Y llegó el amanecer del tercer día de la muerte de Jesús y su sepultura, la cual quedó cubierta por una gran piedra y vigilada por guardias romanos. Pero estaba escrito que Jesucristo iba a resucitar y así lo hizo. Como dice san Pablo durante los 50 días previos a su ascensión se apareció a 500 de los suyos. Esto es el fundamento de nuestra fe, la Resurrección de Cristo pues vana habría sido su cruz sin la Resurrección y esto es lo que se celebra con toda solemnidad en la Vigilia Pascual, la tercera celebración del Tridu Pascual.
No pudo ser más espléndido en gozo lo que vivimos en Montalegre, pues tuvimos el privilegio de participar en el bautismo, la confirmación y la primera comunión de tres catecúmenos adultos que se habían preparado adecuadamente.
Con el templo prácticamente a oscuras se prendió el fuego preparado para la ocasión en el brasero. El rector lo bendijo, a continuación tomó el cirio y lo grabó con un punzón mientras pronunciaba Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. Suyo es el tiempo y la eternidad. A él la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Amén. Le impuso una serie elementos mientras pronunciaba Por sus llagas, santas y gloriosas, nos proteja y nos guarde, Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Con la luz del Cirio Pascual los sacerdotes y los monaguillos mientras procesionaban fueron encendiendo todas las velitas de los fieles que llenaron el templo. Todos cantamos Lumen Chisti, Deo grátias.
La liturgia de la Palabra
En primer lugar, el rector leyó el Pregón Pascual (Exultet). Los fieles apagamos las velitas y tras la presentación del celebrante se iniciaron las lecturas de los textos bíblicos, con su salmo y oración correspondientes. De las siete lecturas previstas en el canon romano, se leyó la Primera (Génesis), la Tercera (Éxodo) y la Séptima (Ezequiel). Siguió la oración colecta, la epístola y el santo evangelio. A continuación el rector pronunció la homilía: Cristo ha resucitado, celebramos el centro de nuestra fe, hemos hecho un recorrido breve de las lecturas para evitar que la ceremonia fuera muy larga. Con las lecturas escogidas hemos visto como Dios crea el mundo, como el Señor libera a su pueblo y como Cristo resucita. Con todos sus signos y todas sus palabras nos muestra el Señor que Jesucristo ha vencido a la muerte y al pecado. Hoy renovamos nuestra fe revelada y nos disponemos a vivirla con todas sus consecuencias. A continuación el rector se dirigió a los catecúmenos Ester, Alejandro y John Alexander: Con el bautismo se os borrarán los pecados personales y el pecado original para que adquiráis la condición de Hijos de Dios con todo lo que significa. Hoy iniciáis una vida nueva, creced en el amor a Dios y a los demás. Os habéis preparado bien con unos buenos catequistas, ha sido una preparación larga. Pero seguirá más formación cristiana pues nunca se acaba, si sois perseverantes seréis felices hasta la eternidad. Id a anunciar el Evangelio.
Todos tenemos que trasmitir nuestra alegría, nuestra fe … haced disipar la oscuridad de la muerte.
Las liturgias bautismal y de la confirmación
Tras unas palabras del rector, la soprano y el organista pusieron música a las letanías de los santos. A cada invocación los fieles respondimos Ruega por nosotros. Siguió la Bendición del Agua Bautismal. Con las manos extendidas del celebrante leyó una larga y bella oración. A continuación, a las madrinas y catecúmenos se les interroga y se les impone a los futuros neófitos el óleo de los catecúmenos. Uno a uno, Esther, Alejandro y John Alexander fueron bautizados.
Acabado el rito del bautismo, se inició el rito de la confirmación a los recién bautizados con la imposición de las manos del rector y a su vez con las manos extendidas de los otros sacerdotes presentes en la celebración. Se les impuso en la frente el santo crisma y leyó Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que regeneraste a estos hijos tuyos por el agua y el Espíritu Santo, liberándolos del pecado: envía sobre ellos tu Santo Espíritu, el Paráclito; llénalos con el espíritu de sabiduría y de inteligencia, de consejo y de fortaleza, de ciencia y de piedad, y cólmalos con el espíritu de tu santo temor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Ante tanto gozo, todo el pueblo fiel aplaudimos con entusiasmo.
Siguió la Liturgia Eucarística y la distribución de la Sagrada Comunión, que fue la primera para los neófitos, los cuales al acabar la celebración estaban exultantes.
Agradecimientos finales
La Iglesia de Santa María de Montalegre agradece la participación de las numerosas personas que han hecho posible que las celebraciones del Tridu Pascual se hayan sucedido con normalidad y solemnidad, a los sacerdotes, monaguillos, la soprano y al organista, los sacristanes, a los lectores de la liturgia de la palabra, y por supuesto a todos los fieles que con modestia y decoro han acudido a Montalegre.
Isabel Hernández Esteban
fotos Isabelita




