Publicamos la hoja informativa mensual de julio de 2026.
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La visita del Papa nos invitaba a alzar la mirada. Ahora, al comenzar julio, queremos continuar ese mismo camino. Levantar la mirada no es evadirse de la realidad, sino contemplarla con esperanza, sabiendo que el Señor sigue actuando en el mundo y en nuestro corazón.
La reciente visita del papa León XIV ha sido una ocasión providencial para renovar esta convicción. En sus encuentros con los fieles, con los jóvenes, con las familias y con tantas personas que sufren diversas formas de fragilidad, el Santo Padre nos ha recordado que la Iglesia está llamada a ser una presencia cercana, capaz de escuchar, de acompañar y de ofrecer siempre la alegría del Evangelio.
En varios momentos de su viaje insistió en la necesidad de no dejarnos vencer por el desaliento. También nuestra sociedad experimenta incertidumbres, divisiones y no pocas heridas. Sin embargo, el cristiano sabe que la esperanza no nace del optimismo humano, sino de la certeza de que Cristo ha vencido al pecado y a la muerte. Por eso podemos mirar al futuro con confianza y trabajar cada día por sembrar reconciliación, justicia y paz.
Especialmente significativa ha sido su invitación a vivir una fe que se traduzca en obras concretas de caridad. La vida del cristiano encuentra ahí una de sus expresiones más auténticas: en el cuidado de quienes viven solos, en la acogida de quien llega buscando una oportunidad, en la cercanía a los enfermos y en la educación cristiana de niños y jóvenes. Son gestos sencillos que, realizados con amor, hacen visible el rostro misericordioso de Dios.
El tiempo del verano ofrece además una oportunidad privilegiada para recuperar espacios de silencio, de oración y de convivencia familiar. Todos podemos encontrar momentos para renovar nuestra amistad con el Señor, participar con mayor serenidad en la Eucaristía, abrir un buen libro espiritual o dedicar un tiempo generoso a quienes más nos necesitan.
Continuemos, pues, alzando la mirada. Que no se quede fija únicamente en nuestras preocupaciones inmediatas, sino que se dirija hacia Cristo, que camina siempre con nosotros. Bajo la protección de la Santísima Virgen María, pidamos la gracia de ser, en medio de nuestra ciudad, testigos sencillos y alegres de esa esperanza que nunca defrauda.
Mn. Xavier Argelich
La festividad de San Josemaría Escrivá se celebra en el mundo católico el día 26 de junio. En 2026 la santa misa en su honor se ha celebrado en la Iglesia de Santa María de Montalegre a las 19h. Fue presidida por el Vicario del Opus Dei de Cataluña y Andorra. A su vez, fue concelebrada por Mn. Xavier Argelich, rector de Monta
legre, Mn. Lluís Tusquellas y Mn. Pablo Rojo todos ellos miembros de la Prelatura, y por Mn. Benedito Capitang, rector de la Parroquia de Belén de Barcelona.
Al inicio, el Vicario comentó que con esta misa nos uníamos a las misas de Roma y a las de otros lugares del mundo, y al mismo tiempo a la plegaria por la tragedia de Venezuela.
Los textos de la liturgia de la Palabra de la misa de San Josemaría se centran en la filiación divina, fundamento del espíritu del Opus Dei. En ese sentido, el Vicario destacó en su homilía que el espíritu de los hijos adoptivos de Dios nos hace gritar ¡Abba Padre! Dios nos llama para el amor. San Josemaría había leído a muchos santos y la lectura de estos es inspiradora para las almas y lo han sido para muchas generaciones y ahora, porque eso es bueno entrar en comunión con los santos. Deberíamos perder el miedo a esa connotación que desprende el concepto de perfección y pensar en cómo actuaría Cristo en nuestra vida, en el trabajo, en las relaciones con la familia, las amistades e imitar a Cristo. Ese soplo divino que hemos recibido en la vida de la gracia por el Espíritu Santo a través de la oración, los sacramentos entre otros bienes espirituales, nos va moldeando para la santidad. Puede surgir la pereza, pero también ahí Dios nos espera en las cosas pequeñas.
