco-CoreaSur_DanielIbanezACIPrensa-FlickrErGuiriCC-BY-2.0Como viene siendo costumbre de los santos padres, también el Papa Francisco al regreso de un viaje apostólico aprovechó para conversar con los periodistas que le han seguido minuto a minuto en el evento. En esta ocasión, a la vuelta del importante viaje a Corea del Sur para la celebración de la VI Jornada de la juventud de asiática, el Papa anunció el lema para la próxima Jornada de la Paz 2015. Si para el 2014 ha sido incidir en la fraternidad, para el año 2015 nos propone: Nunca más esclavos sino hermanos. En la noticia que presentamos hoy, publicada en la web Vatican Insider, conoceremos las intenciones del Papa Francisco para este nuevo reto.

“Papa Bergoglio eligió el tema para la celebración, creada por Pablo VI, del primero de enero

REDACCIÓN
TURÍN

El Papa Francisco anuncia el tema del mensaje para la 48a Jornada Mundial de la Paz que se celebrará el uno de enero de 2015: “Ya nunca más esclavos, sino hermanos”. Con frecuencia se piensa que la esclavitud sea un hecho que pertenece al pasado. Sin embargo, esta plaga social se encuentra fuertemente presente también en el mundo de hoy. El Mensaje para el 1º de enero de 2014 estaba dedicado a la fraternidad: “La Fraternidad, fundamento y camino para la paz”. El ser todos hijos de Dios hace, en efecto, a los seres humanos, hermanos y hermanas con igual dignidad. La esclavitud hiere mortalmente dicha fraternidad universal y, por tanto, la paz. La paz, en efecto, tiene lugar cuando el ser humano reconoce, en el otro, un hermano que posee la misma dignidad.  

En el mundo contemporáneo, son múltiples los abominables rostros de la esclavitud: el tráfico de seres humanos, la trata de los migrantes y de la prostitución, el trabajo esclavo, la explotación del hombre por el hombre, así como la mentalidad esclavista respecto de las mujeres y los niños. Y sobre esta herida especulan vergonzosamente individuos y grupos aprovechando la situación causada por tantos conflictos en curso en el mundo, así como por el contexto de la crisis económica y de la corrupción. ¡La esclavitud es una terrible laceración abierta en el cuerpo de la sociedad contemporánea, es una gravísima herida en la carne de Cristo! Para combatirla eficazmente, es necesario ante todo reconocer la inviolable dignidad de toda persona humana, además de mantener inamovible la referencia a la fraternidad, que requiere la superación de la desigualdad, en base a la cual un ser humano puede hacer esclavo a otro, y el consiguiente compromiso de proximidad y gratuidad a favor de un camino de liberación e inclusión para todos.

El objetivo es la construcción de una civilización fundada sobre la igual dignidad de todos los seres humanos, sin discriminación alguna. Para ello, es necesario también el compromiso de parte de los ámbitos de la información, de la educación, y de la cultura en favor de una sociedad renovada y configurada para la libertad, para la justicia y, por tanto, para la paz. La Jornada mundial de la Paz ha sido deseada por Pablo VI y es celebrada cada año el primero de enero. El Mensaje del Santo Padre es enviado a las Cancillerías de todo el mundo e indica además la línea diplomática de la Santa Sede para el año que comienza.”

El lema del Papa Francisco para la Jornada de la Paz 2015

* La foto es de ACIPRENSA

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