Se celebrará la misa del gallo el día 24 de diciembre de 2014 a las 23 horas en la Església de Santa Maria de Montalegre.
Se celebrará la misa del gallo el día 24 de diciembre de 2014 a las 23 horas en la Església de Santa Maria de Montalegre.
En sufragio por el siervo de Dios, José María Hernández Garnica, en el aniversario de su tránsito, el martes 9 de diciembre de 2014, a las 19 horas, en la l’Església de Santa Maria de Montalegre.
Después de los cuatro domingos del tiempo de Adviento, un tiempo fuerte de la liturgia, en el que nos habremos preparado a través de la penitencia y la oración, llegaremos al día 25, en el que conmemoraremos nuevamente el Nacimiento de Jesús en Belén.
Realmente es grande el hecho que recordamos, que resumimos en pocas palabras, pero que es casi inabarcable por nuestro entendimiento: Dios infinito y eterno se hace hombre, y encierra su divinidad en una naturaleza humana… Y así entra Dios en el mundo, hecho un niño y sometido a las leyes de la Naturaleza que Él mismo creó. Y así le veremos muchas veces a lo largo de estos días, en tantas representaciones inspiradas en el relato que encontramos en los Evangelio: Jesús, María y José, los pastores y sus ovejas, la estrella, y allá lejos los Magos que vienen de Oriente…
Quizá porque la Navidad es algo tan grande hay que verla con ojos de niño, que aceptan la Verdad sin hacerse grandes preguntas, sencillamente, que se acerca al nacimiento a mirar y a rezar, y a jugar con la imaginación junto a Jesús pequeñito…
Quizá por eso los mejores textos para la vivir la Navidad no son los grandes tratados de teología que intentarán explicarnos el misterio, sino que los encontramos en los Villancicos, esas canciones en las que la tradición ha querido rendirse ante la gran maravilla, ante aquello que es tan grande que no cabe en nuestra cabeza, pero que comprendemos con el corazón, que es el que sabe de amor.
Mn Francesc Perarnau
Con la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, terminamos un año litúrgico en la Iglesia. Esto nos permite hacer una breve reflexión sobre la Liturgia en la Iglesia y su importancia.
La palabra Liturgia tiene su origen en una palabra griega (leitourgia) y se refiere a un servicio público, generalmente ofrecido por un individuo a la comunidad. Entre los diferentes usos que hoy tiene este término, lo usamos en la Iglesia Católica para designar todo el conjunto de la oración pública de la Iglesia y de la celebración de los sacramentos.
La liturgia es mucho mas que la organización de los diferentes ritos, de su estructura y las normas por las que se rige; se refiere mas bien a la razón y significado de los símbolos y de los signos que en los ritos se contiene, en los que se expresa la celebración de la fe.
En la constitución del Concilio Vaticano II dedicada a la Liturgia (Sacrosantum Concilium), un auténtico tratado sobre el tema, se explican los fundamentos de la misma y los criterios con los que hay que vivirla.
Una idea central es que Jesucristo es el Sacerdote principal, y toda la Liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo:
“La Liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella, los signos sensibles significan y cada uno a su manera realizan la santificación del hombre, y así el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia” (SC 7).
A través de las celebraciones litúrgicas, que se desarrollan a lo largo del Año litúrgico, la Iglesia nos ilumina, nos enseña, nos introduce en la vida del Cuerpo Místico de Cristo. Se puede decir que es a través de ella que vivimos en Cristo.
Mn Francesc Perarnau
Es el título de un libro que hace referencia a la evangelización del Japón, de José Miguel Cejas, editado por Rialp. Está compuesto de una treintena de relatos personales. En primer lugar, de aquellas personas que fueron al Japón por impulso del beato Álvaro del Portillo, cuando era el prelado y padre en el Opus Dei, primer sucesor de san Josemaria, cumpliendo así un deseo del fundador de la Obra, el de dar a conocer a los japoneses el Opus Dei. Y también de japoneses que dieron fruto a la evangelización. Cada relato sitúa al lector en un punto fijo del país del lejano Oriente y de su historia, pues algunos relatos refieren la llegada de los primeros evangelizadores al Japón, las persecuciones subsiguientes y la estabilización religiosa, así como hechos de la historia política y social de aquel país. Lo que más conmueve son las referencias que hacen los protagonistas del relato a sus antepasados.
