Entrevista exclusiva de Claudio Caruso a Mons. Fernando Ocáriz, prelado de la Obra:  «El camino más fiel para servir a la Iglesia es no ser indiferentes a las vicisitudes de nuestro mundo»

Extracto completo del sitio web https://exaudi.org/es/

A las puertas de un momento histórico, el Opus Dei se prepara para celebrar su primer centenario con la mirada puesta en el futuro y los pies arraigados en lo cotidiano. En esta entrevista exclusiva, Claudio Caruso conversa con el prelado de la Obra, Mons. Fernando Ocáriz, en un diálogo profundo que recorre los desafíos de la familia contemporánea, el verdadero impacto de la institución en sus primeros cien años de vida y la vitalidad de la Iglesia en continentes como el africano.

Con una calidez cercana y una visión marcadamente sobrenatural, Don Fernando analiza además el profundo significado de la próxima e histórica visita del Papa León a España bajo el lema «Alzad la mirada». Una conversación imprescindible para comprender cómo el mensaje de san Josemaría —encontrar a Dios en el trabajo, el descanso y las relaciones diarias— sigue siendo una respuesta vibrante y transformadora para los retos de la sociedad actual.

«Mi ilusión para los próximos años es que la Obra sea una gran catequesis para ayudar a hacer realidad la santidad en la vida de todos los días».

San Josemaría nació en una familia practicante. Comenzó su apostolado entre jóvenes, muchos de ellos provenientes de familias católicas. Pero en su vida la Obra se desarrolló en otros países, donde la realidad era diferente. Y hablaba incluso del apostolado “ad fidem”. ¿Qué ve como clave en el apostolado en ambientes donde la familia no solo no aporta mucho a la fe, sino que incluso está desmembrada? En este sentido, ¿cómo se podría impulsar en la sociedad a las familias como “hogares luminosos y alegres”, como decía san Josemaría?

Desde el primer momento, san Josemaría dio gran importancia a la amistad como un lugar privilegiado de evangelización, pues es allí donde compartimos el evangelio de corazón a corazón. En esos vínculos de amistad, la fe se va expandiendo a las familias, a los colegas, a los vecinos… y abre horizontes nuevos a cada uno. Así imaginaba el papel de los primeros cristianos, que mostraban con naturalidad su amistad con Cristo a través de una alegría contagiosa. Y esto continúa vigente. El encuentro con Jesús pone los fundamentos para construir el propio proyecto de vida: ayuda a creer en el amor para siempre, reconoce en los hijos una bendición, da fuerzas para cuidar a los mayores y a los enfermos. Las familias cristianas están llamadas también a ayudar a otras muchas familias.

San Josemaría decía que la Obra está para servir a la Iglesia, ¿cuál considera que es el principal servicio que prestó la Obra a la Iglesia en estos primeros cien años?

El principal aporte del Opus Dei está conectado con la esencia del espíritu que Dios quiso difundir a través de la Obra, desde 1928: una multitud de personas que quieren amar a Dios en su día a día, buscando el modo de que el Evangelio impregne de sentido su trabajo y su descanso, las relaciones con sus parientes y colegas, contribuyendo a humanizar –y cristianizar– los pequeños y grandes sufrimientos de la vida, así como las alegrías y los desafíos que se les presenten, transformando la labor cotidiana en un servicio generoso, una siembra de paz y alegría cristianas en todos los ambientes.

Resultaría más fácil enfocar esta pregunta desde los proyectos institucionales y señalar la inspiración que el mensaje del Opus Dei ha tenido para tantas iniciativas educativas, formativas, solidarias, asistenciales en muchos lugares del mundo. Se podrían poner ejemplos variados, como pueden ser Strathmore College de Kenia, el primer colegio interracial de África, que comenzó en 1961 por impulsado por el espíritu de san Josemaría; centros de formación profesional en Sudamérica, una escuela de dirección en México o un colegio mayor en España. Estando en Roma, es conocido el trabajo de la Pontificia Università della Santa Croce, un centro de estudios eclesiásticos que ha formado estudiantes de 129 países procedentes de más de 1.200 diócesis.

