Domingo de la Divina Misericordia

Divina-Misericordia-16El segundo domingo de Pascua del año 2000, el Papa San Juan Pablo II canonizó a Sor Faustina Kowalska, la religiosa que había recibido de Jesús, tal como se cuenta en su diario, el encargo de promover la devoción a la Divina Misericordia:

“Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de mi Misericordia. Derramo un mar de gracias sobre las almas que se acerquen al manantial de mi Misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas” (Diario 699)

Aquel día el Papa anunció que a partir de ese año el Domingo segundo de Pascua recibiría el nombre de Domingo de la Divina Misericordia, un día en el que los cristianos estamos llamados a acudir con gran confianza a la benevolencia divina para sobrellevar las dificultades y pruebas que tenemos que afrontar en la vida por causa de nuestra fe.

Con Decreto del día 5 de Mayo del año 2000 la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede determinó que el Segundo Domingo de Pascua, el domingo siguiente al Domingo de Resurrección, se llamaría “Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia”

Como todas las devociones genuinas esta también se va extendiendo poco a poco, sin llamar mucho la atención, pero cada vez se pueden ver en mas lugares las imágenes del Señor de cuyo corazón surgen los rayos que figuran la Misericordia que reparte abundantemente.

Mn Francesc Perarnau

Vigilia pascual en la noche santa

IMG_1536Se inició la Vigila Pascual con el llamado Lucernario, con la bendición del fuego y preparación del Cirio. Con la iglesia apagada y apenas luz en el exterior del templo, el rector y dos sacerdotes más, atravesaron la nave hasta llegar a la entrada principal del templo que da al Pati Manning y que a aquella hora estaba cerrada. Mientras tanto, los fieles sostenían apagada una velita en espera de ser encendida con la luz pascual. El rector pronunció las palabras establecidas para el rito del fuego, después uno de los ministros le acercó el cirio pascual y mancando las líneas vertical y horizontal dijo, entre otras oraciones,  Cristo ayer y hoy, principio y fin, Alfa y Omega, a Él pertenecen el tiempo y la eternidad, a Él la gloria y el poder, por los siglos de los siglos, amén. Al acabar, el rector enciende el cirio pascual con la llama del fuego nuevo mientras dice Que la luz de Cristo gloriosamente resucitado disipe las tinieblas de la inteligencia y del corazón.

IMG_1540A continuación, el rector inició la procesión por la iglesia y se fueron encendiendo con la luz pascual todas las velas de los fieles y se cantó Lumen Christi, Deo Gratias. También se iluminó la iglesia y la capilla del santísimo. Una vez insertado el cirio en el candelabro de pie, Mn. Palet leyó el pregón pascual. Finalmente, también se apagaron las velitas.

A continuación, siguió la segunda parte de la celebración, con la Liturgia de la palabra en la que se pueden leer hasta nueve lecturas, sus salmos y oraciones correspondientes. En aquella noche santa en Montalegre, se leyeron las lecturas del Génesis, y del Éxodo en donde se describe la marcha y huida de los israelitas del yugo del faraón de Egipto. Acabadas las lecturas, se cantó el Gloria, se leyó la lectura obligada de san Pablo a los Corintios, el salmo y el Evangelio, después del cual tuvo lugar la homilía, a cargo de Mn. Francesc Perarnau, el cual la enlazó al momento en el que descolgaron a Jesús de la cruz. Describió las horas siguientes con todo tipo de detalle extraído de los textos de los cuatro evangelistas, de los que cabe destacar que las mujeresIMG_1542 que estuvieron al pie de la cruz, a excepción de María, no entendieron que Jesús no estaba en el sepulcro porque había resucitado. Sin embargo Pedro y Juan sí. El evangelista Juan escribió de si mismo: entró, vio y creyó. El rector prosiguió dando razón al hecho de que la redención no acaba en la cruz, sino en la resurrección de Jesucristo que es lo que se celebra en esta noche santa, aclarando que la resurrección no es algo espiritual sino real, y recogiendo unas palabras de san Pablo, dijo Jesús ha resucitado de verdad, sino nuestra fe y esperanza serían vanas. Con la muerte y redención de Jesús resucitado, desaparece la muerte provocada por el pecado original y nos revive a una vida de cuerpo glorioso, pues la muerte ha sido devorada por la muerte de Jesús. Por último, el rector nos invitó a vivir la pascua durante la semana que se iniciaba, llamada la octava de pascua, seguida de cuarenta días más, llenos de celebraciones litúrgicas llenas de alegría pascual.