Uno de ellos es del escultor de la Basílica de la Sagrada Familia
(Barcelona), señor Etsuro Soto, un japonés que llegó por casualidad a Barcelona y aquí se ha quedado, lugar en donde ha conocido la fe de Cristo. En su relato, realizado a la par con el arquitecto de la Sagrada Familia, señor José Manuel Almuzara López, se refiere a su Japón natal, de su conversión al catolicismo, de su obra escultórica, y también de la Iglesia de Santa María de Montalegre, para la cual esculpió una imagen de san Josemaria, que fue bendecida el día 18 de mayo de 2008 por el actual prelado del Opus Dei, Dr. Javier Echevarria.
Isabel Hernández Esteban
El cardenal Angelo Amato, nuncio del santo padre Francisco en España, presidió la celebración multitudinaria de la misa de beatificación de Álvaro del Portillo, que se celebró en la zona de Valdebebas de Madrid, en el mediodía del día 27 de septiembre de 2014. El nuncio, en su homilía, habló de la ecología de la santidad y de la pureza de la santidad ante las 300.000 personas que nos congregamos en aquel gran recinto. Antes de celebrar la santa misa se leyó un semblante de la biografía del beato y el mensaje de su santidad el Papa Francisco. La celebración litúrgica fue solemne y de beatificación. La formula para pedir la incorporación de Álvaro del Portillo a la lista de beatos de la Iglesia católica se dijo antes del Gloria. Una vez acabada todos los asistentes arrancamos un caluroso y sentido aplauso. A partir de ese momento, se incorporaron al presbiterio las reliquias del beato que las llevó el niño que se había curado gracias a la intercesión del beato Álvaro, acompañado de sus padres.
La llegada de peregrinos a Valdebebas se fue realizando desde la 7 de la mañana, hora en la que se abrieron las puertas. Fue un acontecimiento único al que muchos quisimos y, además, pudimos estar presentes. No solo había peregrinos venidos de cualquier punto de España, sino también de los países más lejanos. Los idiomas que oíamos eran de todas partes del mundo, y en algunos casos fuimos incapaces de reconocer su origen. No obstante, todos habíamos ido a Madrid por el mismo motivo y estábamos igualmente exultantes de gozo. Las predicciones del tiempo habían sido poco halagüeñas, pero gracias a Dios! no se cumplieron y los paraguas sirvieron para protegernos del sol. En todo momento el servicio de voluntarios nos atendieron repartiendo agua, zumos de frutas, indicando los lugares a los que nos teníamos que dirigir, etc; los servicios públicos sanitarios y los de orden público hicieron otro tanto. Realmente fue una jornada feliz, por la que se había rezado muchísimo, sobre todo por los frutos de conversiones que deseamos que se produzcan. Supimos más tarde que la familia del niño curado y la familia del beato Álvaro pasaron el día anterior juntos, y el niño se sintió como si estuviera el mismo Álvaro con ellos.
Cabe señalar que por la Villa de Madrid se decía, con gran sentido del humor, al ver la invasión de gente tan sorprendente que Un tal Álvaro daba un concierto en Valdebebas, lo cual no estaba lejos de lo que dijeron más tarde algunos informativos: Opus Dei Beatificación, fiesta multitudinaria en Valdebebas. En definitiva fue un encuentro magnífico y festivo, de gran alegría para toda la Iglesia.