Sin embargo, sin restar valor a esto, me ha llenado de agradecimiento volver a constatar –después de escuchar a más de 50.000 voces de 70 países– que el camino más fiel para servir a la Iglesia desde nuestro espíritu, es identificarse de tal forma con Cristo, que tengamos sus mismos sentimientos para no ser indiferentes a las vicisitudes de nuestro mundo e implicar la propia vida en dar respuesta a las ilusiones y necesidades de todos.

Los cien años de la Obra son un momento de acción de gracias, de reflexión y de mirar hacia adelante: ¿cómo ve a la Obra proyectada en los próximos años?

Mi ilusión para los próximos años es que el centenario de la fundación del Opus Dei sea una ocasión para que cada una y cada uno se renueve interiormente, y desde esa renovación interior –que implica también reconocer los errores y rectificar– podamos servir mejor a Dios, a la Iglesia y a todas las personas, inspirando la transformación del mundo según el corazón de Cristo. Que haya personas del Opus Dei detrás de esas familias unidas porque han sabido pedirse perdón. Que haya periodistas que dicen la verdad, docentes comprometidos con enseñar con humildad y valentía; viejitos alegres y jóvenes solidarios; matrimonios que inspiran a sus hijos en la fe; enfermos que llevan sus dolores con serenidad; médicos que tratan con humanidad a sus pacientes, e ingenieros que invierten sus mejores artes en solucionar los problemas de los más vulnerables, aunque no sea el negocio más rentable. Esta es mi ilusión para los próximos años: que la Obra sea una gran catequesis para ayudar a hacer realidad la santidad en la vida de todos los días y contribuir a “que el amor y la libertad de Cristo presidan todas las manifestaciones de la vida moderna” (san Josemaría, Surco, n. 302).

El Papa ha realizado un viaje a África, por varios países durante diez días.  ¿Cuáles han sido para usted los temas principales de esa visita?

El intenso viaje apostólico de diez días por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial ha sido una elocuente manifestación de la solicitud del Papa y de la Iglesia por todo el género humano y, de modo particular, por el continente africano, una tierra de esperanzas y desafíos igualmente grandes. A la vez, es una oportunidad para renovar la gratitud, el afecto filial y la oración constante por los frutos del pontificado.

En cada viaje, el Santo Padre es un testigo del evangelio y la cercanía de Dios con las personas que lo reciben. Ha reiterado su mensaje de paz y reconciliación como respuesta cristiana a los conflictos. Su peregrinación a la tierra de san Agustín nos revela su propia identidad como hijo espiritual del santo de Hipona y nos invita a buscar en Jesucristo las respuestas para nuestras inquietudes existenciales. Las multitudinarias y alegres celebraciones litúrgicas –como la conmovedora misa de clausura en Malabo– demuestran que la Iglesia en África rebosa vitalidad. El Papa nos ha recordado a todos que este continente es un auténtico pulmón espiritual y un tesoro de fe para el mundo entero.

¿Y qué espera la Obra de los apostolados en ese continente?

La respuesta breve es que esperamos muchísimo, tanto en proyectos de formación como en fidelidad personal a Jesucristo. Los dos sentidos son importantes, pero en el Opus Dei damos una importancia primaria a la espontaneidad apostólica de cada uno, a su libre y responsable iniciativa, guiada por el Espíritu Santo.

San Josemaría amaba entrañablemente a África, con su gran variedad de culturas y de pueblos, y vislumbraba el bien inmenso que sus hombres y mujeres aportarían a la sociedad y a la edificación de la Iglesia. Nos invitaba frecuentemente a soñar con grandes ideales. Lo que más me ilusiona de la tarea del Opus Dei en África es la vida de los africanos que viven el espíritu de la Obra. El Opus Dei no está en África como algo externo, sino que desde hace casi 70 años hay africanos de distintos países que viven el espíritu del Opus Dei, con su propio estilo, en su propia realidad. El Opus Dei es africano porque es católico, universal, como el mensaje del evangelio. Y ya estamos viendo cómo el Opus Dei se expande desde África, a otros lugares del mundo, llevando un testimonio vibrante de fe y de alegría.

