En el segundo día del Tridu Pascual, el 3 de abril de 2026, no se celebró la santa misa en ninguna parte del mundo católico pues Jesús ha muerto en la Cruz y no puede suceder la Consagración del pan y el vino. En el Viernes Santo lo que se celebra es el Memorial de la Pasión del Señor el cual tiene tres partes: la liturgia de la Palabra, la Adoración a la Cruz y la Sagrada Comunión.
La liturgia de la Palabra fue extensa. Se leyeron textos del Antiguo Testamento, la carta a los Hebreos y tres sacerdotes leyeron de forma dialogada la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan. A continuación Mn. Jarne pronunció su homilía y nos instruyó en los diferentes aspectos de los relatos de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo por los cuatro evangelistas. Según el año litúrgico, la lectura de la Pasión del Domingo de Ramos cambia. Al año 2026 le corresponde el ciclo A y leímos a san Mateo, en cambio en el Viernes Santo siempre se lee la de san Juan. En los evangelios de Lucas, Marcos y Mateo cada evangelio tiene su perspectiva, explican lo mismo pero como si fueran cuadros, pinturas, con elementos simbólicos. Sin embargo tienen la misma interpretación objetiva porque son Revelación del Espíritu Santo. Estos evangelios sinópticos nos relatan el sacrificio humano de Jesús, hay lucha, hay dolor y clamor al Padre, y nos sitúan frente a la Cruz. Pero el evangelio según san Juan expresa más su gloria, la Cruz es la exaltación de la Gloria de Dios, Jesús es majestuoso y es presentado como Rey, la sangre y el agua que brota de su costado es la Iglesia: Todo está cumplido. San Juan nos sitúa dentro de la Pasión con alegría, es la visión positiva de la Cruz. Invoquemos que nos purifique la Cruz de Cristo.
Acabadas las lecturas y dentro de la parte de la liturgia de la Palabra se leyó la Oración Universal por la Santa Iglesia, por el Papa, por todos los ministros y por los fieles, por los catecúmenos, por la unidad de los cristianos, por los judíos, por los que no creen en Cristo, por los que no creen en Dios, por los gobernantes y por los atribulados. Amén.
Se inició la segunda parte del Oficio con la procesión, desde el fondo del templo, de la Cruz, y cantamos Mirad el árbol de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo, Venid a adorarlo. El pueblo fiel iba acercándose y se inclinaba, se arrodillaba, acariciaba la cruz, la besaba todo ello como gestos humanos de adoración. Al retirarse, los fieles depositaron su limosna destinada en toda la cristiandad católica para cuidar y proteger los lugares santos de la Tierra Santa en Israel, que este año más que nunca necesita nuestro apoyo con la limosna y la oración como nos imploró el santo Padre León XIV.
Por último, en la tercera parte, se distribuyó la sagrada comunión. Y el rector despidió al pueblo con la oración siguiente Descienda, Señor, tu bendición abundante sobre tu pueblo que ha celebrado la muerte de tu Hijo con la esperanza de su resurrección, llegue a él tu perdón, reciba el consuelo, crezca su fe y se afiance en él la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Nota de la cronista
Estuvo presente en esta celebración y también la del día anterior nuestro apreciado amigo de Montalegre Sr. Josep Masabeu, el cual desde 2009 preside el Braval una iniciativa de desarrollo y promoción humana del Opus Dei situada en el barrio El Raval de Barcelona, que a través del voluntariado se propone promover la cohesión social de los jóvenes y facilitar la incorporación de los inmigrantes en la sociedad, y, además entre otras cosas, durante muchos años ha sido el organista de la Casa.
Isabel Hernández Esteban