Dando gracias a Dios
Y como no hay mejor manera para dar gracias a Dios que celebrar una misa de acción de gracias, al día siguiente, en el mediodía del domingo 28 de septiembre de 2014, en el mismo lugar, nos volvimos a encontrar miles de personas. La misa la presidió el prelado del Opus Dei, Dr. Javier Echevarría Rodríguez, el cual había estado junto al beato durante muchísimos años tanto en vida de san Josemaria como cuando el beato Álvaro le sucedió al frente del Opus Dei. El don y la belleza que se imprimen al haber vivido y trabajado junto a un santo y a un beato, y ser desde hace años el prelado y Padre en el Opus Dei, hizo posible que sus palabras se nos quedaran grabadas en nuestro corazón y en nuestra alma. Nos animó a ser apostólicos, a acercar almas a Dios y a proteger a la familia como núcleo de la sociedad. Nos sentimos muy cerca del Padre, que nos habló con mucho cariño, aprecio y agradecimiento. En aquella mañana cayó una llovizna, pero como nos dijo un taxista de Madrid Esta lluvia es agua bendita con lo que se ha celebrado.
Un intensivo en Roma, con el beato Álvaro
Una vez concluidos los actos de la beatificación en Madrid, en los días siguientes se celebrarían diversos eventos en Roma (Italia), donde vivió y murió el beato Álvaro. Así que proseguimos nuestro viaje hacia Roma. En la tarde del día 29 de septiembre de 2014, antes de lo previsto, salió la comitiva de la iglesia prelaticia del Opus Dei, con los restos mortales del beato Álvaro que reposaban en la cripta del oratorio de Santa María de Paz. 
El traslado del féretro se hizo en coche hasta la basílica de San Eugenio, ubicada no muy lejos de la iglesia prelaticia. Entre cantos y alabanzas al Señor, varias personas entraron a hombros el féretro, el cual iba cubierto con una hermosa tela adamascada y muchas flores. La basílica estaba llena de gente de tal manera que a la comitiva le costó abrirse paso hasta el pie del presbiterio. Se habían dispuesto varias pantallas y pudimos ver la ceremonia gracias a ellas, no obstante la megafonía fue defectuosa y no pudimos entender bien las palabras del Prelado del Opus Dei.
Concluido el rito, con las lecturas, la homilía y unas oraciones, retiraron el adamascado y las flores, protegiendo los restos mortales del beato Álvaro con una urna, de tal manera que los fieles que quisieran, podían acercarse y besar el cristal o pasar estampas y objetos religiosos, cosa que hicimos todos los que estábamos allí, llenos de emoción. A las 8 de la tarde, se celebró la misa habitual de la basílica pero con el privilegio de estar tan cerca del beato Álvaro.
Auténtico colaborador de la Verdad
Al día siguiente, se celebraron en Roma dos misas de acción de gracias. Nosotros acudimos por la tarde a la basílica de Santa María la Mayor. La comitiva de obispos, incluido el prelado del Opus Dei, Javier Echevarría Rodríguez , cardenales y otros sacerdotes, acompañados de las voces de un coro masculino impresionante, incrementó la solemnidad de la celebración. El cardenal que presidió la misa, en su homilía, nos dijo, entre otras cosas que la santidad de Dios se refleja en sus santos… Cristo mismo dice apacentaré a mis ovejas. Y citando al papa Francisco nos recordó que Dios nos primerea siempre… Cristo escogió a sus apóstoles, y como un apóstol más así se comportó el beato Álvaro… Fue un auténtico colaborador de la Verdad, fiel custodio de la tradición de la Iglesia pero adaptada a los tiempos… Se entregó a la Iglesia y a la Obra… Transmitió paz siempre, dando a conocer que se sabía hijo de Dios… El Señor nos llama a todos, incluso a las ovejas de otro redil… Por eso todo cristiano es misionero si ha recibido el amor de Cristo… La nueva evangelización supone un darse de cada bautizado… El mejor camino siempre es por medio de nuestra Santísima Madre… Que seamos buenos hijos de nuestra buena Madre.
