En el tercer domingo de Adviento, día 16 de diciembre, celebrábamos el domingo de la Alegría, siguiendo el calendario litúrgico, lo que rompía con el rigor del Adviento y permitía a los sacerdotes celebrantes revestirse de color rosa. Al mismo tiempo, en la iglesia se celebró la fiesta de la Inmaculada Virgen de la Puerta, del Perú. La Hermandad que acoge Montalegre desde hace años para las celebraciones litúrgicas, había preparado una serie de actividades para el fin de semana que culminarían con la santa misa solemne y posterior procesión de la imagen por las calles cercanas a la iglesia. En la celebración participó un gran número de fieles del Perú, y por los fieles habituales de la misa de doce. Toda la nave central estaba llena a rebosar. Pudimos ver cómo familias enteras, con detalles de cariño y fe, se acercaban a la imagen, que en esta ocasión no estaba en la vitrina donde permanece normalmente sino encima de una tarima situada en el presbiterio. En el exterior del templo, habían adornado la entrada con globos con los colores de la Virgen de la Inmaculada, y hacia el final de la celebración y el inicio de la procesión, los cohetes no pararon de silbar. La advocación de la Inmaculada Virgen de la Puerta la podemos contemplar siempre en la vitrina situada junto a la entrada de la capilla de la Virgen de la Medalla Milagrosa.
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Desde hace cinco años, en la Iglesia de Santa María de Montalegre, a lo largo de la segunda semana de adviento se celebra una misa en sufragio por el alma del Siervo de Dios, presbítero, Jose María Hernández Garnica, del que el pasado día 7 de diciembre se cumplían cuarenta años de su traspaso al cielo. Este año la misa se celebró el lunes día 10. Fue la primera misa en sufragio al cabo de un año de que reposaran sus restos en el sepulcro que hay en la capilla del Santísimo.





Desde el comienzo de su ministerio, el Santo Padre Benedicto XVI, nos ha recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del reencuentro con Jesucristo. Con este mensaje, convocó el Año de la Fe * que la Iglesia universal ya está viviendo con intensidad. La nota posterior de la Congregación para la Doctrina de la Fe nos dio una serie de indicaciones pastorales, una de las cuales y en el ámbito de la Iglesia universal dice que “será importante también fomentar las peregrinaciones a Tierra Santa, lugar que tuvo la primicia de conocer a Jesús, el Salvador y María, su madre”. **