En cuanto a San Josemaría, podemos recordar que amaba el mundo apasionadamente. Esto es una invitación a que no seamos conformistas a lo que ocurre en el mundo, hemos de remendar el mundo que Dios nos ha dado. Como decía el Papa Francisco No balconeen. Estamos llamados a cambiar el mundo a ser esa Chispa, como recientemente comentó el Papa León XIV.
La parte final
Concluida la santa misa, el rector agradeció a los presentes su participación numerosa, especialmente a Mn. Benedito que ha estado ejerciendo de rector en la Parroquia de Belén y que próximamente regresará a Angola, y como en aquel país africano todavía no se ha desarrollado la labor del Opus Dei, Mn. Argelich le invitó a que fuera el primero en hacerlo. También informó del lanzamiento de la nueva web en pro de la devoción privada a José María Hernández Garnica llamada amigosdechiqui.org, donde se pueden formular peticiones al Siervo de Dios y leer los favores y milagros concedidos.
A continuación se procedió a la veneración de la reliquia de San Josemaría, a la cual se acercaron todos los asistentes. A lo largo de la celebración, el coro de cantores y el organista de la Casa, nos brindaron un programa de cantos magnífico.
Isabel Hernández Esteban
Fotos Isabelita y Pep
En el domingo 31 de mayo de 2026 la Iglesia Católica celebró la solemnidad de la Venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. Esa fecha litúrgicamente coincidió con la festividad de la Visitación de la Virgen a su Prima Santa Isabel, que a su vez se celebra la fiesta patronal de Montalegre. Por tal motivo y como siempre, fue la fecha escogida para la imposición del sacramento de la Confirmación de aquellos jóvenes que recientemente han recibido la formación adecuada y necesaria para dicho sacramento en Montalegre y en las entidades del entorno de Montalegre como Terral y Braval.
Presidió la santa misa el obispo
auxiliar de la Archidiócesis de Barcelona Mons. David Abadías, el cual al inicio de la celebración nos invitó a pedir a Dios el don del Espíritu Santo y el don del Amor para que guíe nuestras vidas poniendo el corazón. Mn. Javier Jarné, sacerdote de la prelatura del Opus Dei, guio, como maestro de ceremonia, la celebración en la cual recibieron la Confirmación 19 jóvenes, chicos y chicas.
La homilía del Obispo Auxiliar de Barcelona Mons. David Abadías
El Espíritu Santo es el centro de la Santísima Trinidad, este don nos permite amar. Dios ama y hace que todo fluya, Dios no se bloquea como nos puede ocurrir a nosotros. A veces, desplazamos a Dios, pero aún así Dios no nos deja, no se cansa de nosotros, por ello nuestro coraz
ón ha de estar abierto. Cuando Dios viene a tu historia dile SÍ, es el sí de los santos, de los patriarcas, de María y de Jesús. Aquí es dónde podemos encontrar la felicidad a pesar de la Cruz que podemos encontrar en nuestro camino. Haced las cosas del lado de Dios, no dividamos nuestro corazón y no nos entreguemos a los ruidos de este mundo que se disipan pronto. Dios estará ahí siempre pues tú vales mucho a los ojos de Dios antes de que nacieras, eres único a sus ojos. Esta es la verdad, que nadie os diga lo contrario pues sería una mentira.
Otros detalles
El rito de la Confirmación siguió por sus cauces habituales, llamando a cada confirmando por su nombre y apellidos, la renovación de las promesas bautismales, la imposición de las manos del obispo y la imposición del crisma. Los confirmados leyeron las plegarias y los catequistas las lecturas de la santa misa. Acompañó los cantos la soprano Sra. Parellada y al órgano Sr. Xiberta. También participaron varios fotógrafos especialistas y otros colaboradores. Al final del acto, la explosión de júbilo de los numerosos asistentes se hizo presente así como el encendido de móviles para plasmar la foto de grupo y la entrega de un pequeño obsequio a los jóvenes recién confirmados.