Estaba previsto que en la audiencia del santo padre Francisco del miércoles 1 de octubre de 2014, el Papa se refiriera al beato Álvaro, pero no sabíamos lo que nos iba a decir, lo cual nos supuso una gran expectación. Nos habíamos inscrito con tiempo, y una vez obtenidos los billetes (o entradas) para estar en la plaza de San Pedro, nos dirigimos muy pronto a hacer cola, pues se ha de pasar el control policial habitual. A las 7 de la mañana estábamos allí junto a miles de personas que querían asistir a la audiencia. Antes de las 9 horas, ya retransmitían la primera audiencia del día desde la Aula Pablo VI, o Aula Nervi, llena de personas, preferentemente enfermas, impedidas, o en silla de ruedas. La gente, arrebatada de emoción, gritaba frases de apoyo al Papa, o prorrumpía en aplausos. Cuando el Papa salió de la Aula Nervi, entró en la plaza de San Pedro en coche descubierto, muy rápido. Mientras, por megafonía, en diversos idiomas, se oían los nombres de los países participantes, con expresión de los grupos inscritos de parroquias o de movimientos cristianos.
Las primeras palabras del santo padre Francisco fueron en italiano. Agradeció a todos los presentes su asistencia a la audiencia, con especial hincapié a todos los fieles del Opus Dei que estaban en Roma con ocasión de la celebración de los actos posteriores a la beatificación de Álvaro del Portillo. El Papa nos habló de los muchos carismas que existen en la Iglesia católica. Dijo que un carisma es más que una característica personal, es un don de Dios, infundido por medio del Espíritu Santo, para el bien de todos, para el servicio de la comunidad y de la Iglesia. Es decir, no es un don para el bien propio sino para el servicio de la comunidad en donde se vive. El Papa nos impelió y nos planteó las preguntas ¿Cómo vives tú tu carisma? ¿Lo tengo olvidado o me sirve para envanecerme? pues con los carismas resplandece la belleza de la fe cristiana, lo cual no ha de ser motivo de confusión, ni de envidias, ni celos… nos ha de servir para unirnos en un solo espíritu, pues esta es la variedad de la Iglesia. Y como era el día de Santa Teresita de Jesús y de la Santa Faz, nos recordó que Teresita amaba mucho a la Iglesia y quería todos los carismas porque en el corazón de la Iglesia está el Amor, y ese era su carisma.
Los agradecimientos y el mensaje se fueron repitiendo en muchos idiomas. El Papa iba añadiendo algún comentario especial. Fue conmovedor oír el mensaje en lengua árabe y las palabras que tuvo el Papa para los cristianos perseguidos en Siria y en otros países. Rezamos la oración del padrenuestro en latín, la cual estaba impresa en el reverso del billete de entrada. Y recibimos la bendición apostólica del Papa que nos infundió de alegría.
A lo largo de aquellas magníficas horas en la plaza de san Pedro de la Ciudad del Vaticano aplaudimos, gritamos, y a pesar de las miles de personas que llenaban la plaza, hasta bien entrada la Via Conciliazione, se percibía un gran silencio y una profunda atención cuando el Papa hablaba. Concluida la audiencia con el Papa, muchos de los asistentes se marcharon pero también muchos otros nos quedamos a ver lo qué ocurría después, abalanzados a las primeras filas y subidos a las sillas. Así los cardenales y los obispos presentes, entre ellos el Prelado del Opus Dei, saludaron uno a uno al santo padre, el cual saludó después a un grupo de enfermos y a un grupo muy numeroso de matrimonios recientes, ataviados con los trajes de su ceremonia nupcial. Cuando el Papa se fue hacia el interior de la Basílica de san Pedro y ya no se le veía ni por las pantallas, fue el momento de irnos y de recordar sus palabras para que se quedaran impresas para siempre.
En el aniversario de la fundación del Opus Dei
A nuestro viaje le quedaba solo una jornada, la cual tenía un contenido muy especial pues era el día el 2 de octubre de 2014, en el que se cumplían 86 años del día en qué san Josemaria vio el Opus Dei y se dejó llevar de la mano de Dios para hacerlo como Él le decía. Aquella mañana se trataba también de moverse rápido y pronto pues queríamos ir a misa a la iglesia prelaticia del Opus Dei, y nuestro lugar de descanso estaba realmente al otro lado del mapa de Roma. El autobús que nos iba a llevar tenía que pasar por delante de la Basílica de San Eugenio, cosa que nos brindó la ocasió
n de echarle besos al beato Álvaro desde la ventana del vehículo público. Pudimos comprobar también el constante entrar y salir de la gente de aquella iglesia, probablemente después de venerar los restos del beato, que aquella misma tarde lo retornarían a la cripta de la iglesia prelaticia de donde había salido el día 29 de septiembre de 2014.
