
de la construcción ya podía llevarse a cabo, era necesaria la cooperación de muchísimas personas. La información de Saxum se proyectó mundialmente, y de todas las partes del mundo las oraciones y las aportaciones económicas se multiplicaron, de tal manera que en dos años y medio se superó la cifra techo que previamente se había establecido por los organizadores. Con tanto entusiasmo lo explicó el Sr. Quintana, citando numerosas anécdotas de cooperadores y cooperadoras que nos aumentaron los deseos de ir pronto a Saxum, que ya es una realidad habitable, a 15 km. de la Ciudad Santa y al pie de la autopista que va del aeropuerto de Ben Gurion a Jerusalén.