En el próximo mes de junio el Papa León visitará por primera vez España, ¿cómo cree que debemos prepararnos para ese acontecimiento en el país de nacimiento de la Obra?

El lema del viaje – “Alzad la mirada” – es una invitación a mirar nuestra realidad saliendo de las lógicas humanas, y entrando en esta visión sobrenatural que nos da el amor de Dios. Acercándonos a Él en los necesitados, con gestos y obras de misericordia, preparamos el corazón para recibir a Jesús en ellos: “Cuanto habéis hecho por mis hermanos más pequeños, por mí lo hicisteis” (Mt 25:40).

San Josemaría llamaba al Papa, evocando a Santa Catalina de Siena, el “dulce Cristo en la tierra”. Otra manera primordial de prepararse para recibir la visita del Santo Padre es rezando por su persona y por los frutos del viaje, para que los corazones de todos estén abiertos a escuchar sus palabras, recibirlas con devoción y, después, hacerles eco en todos los rincones de la sociedad. La fe cristiana tiene grandes implicaciones sociales y eso suele estar presente en un viaje de un Romano Pontífice, que es también un viaje de estado. Pero, lo principal, lo central es que el Papa nos ayuda a encontrarnos con Jesucristo. Solo en Jesucristo y con Jesucristo la vida tiene sentido y los desafíos de la humanidad se pueden mirar con esperanza.

https://exaudi.org/es/mons-fernando-ocariz-el-camino-mas-fiel-para-servir-a-la-iglesia-es-no-ser-indiferentes-a-las-vicisitudes-de-nuestro-mundo/

¡Madre mía, llámala fuerte!

En este mes de mayo me gustaría hacer algunas consideraciones del amor y devoción a Santa María que, desde pequeño, tuvo san Josemaría Escrivá.

Es bien conocido por muchos de nosotros cómo fue creciendo en él esta tierna y recia devoción desde su infancia. Surgió con naturalidad y sencillez gracias al ejemplo de sus padres y a las costumbres familiares. Lo ofrecieron a la Virgen de Torreciudad a la edad de dos años, tras la curación inesperada del niño Josemaría, ya desahuciado por el médico familiar.

Alcanzó mucha fuerza durante sus años en el seminario y de manera muy concreta durante su estancia en Zaragoza, dónde acudía diariamente al Pilar para rezar ante la santa imagen de nuestra Señora, pidiéndole que viera lo que el Señor le pedía y se hiciera realidad, ¡Domina, ut sit!

En su primer libro, Camino, dejó constancia de su amor y devoción a la Virgen María. En él encontramos expresiones que son auténticas oraciones filiales, de un hijo que recurre con confianza a su Madre porque sabe que lo escucha e intercede por él. Un buen ejemplo es el punto 516: “¡Madre! —Llámala fuerte, fuerte. —Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha”. Sin duda se trata de una experiencia personal, fruto de su constante acudir a la protección y ayuda de Santa María.

Al procurar crecer en esa devoción a la Virgen María durante este mes nos puede ayudar la vida santa de San Josemaría y sus escritos y consejos marianos. Muchos hemos aprendido de él a saludarla sirviéndonos de tantas imágenes de María, basta una mirada, una jaculatoria, un pequeño pensamiento.

Mn. Xavier Argelich

Tras los pasos de San Josemaría en Barbastro

Después de la romería a Torreciudad, una treintena de peregrinos nos quedamos en Barbastro, Huesca, y el resto siguió la ruta de regreso a Barcelona. Queríamos pasar por aquellos lugares donde nació San Josemaría el 9 de enero de 1902 y vivió su infancia hasta que su familia Escrivá – Albás se trasladó a vivir a Logroño. San Josemaría vivió durante sus primeros 13 años en esta población.

Nos alojamos en un hotel familiar y confortable de la Avenida de los Pirineos, donde comimos muy bien. Concluida la cena, el rector de Montalegre nos convocó a una reunión informativa para explicarnos las actividades del día siguiente. Estaba prevista la celebración de la santa misa para el grupo en la Catedral, una ruta guiada que nos permitió conocer mejor la infancia del santo y la degustación de unos dulces exquisitos (sin gluten y sin leche) tal como se elaboraban hace más de cien años.