Isabel Hernández Esteban
fotos Isabelita
Publicamos la hoja informativa mensual de junio de 2026.
El Papa León XIV nos visita y hemos procurado prepararnos lo mejor posible para recibirlo. Nosotros lo esperamos con ilusión y con deseos de estar con él y escuchar sus palabras. Aunque no todos podremos asistir a sus encuentros, nos llena de esperanza tenerlo en nuestra ciudad. Por eso, no solo le damos la bienvenida, sino que nos hemos preparado con oración personal y comunitaria para disponer nuestro interior para recibir todas las gracias que en estos días nos concederá nuestro Señor.
Queremos alzar la mirada a la Cruz que corona la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia y aún más arriba, al mismo Jesucristo. Por eso, la visita del Vice-Cristo en la tierra nos empuja hacia una mayor consciencia de quienes somos y a dónde nos encaminamos. El Papa viene a confirmarnos en la fe, en esa fe en Dios que llena toda nuestra existencia e ilumina todo nuestro peregrinar terreno hacia Él. ¡Alzad la mirada! No nos quedemos en lo emotivo del momento, profundicemos en ese Amor de Dios que nos lleva a vivir con entrega a Él y a los demás en todas las circunstancias de nuestra vida. La mirada elevada nos facilita afrontar cualquier situación personal, familiar, profesional y social con una visión totalmente distinta a la mayoría de las personas que tenemos a nuestro alrededor. Las vemos y afrontamos con una luz muy especial y con una actitud interior llena de esperanza.
Al levantar la mirada descubrimos con facilidad por qué suceden las cosas, por qué existo y el porqué del valor de la verdad, entre tantas otras cosas. Existo por y para Dios, para gozar de su amor y encarnarlo. Todo lo que me sucede es para que ese amor crezca en mí y se derrame a mi alrededor. Descubro y veo con claridad la verdad que hay en el ser humano y en el mundo creados y procuro, entonces, vivir en Verdad. Aprovechemos al máximo este gran momento histórico.
Mn. Xavier Argelich
Tal como hemos adelantado en el anuncio de la página de inicio de esta web, la Iglesia de Santa María de Montalegre con sus fieles va al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en Francia. La devoción mariana de los católicos no solo se manifiesta rezando las oraciones que más le gusta a la Santísima Virgen, sino también peregrinando a los lugares en dónde la Iglesia Católica ha determinado que efectivamente allí vivió en Tierra Santa como en los sitios en dónde se apareció y que desde hace años son santuarios dedicados a Nuestra Señora.
Nos es la primera vez que Montalegre promueve una peregrinación a Lourdes, pero es un santuario al que nos gusta repetir la visita, allí te encuentras con la Virgen Santísima y tu alma se siente en paz. Así que os proponemos los días 10, 11 y 12 de octubre de 2026 para el viaje, en el llamado Puente del Pilar.
Datos principales:
Ida y vuelta en autocar por el interior, es decir, no iremos por la Junquera y la autopista francesa pues el trayecto es mucho más largo.
El día 10 de octubre de 2026 saldremos de Barcelona temprano, almorzaremos por el camino, en principio en la población de Bossost, cerca de la frontera francesa. En Lourdes nos alojaremos en un hotel de tres * muy cerca de la entrada del Santuario. Allí estaremos hasta después del almuerzo del día 12 de octubre de 2026 en régimen de pensión completa. Regresaremos a Barcelona esa misma tarde.
Participaremos en la misa internacional del domingo día 11 de octubre de 2026, en la que concelebrará el sacerdote que nos acompañará en la peregrinación.
Del resto de las actividades informaremos en los próximos días.