Llegamos con una hora y media de antelación, y mucho antes que nosotros habían llegado otras personas, las cuales tenían la misma intención que nosotros así que hicimos una larga y paciente cola. Nos entretuvimos hablando con unos y con otros, haciéndonos fotos, etc. Nadie nos podía asegurar nada, solo que tuviéramos paciencia. Gracias a Dios! tuvimos el privilegio de estar en un banco del mismo oratorio de Santa María de la Paz. La misa fue concelebrada por siete sacerdotes de diversos países, venidos de diferentes puntos del mundo, al igual que los fieles que nos congregamos allí. El sacerdote que pronunció unas breves palabras en la homilía nos dijo aquello que todos teníamos en el corazón. Que era un privilegio poder estar allí en el mismo día del aniversario de la fundación del Opus Dei, en el lugar donde reposan los restos de san Josemaria Escrivá debajo del altar, en el lugar donde estuvo expuesto el cuerpo del beato Álvaro a las pocas horas de morir, y en donde estuvo también y rezando san Juan Pablo II ante Don Álvaro del Portillo. Efectivamente, en aquel oratorio habían estado tres santos y era un gran privilegio, algo irrepetible estar en un día como aquél. Antes de irnos también aprovechamos para pasar las estampas de san Josemaria por el cristal que protege el féretro de san Josemaria.
El regreso a Barcelona fue muy especial pues las vivencias de estos días entre Madrid y Roma nos habían dejado muy removidos y emocionados, con un nuevo impulso apostólico para acercar almas a Dios y hacer crecer a la Iglesia, con nuestro carisma de una entrega total al amor de Dios por medio de la santificación del trabajo y de la familia en medio del mundo.
Isabel Hernández Esteban
Es evidente que el tema de la familia es un tema esencial para la vida de la sociedad y también para la vida de la Iglesia. La familia en sentido cristiano, de acuerdo con la revelación contenida en la Sagrada Escritura y en la Tradición, nace en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, en cuyo seno entran en el mundo y son acogidos con la dignidad que les corresponde, los nuevos seres humanos, hijos de la familia e hijos de Dios.
Como es fácil comprobar dando una rápida ojeada a nuestro alrededor, la realidad familiar está atravesando en nuestra sociedad unos momentos difíciles, en los que se ve interpelada por habitos y fórmulas de convivencia diferentes que, con frecuencia, ponen en contradicción los modos de hacer que se han desarrollado en las sociedades de inspiración cristiana a lo largo de los siglos.
También es indudable que hay una presión importante por parte de aquellos cristianos que se encuentran en situaciones familiares difíciles o contradictorias y que necesitan una luz clara, una orientación adecuada, que los pastores de la Iglesia, a quienes corresponde la misión de enseñar y gobernar, han de procurarles.
Para tratar el tema de la familia en la actualidad, del 5 al 19 de octubre se celebrará en Roma la III Asamblea General del Sínodo de Obispos que tiene como tema “Los desafíos Pastorales de la familia en el contexto de la evangelización.
La Asamblea General Extraordinaria del Sínodo se reúne, cuando el tema a tratar tiene una relevancia especial y necesita una respuesta urgente, lo que ya da idea de la importancia que el Papa da a la temática de la familia en estos momentos históricos.
El tema del Sínodo empezó a prepararse en el año 2013 con las encuestas que se realizaron en todos los obispados del mundo, en las que se recogieron las diversísimas problemáticas que se dan. Llega ahora el momento de las reuniones de los Padres Sinodales.
Es importante que todos recemos y encomendemos al Espíritu Santo que les ilumine y que ellos sepan ser dóciles a sus inspiraciones para que la Iglesia, una vez mas, pueda dar la respuesta adecuada a los retos que en estos momentos se le presentan.
Mn Francesc Perarnau
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