En Barbastro sí que llovió pero sin demasiado entusiasmo por lo que el pasear no se hizo pesado. Para los que no conocíamos Barbastro, es decir, la mayoría, al día siguiente, 2 de mayo de 2026, lo primero que teníamos que localizar era la Catedral. Pero como dicen allí, Siga recto, no tiene pérdida. Efectivamente, al rato de caminar la encontramos. En los alrededores del casco viejo, nos sorprendió a muchos de nosotros cómo la gente nos saludaba por el camino y nos daba los buenos días, y a su vez respondíamos.

Nos situamos en la Capilla de la Cruz, donde se aloja el Santísimo. A las 10h el rector de Montalegre inició en el altar mayor la santa misa el cual nos dijo que Tenemos la Catedral de Barbastro solo para nosotros, todo un privilegio. Los cuatro monaguillos habituales de Montalegre con sus familias formaban parte del grupo de peregrinos. Estos muchachos habían colaborado en los actos de culto en Torreciudad, haciendo un trabajo muy agradecido y muy bien hecho, cosa que también hicieron en esta catedral.

Desde la Catedral se inició la ruta de San Josemaría. El Sr. Manolo, muy bien documentado, nos explicó que dicho templo se construyó en el siglo XVI, y que en la Capilla de la Cruz contrajeron matrimonio los padres del santo en 1898. En 1902 el pequeño San Josemaría fue bautizado en la Catedral. Seguimos la ruta y fuimos a la Casa Natal. Nos explicaron que este lugar es un edificio nuevo pero construido en el mismo lugar donde había una casa de vecinos de alquiler donde vivía la familia Escrivá – Albás. Actualmente sigue siendo una casa de varias plantas. Alberga un auditorio donde vimos un video de la infancia de San Josemaría, un oratorio, y una sala de estar en la planta alta donde se conserva la baranda de hierro del balcón de la vivienda donde vivía la familia, entre otras cosas.

Seguidamente, fuimos a la plaza de la Constitución. Visitamos la iglesia, sin culto, del Colegio de la Escuelas Pías donde San Josemaría cursó sus estudios desde 1907 a 1915 y donde recibió la Primera Comunión en 1912. En el edificio colindante está el Ayuntamiento. Allí, la guía Sra. Paula, nos enseñó la Sala de Plenos del Ayuntamiento donde en el año 1975, San Josemaría, un mes antes de morir, recibió la Medalla de honor de la Ciudad. En la misma sala, fue nombrado Hijo Predilecto de la ciudad en 1948, acto al cual el santo no pudo asistir pues ya vivía en Roma.

A continuación fuimos al Coso que es un paseo amplio y con árboles. A su inicio pudimos degustar unos dulces exquisitos en la Casa Albás. Acercándose la hora de regresar al hotel para almorzar y todo recto y sin perderse, el grupo se fue estirando por otros lugares cercanos. Al final de dicho paseo se ubica la Estación de Autobuses de Barbastro. A la hora prevista todos los peregrinos con nuestro billete en mano subimos al autocar que nos llevó a Barcelona.

 

Realmente estábamos felices y contentos por la experiencia intensa que habíamos vivido siguiendo los pasos de San Josemaría, el santo de lo ordinario, todo ello nos ha conmovido para adentrarnos más en la conmemoración del primer Centenario de la fundación del Opus Dei por San Josemaría en 1928 en Madrid.

Isabel Hernández Esteban

fotos Isabelita, Manolo y Joan

 

Romería de peregrinos de Montalegre a Torreciudad

En la fiesta de San José Obrero, el 1 de mayo de 2026, nuevamente hemos peregrinado al Santuario de Nuestra Señora de Torreciudad en Huesca. El programa de actividades suele ser intenso porque el santuario ofrece muchas posibilidades para visitar y para rezar a la Virgen Santísima como es lo propio de una romería.