El precio variará según el número de personas del grupo. Si es de 20 personas, el precio es de 455 euros por persona en habitación doble. Si el grupo aumenta el precio irá bajando.
Si estáis interesados contactar con RT Cultural tel. 931226700.
IMPORTANTE: A efectos de reserva de plaza se ha de hacer transferencia o pagar en las oficinas de RT Cultural el importe de 200 euros por persona hasta el 30 de junio de 2026, y el resto por partes hasta el 19 de septiembre de 2026.
También podéis contactar con las oficinas de la Iglesia de Santa María de Montalegre tel. 933014347.
Fotos Joan R.
Comunicación Montalegre
Extracto completo del sitio web https://exaudi.org/es/
A las puertas de un momento histórico, el Opus Dei se prepara para celebrar su primer centenario con la mirada puesta en el futuro y los pies arraigados en lo cotidiano. En esta entrevista exclusiva, Claudio Caruso conversa con el prelado de la Obra, Mons. Fernando Ocáriz, en un diálogo profundo que recorre los desafíos de la familia contemporánea, el verdadero impacto de la institución en sus primeros cien años de vida y la vitalidad de la Iglesia en continentes como el africano.
Con una calidez cercana y una visión marcadamente sobrenatural, Don Fernando analiza además el profundo significado de la próxima e histórica visita del Papa León a España bajo el lema «Alzad la mirada». Una conversación imprescindible para comprender cómo el mensaje de san Josemaría —encontrar a Dios en el trabajo, el descanso y las relaciones diarias— sigue siendo una respuesta vibrante y transformadora para los retos de la sociedad actual.
«Mi ilusión para los próximos años es que la Obra sea una gran catequesis para ayudar a hacer realidad la santidad en la vida de todos los días».
San Josemaría nació en una familia practicante. Comenzó su apostolado entre jóvenes, muchos de ellos provenientes de familias católicas. Pero en su vida la Obra se desarrolló en otros países, donde la realidad era diferente. Y hablaba incluso del apostolado “ad fidem”. ¿Qué ve como clave en el apostolado en ambientes donde la familia no solo no aporta mucho a la fe, sino que incluso está desmembrada? En este sentido, ¿cómo se podría impulsar en la sociedad a las familias como “hogares luminosos y alegres”, como decía san Josemaría?
Desde el primer momento, san Josemaría dio gran importancia a la amistad como un lugar privilegiado de evangelización, pues es allí donde compartimos el evangelio de corazón a corazón. En esos vínculos de amistad, la fe se va expandiendo a las familias, a los colegas, a los vecinos… y abre horizontes nuevos a cada uno. Así imaginaba el papel de los primeros cristianos, que mostraban con naturalidad su amistad con Cristo a través de una alegría contagiosa. Y esto continúa vigente. El encuentro con Jesús pone los fundamentos para construir el propio proyecto de vida: ayuda a creer en el amor para siempre, reconoce en los hijos una bendición, da fuerzas para cuidar a los mayores y a los enfermos. Las familias cristianas están llamadas también a ayudar a otras muchas familias.
San Josemaría decía que la Obra está para servir a la Iglesia, ¿cuál considera que es el principal servicio que prestó la Obra a la Iglesia en estos primeros cien años?
El principal aporte del Opus Dei está conectado con la esencia del espíritu que Dios quiso difundir a través de la Obra, desde 1928: una multitud de personas que quieren amar a Dios en su día a día, buscando el modo de que el Evangelio impregne de sentido su trabajo y su descanso, las relaciones con sus parientes y colegas, contribuyendo a humanizar –y cristianizar– los pequeños y grandes sufrimientos de la vida, así como las alegrías y los desafíos que se les presenten, transformando la labor cotidiana en un servicio generoso, una siembra de paz y alegría cristianas en todos los ambientes.