IMG_1550Prosiguió la tercera parte con la liturgia del agua bautismal. En aquella noche no hubo ningún nuevo catecúmeno, por ello el rito fue de la bendición del agua, con la que el celebrante aspergió abundantemente a todos los fieles y a continuación renovamos nuestras promesas bautismales, renunciando a satanás, a sus obras y a sus engaños. Y profesamos nuestra fe, diciendo, igualmente en voz alta, que creíamos a todo el Credo de la Iglesia Católica.

En la cuarta parte, se celebró la liturgia eucarística de la manera acostumbrada. Una vez acabada, los ministros y el pueblo cantaron la primera Regina Coeli a la Virgen Santísima. A lo largo de toda esta bella celebración, la soprano Patrícia Sendra dirigió los cantos junto al organista de la casa, Josep IMG_1562Masabeu, siendo el ministro de ceremonias Mn. Joan Juventeny.

 

 

Felices Pascuas!

Isabel Hernández Esteban

Domingo de Ramos y Semana santa de 2015

Los horarios del Domingo de Ramos y de la Semana santa de 2015 son los siguientes:IMG_90371-300x225

Domingo 29 de marzo. 12h
Bendición de los ramos en el Pati Manning, a continuación la santa misa.

Jueves santo 2 de abril.  17h
Misa de la Cena del Señor, a continuación la adoración al Monumento.

Viernes santo 3 de abril. 17h
Celebración de la Pasión del Señor.

Sábado santo 4 de abril. 20h
Solemne Vela Pascual

Domingo de Resurrección 5 de abril
No habrá misa de 11h.
Misas: 12, 18 y 19.

Comunicación Montalegre

 

¿Desea ser benefactor de Montalegre?

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa iglesia de Santa María de Montalegre cumple ¡113 años! y como todas las cosas precisa un constante mantenimiento. Además, como es patrimonio cultural de la ciudad, el mantenimiento que requiere no se puede hacer de forma doméstica sino siguiendo unos parámetros propios de un patrimonio que debe conservar las características iniciales. En este sentido, la renovación de materiales y los arreglos deben efectuarse por expertos y conocedores de la normativa aplicable a los bienes denominados patrimonio histórico, con los permisos y autorizaciones adecuadas. Dicho esto hay que expresar nuestro agradecimiento a los colaboradores y benefactores que hacen posible que estos arreglos se puedan realizar de tal manera que en nada se dañe este valor artístico que tiene en sí misma la edificación del templo, y las obras de arte que en ella se contienen.

En este sentido, se ha podido hacer una nueva instalación de todo el sistema de megafonía de la capilla de la Medalla de la Virgen de la Milagrosa. Habrán observado los fieles habituales de la iglesia que la capilla ahora dispone de dos altavoces (antes sólo había uno) y tres unidades de micrófono (en el altar y en los dos ambones). Por lo tanto, desde mediados de enero de 2015 la audición de la santa misa o las meditaciones que allí se celebran es perfecta.

Por otra parte, el suelo de madera de la sacristía, que cuenta los mismos años que tiene la iglesia, está totalmente estropeado por la humedad que se ha colado durante muchos años, o levantado por los cambios estacionales o por el uso, entre otros motivos. Así que, gracias a los generosos donativos de los benefactores, en breve comienzan las obras del cambio del suelo, las cuales se intentará que produzcan el mínimo de molestias a los fieles de la iglesia.

Si usted también quiere ser benefactor o benefactora de este patrimonio cultural de Barcelona, puede hacer una transferencia bancaria a: 2100 3275 2522 0008 0364.

Le agradeceremos su donativo con nuestras oraciones y, por otra parte, Hacienda le hará una desgravación fiscal, con el certificado que le entregaremos oportunamente, aparte de la satisfacción personal que siempre produce la generosidad.

Comunicación Montalegre

El Ayuno, una larga tradición

jesus-en-el-desiertoEl ayuno forma parte de la tradición religiosa judeo-cristiana desde sus orígenes. Aparece en el Antiguo Testamento como una manifestación de penitencia y de expiación por los pecados, y por consiguiente de purificación.