Cuando llegamos al santuario sobre las 11 de la mañana fuimos acogidos en el punto de Información y nos invitaron a ver un video sobre los favores recibidos de la Virgen de Torreciudad por diferentes personas de todas partes del mundo. Fueron conmovedores los testimonios de aquellas personas que abrieron su corazón lleno de fe y agradecimiento a la Virgen.

A continuación procesionamos la imagen peregrina de Santa María de Montalegre que hace muchos años se llevó al santuario, y en nuestras romerías la paseamos en volandas cantando cantos de alabanza a Nuestra Señora. Como en el templo del santuario se iba a celebrar un enlace matrimonial, la procesión finalizó en la capilla dedicada a Nuestra Señora de Loreto. Dicha capilla se encuentra en la Cripta de los 40 confesionarios, lugar en el que además se ubican la capilla dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, la de la Sagrada Familia y el museo de imágenes de las vírgenes peregrinas de muchísimos lugares.

La santa misa se celebró en la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe. La presidió el rector de Santa María de Montalegre junto a dos sacerdotes más de otras peregrinaciones que coincidimos en el santuario. Acabada la misa nos desplazamos al templo dedicado a Nuestra Señora de Torreciudad para visionar el Video Mapping, El retablo te cuenta, un espectáculo de luces de colores sobre el retablo de alabastro del altar mayor, con textos de San Josemaría.

A las 14.15h un grupo de voluntarios de la peregrinación montaron mesas y sillas bajo los arcos de la explanada, en la zona dedicada a los Misterios Gloriosos del santo rosario. Cada uno provisto de su almuerzo comimos tranquilamente, incluso compartiendo con los más próximos alimentos y bebidas. Después de recogerlo todo se iniciaba un largo tiempo libre hasta las cinco de la tarde. Muchos pasearon hasta la ermita, o alcanzaron el Vía Crucis. O pusimos velas y cintas a la Virgen, rogándole por nuestras intenciones. Desde cualquier punto del paseo pudimos contemplar la magnitud del embalse del Cinca lleno hasta los topes y el verdor de la abundante vegetación del entorno. Los nubarrones nos estuvieron amenazando pero no fue necesario cubrirnos con el paraguas.

Alas 17h en punto comenzó el rezo del santo rosario alrededor de los arcos del exterior y allí entre las oraciones y los cantos procesionaron la Virgen de Torreciudad y la Virgen de Montalegre, todo ello nos insufló de gozo el corazón y nos acercó mucho más a Nuestra Madre del cielo. La celebración la culminó en la nave central del santuario la Bendición con el Santísimo.

Después de esta jornada tan bien aprovechada y en un ambiente sano y agradable, emprendidos el camino de vuelta, pero con una importante variación en este año 2026: Una treintena de peregrinos íbamos a Barbastro a seguir los caminos de la infancia de San Josemaría en dicha ciudad.

Isabel Hernández Esteban

fotos Isabelita

Inicio de la misión sacerdotal

La ordenación sacerdotal de Josemaría Escrivá, el 28 de marzo de 1925, marca el inicio de un camino que trascendería ampliamente su propia biografía. Más que un acontecimiento aislado, representa el comienzo de una misión espiritual que encontraría su forma definitiva pocos años después, pero que ya se gestaba en sus primeras experiencias pastorales.

En la Zaragoza donde se formó y fue ordenado, y posteriormente en Madrid, su labor sacerdotal se caracterizó por una entrega concreta y silenciosa. Lejos de protagonismos, dedicó sus primeros años a la atención de enfermos, la predicación y la dirección espiritual, especialmente entre personas humildes. Este contacto directo con la realidad cotidiana fue decisivo: en él descubrió que la vida ordinaria —el trabajo, la familia, las preocupaciones diarias— podía ser también lugar de encuentro con Dios.

Aquellos años no estuvieron marcados por grandes proyectos visibles, sino por la fidelidad en lo pequeño. Sin embargo, en su interior crecía una intuición aún difusa sobre una llamada más amplia. Esa inquietud encontraría claridad el 2 de octubre de 1928, también en Madrid, con el nacimiento del Opus Dei, una propuesta que subrayaba la llamada universal a la santidad en medio del mundo.