Resultaría más fácil enfocar esta pregunta desde los proyectos institucionales y señalar la inspiración que el mensaje del Opus Dei ha tenido para tantas iniciativas educativas, formativas, solidarias, asistenciales en muchos lugares del mundo. Se podrían poner ejemplos variados, como pueden ser Strathmore College de Kenia, el primer colegio interracial de África, que comenzó en 1961 por impulsado por el espíritu de san Josemaría; centros de formación profesional en Sudamérica, una escuela de dirección en México o un colegio mayor en España. Estando en Roma, es conocido el trabajo de la Pontificia Università della Santa Croce, un centro de estudios eclesiásticos que ha formado estudiantes de 129 países procedentes de más de 1.200 diócesis.
Sin embargo, sin restar valor a esto, me ha llenado de agradecimiento volver a constatar –después de escuchar a más de 50.000 voces de 70 países– que el camino más fiel para servir a la Iglesia desde nuestro espíritu, es identificarse de tal forma con Cristo, que tengamos sus mismos sentimientos para no ser indiferentes a las vicisitudes de nuestro mundo e implicar la propia vida en dar respuesta a las ilusiones y necesidades de todos.
Los cien años de la Obra son un momento de acción de gracias, de reflexión y de mirar hacia adelante: ¿cómo ve a la Obra proyectada en los próximos años?
Mi ilusión para los próximos años es que el centenario de la fundación del Opus Dei sea una ocasión para que cada una y cada uno se renueve interiormente, y desde esa renovación interior –que implica también reconocer los errores y rectificar– podamos servir mejor a Dios, a la Iglesia y a todas las personas, inspirando la transformación del mundo según el corazón de Cristo. Que haya personas del Opus Dei detrás de esas familias unidas porque han sabido pedirse perdón. Que haya periodistas que dicen la verdad, docentes comprometidos con enseñar con humildad y valentía; viejitos alegres y jóvenes solidarios; matrimonios que inspiran a sus hijos en la fe; enfermos que llevan sus dolores con serenidad; médicos que tratan con humanidad a sus pacientes, e ingenieros que invierten sus mejores artes en solucionar los problemas de los más vulnerables, aunque no sea el negocio más rentable. Esta es mi ilusión para los próximos años: que la Obra sea una gran catequesis para ayudar a hacer realidad la santidad en la vida de todos los días y contribuir a “que el amor y la libertad de Cristo presidan todas las manifestaciones de la vida moderna” (san Josemaría, Surco, n. 302).
El Papa ha realizado un viaje a África, por varios países durante diez días. ¿Cuáles han sido para usted los temas principales de esa visita?
El intenso viaje apostólico de diez días por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial ha sido una elocuente manifestación de la solicitud del Papa y de la Iglesia por todo el género humano y, de modo particular, por el continente africano, una tierra de esperanzas y desafíos igualmente grandes. A la vez, es una oportunidad para renovar la gratitud, el afecto filial y la oración constante por los frutos del pontificado.
En cada viaje, el Santo Padre es un testigo del evangelio y la cercanía de Dios con las personas que lo reciben. Ha reiterado su mensaje de paz y reconciliación como respuesta cristiana a los conflictos. Su peregrinación a la tierra de san Agustín nos revela su propia identidad como hijo espiritual del santo de Hipona y nos invita a buscar en Jesucristo las respuestas para nuestras inquietudes existenciales. Las multitudinarias y alegres celebraciones litúrgicas –como la conmovedora misa de clausura en Malabo– demuestran que la Iglesia en África rebosa vitalidad. El Papa nos ha recordado a todos que este continente es un auténtico pulmón espiritual y un tesoro de fe para el mundo entero.
¿Y qué espera la Obra de los apostolados en ese continente?
La respuesta breve es que esperamos muchísimo, tanto en proyectos de formación como en fidelidad personal a Jesucristo. Los dos sentidos son importantes, pero en el Opus Dei damos una importancia primaria a la espontaneidad apostólica de cada uno, a su libre y responsable iniciativa, guiada por el Espíritu Santo.