Jesús lo vive dentro de la tradición judía y prepara su vida pública con un largo tiempo ayuno en el desierto.

Los Hechos de los apóstoles nos hablan de la práctica del ayuno, que acompañaba a la oración:

Act 13, 1 En la iglesia de Antioquía había profetas y doctores: Bernabé y Simón, llamado el Negro, Lucio el de Cirene y Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo. 2 Mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo: Separadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que les he destinado. 3 Y después de ayunar, orar e imponerles las manos, los despidieron.

Esta práctica se ha mantenido viva en la tradición cristiana posterior, vivida por las distintas comunidades y aconsejada por la Iglesia, especialmente en tiempos penitenciales como el de Cuaresma.

En sentido estricto se refiere a los alimentos, como manera de sacrificar los propios gustos, cuya satisfacción se convierte tantas veces en el único objetivo de la vida de las personas. En sentido lato se refiere a abstenerse no solo de alimentos, sino de aquellas cosas que nos atraen con fuerza o satisfacen los sentidos, para crecer así en dominio propio, lo que nos hace más señores de nosotros mismos y nos permite estar más centrados en lo que es más importante: en Dios, a quien se ofrece además el esfuerzo que supone ese ayuno, y en la preocupación por los demás, que se ve muy disminuida cuando estamos demasiado centrados en nosotros mismos. En este sentido amplio más que de ayuno hablaríamos ya de mortificación.

Mn Francesc Perarnau

Curso de retiro abierto de Cuaresma para hombres

Días: 19 (jueves), 20 (viernes)  y 21 (sábado) de marzo de 2015
Lugar: Església de Santa Maria de Montalegre. c/ Valdonzella 13. Barcelona.

Predicará: Mn. Manel Esteruelas

Horario de cada día del retiro:cq5dam.web.1280.1280

Mañanas
11:00h  lectura espiritual
11:15h  meditación
12:00h  santa misa
12:45h  examen de conciencia
13:00h  meditación

Tardes
16:30h meditación
17:15h meditación
17:45h exposición con el Santísimo Sacramento

Inscripciones
Francesc Salvador, tel 932650498
frsalvadod@yahoo.es
También, a la iglesia

Curso de retiro abierto de Cuaresma para mujeres

Días: 10 (martes), 11 (miércoles)  y 12 (jueves) de marzo de 2015.
Lugar: Església de Santa Maria de Montalegre. c/ Valdonzella 13. Barcelona.

Predicará: Mn. Josep Maria Rieracq5dam.web.1280.1280

Horario de cada día del retiro:

09:30h  meditación
10:00h  santa misa
11:30h  meditación
12:00h  lectura espiritual y examen de conciencia
12:30h  rezo del santo rosario
13:00h  meditación
13:30h  hora prevista de finalización

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de 2015

Es tradición en la Iglesia que el Santo Padre haga público el mensaje para la Cuaresma del año próximo con unos seis meses de anticipación, es decir, antes del tiempo de adviento, la Navidad y el inicio del tiempo ordinario, litúrgicamente hablando. Es por ello que sea fácil que a muchos de nosotros se nos haya podido escapar su lectura y meditación en aquellas fechas. Sin embargo, ahora la Cuaresma está a punto de empezar, se iniciará el 18 de febrero y a las seis semanas, viviremos la Semana Santa. Quizás a partir de hoy haya llegado el momento de profundizar en ese mensaje, publicado por el Santo Padre Francisco el 4 de octubPope_Francis_celebrates_New_Years_Day_Mass_for_the_Solemnity_of_Mary_the_Mother_of_God_on_Jan_1_2015_Credit_Bohumil_Petrik_CNAre de 2014, el cual nos llevará a vivir este tiempo de penitencia más cerca de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CUARESMA 2015

Fortalezcan sus corazones (St 5,8)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.

La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.

Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.

El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.

1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26) – La Iglesia

La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).

La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos. Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.

2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) – Las parroquias y las comunidades

Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31).

Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.

En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia. La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).

También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.

Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.

Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.

3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8) – La persona creyente

También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?

En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.

En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.

Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.

Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31). Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.

Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.

Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.

Vaticano, 4 de octubre de 2014
Fiesta de san Francisco de Asís

Franciscus

 mensaje para la Cuaresma

Comunicación Montalegre

 

 

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