Su experiencia sacerdotal inicial resulta clave para entender esa intuición. No surgió de una teoría, sino del trato directo con las personas y sus circunstancias. Por eso, su mensaje tenía un tono cercano, práctico, accesible. Frente a visiones más restringidas de la vida espiritual, defendió que todos —sin excepción— están llamados a la santidad.

En un contexto social complejo, previo a la Guerra Civil Española, su actitud fue de constancia, oración y servicio. Sin estridencias, pero con profunda convicción, fue configurando una espiritualidad que años más tarde encontraría eco en el Concilio Vaticano II.

En definitiva, sus primeros años como sacerdote no fueron un simple inicio, sino la raíz de una visión que transformaría la manera de entender la santidad: no como algo extraordinario, sino plenamente inserto en la vida diaria.

Mn. Xavier Argelich

En la Vigilia Pascual: Si sois perseverantes seréis felices hasta la eternidad

Y llegó el amanecer del tercer día de la muerte de Jesús y su sepultura, la cual quedó cubierta por una gran piedra y vigilada por guardias romanos. Pero estaba escrito que Jesucristo iba a resucitar y así lo hizo. Como dice san Pablo durante los 50 días previos a su ascensión se apareció a 500 de los suyos.  Esto es el fundamento de nuestra fe, la Resurrección de Cristo pues vana habría sido su cruz sin la Resurrección y esto es lo que se celebra con toda solemnidad en la Vigilia Pascual, la tercera celebración del Tridu Pascual.

No pudo ser más espléndido en gozo lo que vivimos en Montalegre, pues tuvimos el privilegio de participar en el bautismo, la confirmación y la primera comunión de tres catecúmenos adultos que se habían preparado adecuadamente.

La ceremonia del Fuego

Con el templo prácticamente a oscuras se prendió el fuego preparado para la ocasión en el brasero. El rector lo bendijo, a continuación tomó el cirio y lo grabó con un punzón mientras pronunciaba Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. Suyo es el tiempo y la eternidad. A él la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Amén. Le impuso una serie elementos mientras pronunciaba Por sus llagas, santas y gloriosas, nos proteja y nos guarde, Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Con la luz del Cirio Pascual los sacerdotes y los monaguillos mientras procesionaban fueron encendiendo todas las velitas de los fieles que llenaron el templo. Todos cantamos Lumen Chisti, Deo grátias.

La liturgia de la Palabra

En primer lugar, el rector leyó el Pregón Pascual (Exultet). Los fieles apagamos las velitas y tras la presentación del celebrante se iniciaron las lecturas de los textos bíblicos, con su salmo y oración correspondientes. De las siete lecturas previstas en el canon romano, se leyó la Primera (Génesis), la Tercera (Éxodo) y la Séptima (Ezequiel). Siguió la oración colecta, la epístola y el santo evangelio. A continuación el rector pronunció la homilía: Cristo ha resucitado, celebramos el centro de nuestra fe, hemos hecho un recorrido breve de las lecturas para evitar que la ceremonia fuera muy larga. Con las lecturas escogidas hemos visto como Dios crea el mundo, como el Señor libera a su pueblo y como Cristo resucita. Con todos sus signos y todas sus palabras nos muestra el Señor que Jesucristo ha vencido a la muerte y al pecado. Hoy renovamos nuestra fe revelada y nos disponemos a vivirla con todas sus consecuencias. A continuación el rector se dirigió a los catecúmenos Ester, Alejandro y John Alexander: Con el bautismo se os borrarán los pecados personales y el pecado original para que adquiráis la condición de Hijos de Dios con todo lo que significa. Hoy iniciáis una vida nueva, creced en el amor a Dios y a los demás. Os habéis preparado bien con unos buenos catequistas, ha sido una preparación larga. Pero seguirá más formación cristiana pues nunca se acaba, si sois perseverantes seréis felices hasta la eternidad. Id a anunciar el Evangelio.

 Todos tenemos que trasmitir nuestra alegría, nuestra fe … haced disipar la oscuridad de la muerte.