San Josemaría amaba entrañablemente a África, con su gran variedad de culturas y de pueblos, y vislumbraba el bien inmenso que sus hombres y mujeres aportarían a la sociedad y a la edificación de la Iglesia. Nos invitaba frecuentemente a soñar con grandes ideales. Lo que más me ilusiona de la tarea del Opus Dei en África es la vida de los africanos que viven el espíritu de la Obra. El Opus Dei no está en África como algo externo, sino que desde hace casi 70 años hay africanos de distintos países que viven el espíritu del Opus Dei, con su propio estilo, en su propia realidad. El Opus Dei es africano porque es católico, universal, como el mensaje del evangelio. Y ya estamos viendo cómo el Opus Dei se expande desde África, a otros lugares del mundo, llevando un testimonio vibrante de fe y de alegría.
En el próximo mes de junio el Papa León visitará por primera vez España, ¿cómo cree que debemos prepararnos para ese acontecimiento en el país de nacimiento de la Obra?
El lema del viaje – “Alzad la mirada” – es una invitación a mirar nuestra realidad saliendo de las lógicas humanas, y entrando en esta visión sobrenatural que nos da el amor de Dios. Acercándonos a Él en los necesitados, con gestos y obras de misericordia, preparamos el corazón para recibir a Jesús en ellos: “Cuanto habéis hecho por mis hermanos más pequeños, por mí lo hicisteis” (Mt 25:40).
San Josemaría llamaba al Papa, evocando a Santa Catalina de Siena, el “dulce Cristo en la tierra”. Otra manera primordial de prepararse para recibir la visita del Santo Padre es rezando por su persona y por los frutos del viaje, para que los corazones de todos estén abiertos a escuchar sus palabras, recibirlas con devoción y, después, hacerles eco en todos los rincones de la sociedad. La fe cristiana tiene grandes implicaciones sociales y eso suele estar presente en un viaje de un Romano Pontífice, que es también un viaje de estado. Pero, lo principal, lo central es que el Papa nos ayuda a encontrarnos con Jesucristo. Solo en Jesucristo y con Jesucristo la vida tiene sentido y los desafíos de la humanidad se pueden mirar con esperanza.
En este mes de mayo me gustaría hacer algunas consideraciones del amor y devoción a Santa María que, desde pequeño, tuvo san Josemaría Escrivá.
Es bien conocido por muchos de nosotros cómo fue creciendo en él esta tierna y recia devoción desde su infancia. Surgió con naturalidad y sencillez gracias al ejemplo de sus padres y a las costumbres familiares. Lo ofrecieron a la Virgen de Torreciudad a la edad de dos años, tras la curación inesperada del niño Josemaría, ya desahuciado por el médico familiar.
Alcanzó mucha fuerza durante sus años en el seminario y de manera muy concreta durante su estancia en Zaragoza, dónde acudía diariamente al Pilar para rezar ante la santa imagen de nuestra Señora, pidiéndole que viera lo que el Señor le pedía y se hiciera realidad, ¡Domina, ut sit!
En su primer libro, Camino, dejó constancia de su amor y devoción a la Virgen María. En él encontramos expresiones que son auténticas oraciones filiales, de un hijo que recurre con confianza a su Madre porque sabe que lo escucha e intercede por él. Un buen ejemplo es el punto 516: “¡Madre! —Llámala fuerte, fuerte. —Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha”. Sin duda se trata de una experiencia personal, fruto de su constante acudir a la protección y ayuda de Santa María.
Al procurar crecer en esa devoción a la Virgen María durante este mes nos puede ayudar la vida santa de San Josemaría y sus escritos y consejos marianos. Muchos hemos aprendido de él a saludarla sirviéndonos de tantas imágenes de María, basta una mirada, una jaculatoria, un pequeño pensamiento.
Mn. Xavier Argelich
Publicamos la hoja informativa mensual de mayo de 2026.
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