Las liturgias bautismal y de la confirmación

Tras unas palabras del rector, la soprano y el organista pusieron música a las letanías de los santos. A cada invocación los fieles respondimos Ruega por nosotros. Siguió la Bendición del Agua Bautismal. Con las manos extendidas del celebrante leyó una larga y bella oración. A continuación, a las madrinas y catecúmenos se les interroga y se les impone a los futuros neófitos el óleo de los catecúmenos. Uno a uno, Esther, Alejandro y John Alexander fueron bautizados.

Acabado el rito del bautismo, se inició el rito de la confirmación a los recién bautizados con la imposición de las manos del rector y a su vez con las manos extendidas de los otros sacerdotes presentes en la celebración. Se les impuso en la frente el santo crisma y leyó Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que regeneraste a estos hijos tuyos por el agua y el Espíritu Santo, liberándolos del pecado: envía sobre ellos tu Santo Espíritu, el Paráclito; llénalos con el espíritu de sabiduría y de inteligencia, de consejo y de fortaleza, de ciencia y de piedad, y cólmalos con el espíritu de tu santo temor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Ante tanto gozo, todo el pueblo fiel aplaudimos con entusiasmo.

Siguió la Liturgia Eucarística y la distribución de la Sagrada Comunión, que fue la primera para los neófitos, los cuales al acabar la celebración estaban exultantes.

Agradecimientos finales

La Iglesia de Santa María de Montalegre agradece la participación de las numerosas personas que han hecho posible que las celebraciones del Tridu Pascual se hayan sucedido con normalidad y solemnidad, a los sacerdotes, monaguillos, la soprano y al organista, los sacristanes, a los lectores de la liturgia de la palabra, y por supuesto a todos los fieles que con modestia y decoro han acudido a Montalegre.

Isabel Hernández Esteban

fotos Isabelita

San Juan nos sitúa dentro de la Pasión con alegría, es la visión positiva de la Cruz

En el segundo día del Tridu Pascual, el 3 de abril de 2026, no se celebró la santa misa en ninguna parte del mundo católico pues Jesús ha muerto en la Cruz y no puede suceder la Consagración del pan y el vino. En el Viernes Santo lo que se celebra es el Memorial de la Pasión del Señor el cual tiene tres partes: la liturgia de la Palabra, la Adoración a la Cruz y la Sagrada Comunión.

La liturgia de la Palabra fue extensa. Se leyeron textos del Antiguo Testamento, la carta a los Hebreos y tres sacerdotes leyeron de forma dialogada la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan. A continuación Mn. Jarne pronunció su homilía y nos instruyó en los diferentes aspectos de los relatos de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo por los cuatro evangelistas. Según el año litúrgico, la lectura de la Pasión del Domingo de Ramos cambia. Al año 2026 le corresponde el ciclo A y leímos a san Mateo, en cambio en el Viernes Santo siempre se lee la de san Juan. En los evangelios de Lucas, Marcos y Mateo cada evangelio tiene su perspectiva, explican lo mismo pero como si fueran cuadros, pinturas, con elementos simbólicos. Sin embargo tienen la misma interpretación objetiva porque son Revelación del Espíritu Santo. Estos evangelios sinópticos nos relatan el sacrificio humano de Jesús, hay lucha, hay dolor y clamor al Padre, y nos sitúan frente a la Cruz. Pero el evangelio según san Juan expresa más su gloria, la Cruz es la exaltación de la Gloria de Dios, Jesús es majestuoso y es presentado como Rey, la sangre y el agua que brota de su costado es la Iglesia: Todo está cumplido. San Juan nos sitúa dentro de la Pasión con alegría, es la visión positiva de la Cruz. Invoquemos que nos purifique la Cruz de Cristo.

Acabadas las lecturas y dentro de la parte de la liturgia de la Palabra se leyó la Oración Universal por la Santa Iglesia, por el Papa, por todos los ministros y por los fieles, por los catecúmenos, por la unidad de los cristianos, por los judíos, por los que no creen en Cristo, por los que no creen en Dios, por los gobernantes y por los atribulados. Amén.

Se inició la segunda parte del Oficio con la procesión, desde el fondo del templo, de la Cruz, y cantamos Mirad el árbol de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo, Venid a adorarlo. El pueblo fiel iba acercándose y se inclinaba, se arrodillaba, acariciaba la cruz, la besaba todo ello como gestos humanos de adoración. Al retirarse, los fieles depositaron su limosna destinada en toda la cristiandad católica para cuidar y proteger los lugares santos de la Tierra Santa en Israel, que este año más que nunca necesita nuestro apoyo con la limosna y la oración como nos imploró el santo Padre León XIV.

Por último, en la tercera parte, se distribuyó la sagrada comunión. Y el rector despidió al pueblo con la oración siguiente Descienda, Señor, tu bendición abundante sobre tu pueblo que ha celebrado la muerte de tu Hijo con la esperanza de su resurrección, llegue a él tu perdón, reciba el consuelo, crezca su fe y se afiance en él la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nota de la cronista

Estuvo presente en esta celebración y también la del día anterior nuestro apreciado amigo de Montalegre Sr. Josep Masabeu, el cual desde 2009 preside el Braval una iniciativa de desarrollo y promoción humana del Opus Dei​ situada en el barrio El Raval de Barcelona, que a través del voluntariado se propone promover la cohesión social de los jóvenes y facilitar la incorporación de los inmigrantes en la sociedad, y, además entre otras cosas, durante muchos años ha sido el organista de la Casa.

Isabel Hernández Esteban

 

Las tres instituciones del Jueves Santo en la Iglesia Universal

Las celebraciones del Tridu Pascual en la Iglesia de Santa María de Montalegre han resonado con todo su esplendor y solemnidad, a su vez, con la sobriedad requerida pues la liturgia no precisa espectáculo.

En la fecha de 2 de abril de 2026 se celebró a las 17h la Cena del Señor en el Jueves Santo. Fue presidida por el rector de Montalegre y concelebrada por cuatro sacerdotes más. Igualmente, un sacerdote hizo de maestro de ceremonias y dos más se mantuvieron confesando. Todos ellos de la Prelatura del Opus Dei.

Era la primera celebración del Tridu, fue el memorial de la institución del Orden Sacerdotal, del sacramento de la Eucaristía y del Mandamiento de la Caridad. En los cantos y textos se invocó la Gloria de Cristo que nos dio su vida para la remisión de nuestros pecados implorándole que permaneciese siempre en nuestro corazón.

La lectura del Evangelio y la homilía fue a cargo de Mn. Tusquellas el cual entre otras cosas nos dijo El Señor nos abre el corazón, habiendo amado a los suyos los amó hasta el extremo. Un amor humano y divino por los suyos que somos nosotros, Él nos cuida, nos da alimento que es lo más grande, es divino porque mira a lo eterno y humano porque procede del corazón de Jesús que sabe lo que deseamos y lo que necesitamos porque le importamos mucho. Él se queda en el pan, esto es un milagro pues, como dijo san Josemaría, es fruto de una locura de amor. También nos pidió que rezáramos por los sacerdotes, pues necesitan el apoyo de los fieles con la oración. Nos invitó a seguir el Evangelio pues nos hace ser felices, ya que es un camino hacia el cielo, seremos servidores de Dios y de la humanidad. Este es el mandamiento de la Caridad, amar, sonreír, escuchar, ayudar adelantándonos a los demás en lo que necesiten.

La procesión del Santísimo hasta el Monumento de la Capilla propia se llenó de cantos e incienso con el Pange Lingua. Allí el rector fue el encargado canónicamente de poner la Reserva en su lugar y preservarla con su vida hasta el momento de la Vigilia Pascual.

La soprano Rosa Parellada y el organista Pere Xiberta que nos habían envuelto con su música durante toda la celebración siguieron con un órgano pequeño el canto del Adorote Devote en la Capilla del Santísimo, la cual se cerró a las ocho horas del atardecer hasta la mañana del Viernes Santo en la que a las 12 se rezó el Via Crucis.

 

Isabel Hernández Esteban

fotos Isabelita

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